Desastres

Recordemos la tragedia de la mina Pasta de Conchos, donde 65 mineros bajaron a trabajar perdiendo la vida producto de una explosión por grandes concentraciones de gas metano que desnudaron la nula supervisión de autoridades federales y estatales con respecto a sus medidas de seguridad y operación.

COMPARTIR 
Juan Carlos Sánchez Magallán 03/09/2014 02:09
Desastres

Megadesastre ecológico provocó Grupo México, importante empresa minera nacional e internacional que, por negligencia de sus operaciones, indujo el mayor desastre natural en la mina Cananea al derramar 40 mil toneladas de desechos tóxicos a la cuenca del río Sonora afectando ríos, arroyos, presas y represas de su conexión con sulfatos de cobre, arsénico, aluminio, fierro, plomo, cadmio, cromo, manganeso; todos en niveles altos que causan daños a la salud de más de 24 mil personas que habitan la región, así como a la actividad agrícola, que implica la afectación de pozos de agua, áreas de riego, sus tierras y su ganado. El peor desastre que le pudo suceder a toda esta gente que a diario sobrevive a sus inclementes temperaturas y escasez de agua.

Recordemos la tragedia de la mina Pasta de Conchos, donde 65 mineros bajaron a trabajar perdiendo la vida producto de una explosión por grandes concentraciones de gas metano que desnudaron la nula supervisión de autoridades federales y estatales con respecto a sus medidas de seguridad y operación, de instalaciones y capacitación de sus obreros, quienes estuvieron 14 ocasiones en huelga contra Grupo México, no sólo por el incremento de salarios, sino por su constante negativa a revisar las medidas de seguridad y salud. Lo cierto es que cambiar la ley de explotación del metano, que impedía a las empresas mineras el usufructo de este gas producido naturalmente en la explotación de minas de carbón, benefició a Germán Larrea Mota Velasco en las acusaciones de negligencia que enfrentó su empresa, al no dar solución a los comprobadas notificaciones y alertas de seguridad que recibió la administración de la mina con semanas de anterioridad a la tragedia.

En el caso de Cananea, qué podemos esperar, si la empresa dolosamente demoró en informar el accidente y posteriormente falseó datos para asegurar que el derrame en la mina Buenavista del Cobre se debió a “lluvias atípicas” en la región. La fuga se produjo por ausencia en el mantenimiento de tubos y válvulas. Autoridades federales y locales anunciaron actuar con estricto apego a la ley, pero si ésta es bofa, laxa y sus medidas coercitivas son pequeñas, ¿acaso una multa de 40 millones de pesos a la empresa resuelve todo el daño ecológico? ¿Ochenta millones anunciados por el gobernador Guillermo Padres remediarán el problema a 24 mil personas que sufrieron daños y perjuicios?

¿Acaso la Conagua y la Cofrepris resolverán con una denuncia penal el asunto de la contaminación del agua, que la empresa, por conducto de su vocería, afirma que es consumible? “Siempre y cuando se tengan las precauciones necesarias y la empresa proceda como lo está haciendo, con la cal para neutralizar la acidez de la sustancia”. ¿Acaso Larrea y directivos beberían un vaso de esta agua?  La Profepa y su titular, Guillermo Haro, están inspeccionando las mil 300 empresas mineras del país, en dos años han supervisado 300, clausurando 20. A este ritmo no alcanzarán siquiera a visitarlas en su totalidad en la administración del presidente Enrique Peña Nieto. ¿Resultado? Sanciones pírricas por el inmenso poder de Grupo México, que rebasa a las instituciones públicas. La pregunta es: ¿está preparado México para resarcir, sancionar y sobre todo prevenir desastres ecológicos? Ya vienen las empresas internacionales a buscar petróleo y gas.  ¿Estamos listos?  ¿Sí o no, estimado lector?

                *Presidente del Congreso Nacional de la Abogacía

                juancarlossanchezmagallan@gmail.com

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red