Aprender:

Def: adquirir sabiduría

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Julia Neumann 27/12/2013 00:33
Aprender:

Es imposible en estas fechas no hacer el recuento de los daños como Gloria Trevi dice en su canción . Al cerrarse un ciclo ponemos de un lado de la balanza “lo bueno” y del otro “ lo malo”. Estoy sentada a la luz de las velas en una terraza en el piso 32; frente a mí, el mar, que de pronto se ha vuelto espejo inmenso. Me acompaño únicamente de una pluma y un cuaderno.

Este año ha sido de grandes cambios, de pérdidas y duelos, y por lo tanto de introspección, transformación y crecimiento. Dicen que las memorias son escritas por aquellos que las pierden, o en su defecto, por esos que no realizan nada digno de ser recordado. Hoy no pretendo mirar hacia ningún pasado que me ancle, tampoco hacia ningún paisaje de algún futuro incierto. Según el reloj y el calendario son las 11:24 de la noche del 26 de diciembre de 2013. Las velas se han ido apagando una a una por el viento, mas aún cuento con la luz de algunas flamas que danzan para celebrar conmigo este momento.

¿Propósitos? No los he pensado, en esta ocasión no tengo un listado preparado, como lo he dicho ya en algunos renglones anteriores. Este ha sido un ciclo de transformación, y eso no es posible si no tenemos claro hacia dónde vamos. Estoy en paz, no estoy segura de haberlo conseguido si hace 365 días me hubiese propuesto llegar a sentirme como hoy me siento.

Jugué de oreja este año que está por terminar, esto quiere decir que bailé al son que la vida misma fue tocando. En esos momentos duros, aún con lágrimas en los ojos abrí los brazos, las manos y el corazón para recibir ese amor que encontré en los lugares más insospechados, y de esa manera recuperé mi fuerza. Al andar por la existencia en un estado receptivo las personas que se van cruzando en tu camino van transformándose en maestros.

Poco a poco se fueron ordenando nuevamente mis prioridades , y así se fue borrando el caos y esfumando el miedo. Tal cual Kafka lo narra en su Metamorfosis, mis alas comenzaron a desentumirse, y en mi espalda el peso dejó de ser peso para ser otra cosa. Puedo decir que renazco como cuentan lo hace el ave Fénix. Hoy... entiendo que la verdad no es una sola, y que los sueños no están hechos de la misma naturaleza que los demás proyectos. A causa de esa prueba y error me ha quedado clara la diferencia entre valor y precio, y he comprendido lo distintos que son los conceptos amor y enamoramiento. Hoy acepto mis tropiezos como humano y sé también que mis problemas no son más grandes que los tuyos. Aprendí que el dolor se divide al compartirlo y que el éxito y el gozo ajeno puede sumársele al que es nuestro. En propia piel experimenté el cielo y el infierno, que no es otra cosa que una mezcla de actitud y perspectiva. Aprendí que el amor no es algo que de pronto te sucede, sino que es un estado permanente de totalidad y entrega; mucho más cosas aprendí sobre este tema: fui entendiendo que el amor tiene sus propias leyes, que no se firma ni se negocia en un contrato, que no condiciona, que no juzga, que no condena ni posee, ni controla, ni limita, ni duele, pues el verdadero amor trasciende el ego y es justo ese monstruo el que por dentro nos muerde y nos lastima. 2013... Curso intensivo que me enseñó que menos recibes en el pedir que en el agradecer, que la intuición vale más que mil consejos, y que de muy poco sirve tratar de controlar, pues esta maravillosa existencia tiene siempre un as bajo la manga. Desde aquí le doy las gracias a este año que se acaba y le pido a la vida que siga contándome al oído sus historias, que me siga sorprendiendo, que siga siendo, que siga, que siga, que siga regalándome su magia.¡Gracias, 2013, por las lecciones; gracias, vida, por lo aprendido!

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