Lecciones de la elección

No tiene nada que presumir Gustavo Madero. Su “triunfo” se lo debe a los enemigos tradicionales del PAN...

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Juan José Rodríguez Prats 22/05/2014 01:02
Lecciones de la elección

Tremenda responsabilidad haber despertado en vano la esperanza.

José Vasconcelos

 

Soy político, no sé si bueno o malo, pero no sé hacer otra cosa. He procurado siempre evitar la autocomplacencia y el resentimiento, y no ceder a las tentaciones. Estoy convencido de que la política atraviesa una grave crisis y que nuestra principal tarea es reconciliarla con el ciudadano. Soy panista. He estudiado los principios del PAN y he procurado hacer política en congruencia con estos.

Después de estas dos reflexiones, procedo a extraer las lecciones de la elección del pasado domingo.

1. El peor enemigo de la democracia es el dinero. Si no se logra limitar su influencia, prevalecerá el voto del interés por encima del de la convicción. Además, todo dinero que se invierte en política, jamás va a fondo perdido. El método utilizado en el proceso panista permite una mayor influencia del poder económico. Cuando la Comisión de Elecciones señaló un tope de campaña de 14 millones de pesos anuló en los hechos la posibilidad de participación de muchos militantes. Hay que revisar su instrumentación a nivel estatal y municipal, pues se corre el riesgo de que gobernadores y alcaldes se posesionen del partido.

2. No tiene nada que presumir Gustavo Madero. Su “triunfo” se lo debe a los enemigos tradicionales del PAN: gobernadores autoritarios apoyando con su poder y recursos, incluidos los no panistas (Manuel Velasco y Roberto Borge), las pandillas (la regiomontana lo hizo ganar 4-1 en una maniobra que no resiste el mínimo análisis) y grupos que representan lo peor del partido en cada estado.

3. Que no haya ilusos para que no haya desilusionados. Madero no va a rectificar ni va a dar un giro a su gestión. La suya ha sido la dirigencia más cerrada en la historia panista, ha caído en el descrédito por sus mentiras recurrentes. Solicitarle que combata la corrupción equivaldría a pedirle que se suicide. Difícilmente podrá satisfacer los enormes compromisos de cargos, de prebendas y de apoyos económicos ofrecidos en su campaña.

4. La Biblia dice que el hombre es ondulante y confuso, y en el Génesis señala que cuando Dios creó al hombre no dijo que era bueno y lo dotó de libre albedrío. Este proceso permitió palpar la condición humana: las enhiestas figuras de líderes morales como Luis H. Álvarez, Esteban Zamora, Luis Santos de la Garza, Fernando Canales y muchos más defendiendo al PAN; la indolencia de Diego Fernández de Cevallos (inmenso desperdicio de talento), quien se aleja de la política por ser sucia para “defender solo casos justos” en su despacho; la abstención de Ernesto Ruffo, quien no vota porque no le agradan los candidatos, negándose él a postularse, a pesar del ruego de muchos panistas; el oportunismo de Josefina Vázquez Mota, quien cada vez desarrolla más habilidades para salir en la foto; la incongruencia de Cecilia Romero, que grita que en el PAN no caben los corruptos, pero no se atreve a tocarlos ni con el pétalo de una rosa; la desfachatez de Germán Martínez, primer presidente de dedazo, envuelto hoy en los principios panistas.

5. Ernesto Cordero y Juan Manuel Oliva hicieron una gran hazaña. El primero, ahora sí, por mérito propio, se acreditó como panista. El segundo, como operador político, logra crear una estructura en todo el país que debe permanecer y fortalecerse. Acertadísima decisión no impugnar legalmente (los problemas de los panistas los resolvemos los panistas) y sí encabezar una recuperación ética. Sembraron una posibilidad de regeneración.

Ante este escenario, ¿qué debemos hacer? Lo de siempre, ya lo señaló Carlos Castillo Peraza: “Porque tenemos memoria, apostemos por nosotros mismos”. Abandonar al PAN sería ingratitud y traición. Dar la lucha en todo el país, reduciendo la intervención cupular. Recordar una frase del Mío Cid señalada por Manuel Gómez Morin: “¡Oh, Dios, qué gran pueblo, si hubiese un gran señor!”.

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