Diplomacia

El secretario Meade ha resultado ser un exitoso canciller, pues sin estridencias ha logrado cambiar la imagen deteriorada que de nuestro país tenían en los circuitos internacionales.

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Juan Carlos Sánchez Magallán 23/04/2014 01:33
Diplomacia

La semana anterior fue muy diplomática. Asistí a un reconocimiento a 40 embajadores extranjeros acreditados en el país otorgado por la químico Bertha Rodríguez Sámano, dirigente de la Asociación Autónoma del Personal Académico de la UNAM, que agrupa a los casi 35 mil catedráticos e investigadores de la máxima casa de estudios, acompañada por el abogado general, Luis Raúl González Pérez.  Evento pocas veces visto, pero necesario para el estímulo y la mejora de las relaciones universitarias de México con el mundo. Recibí, entre algunos obsequios, un libro de manos del embajador Hicham Hamdan: Líbano en medio del juego y del doble discurso de las grandes potencias, que reflexiona sobre la situación de Líbano en el mundo árabe, desde el año 1975 hasta nuestros días; su guerra con Israel en 2006, sus perspectivas y realidades para lograr la paz en Oriente Medio, la guerra en Daza 2008-2009, las relaciones entre Sudamérica y los países árabes, así como la Primavera Árabe o la Revolución Cultural.  Recomendable, estimado lector… 

Posteriormente asistí, invitado por Beatriz Pagés, a la Fundación Miguel Alemán, donde realizaron un homenaje a Octavio Paz, donde la “Diplomacia Cultural” desplegó talento e inteligencia para hablar de este gran poeta y literato mexicano.  Así, los embajadores Alfonso de María y Campos, director del Instituto Matías Romero; José Luis Martínez Hernández, director de Asuntos Internacionales de Conaculta, y Walter Athié, catedrático de la Universidad Anáhuac, junto a César Camacho, presidente del PRI, se dieron cita en la casona de Polanco.  Interesantes reflexiones…

Y para cerrar con broche de oro, el canciller, José Antonio Meade, convocó a la “Primera Reunión de Alto Nivel de la Alianza Global de Cooperación Eficaz para el Desarrollo”, con la presencia del secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y representantes de 136 países, donde intercambiaron mejores prácticas de cooperación internacional. El secretario Meade ha resultado ser un exitoso canciller, pues sin estridencias ha logrado cambiar la imagen deteriorada que de nuestro país tenían en los circuitos internacionales. Asistido por los subsecretarios Martínez de Castro, de Icaza y Robledo, revisó temas como el de la corrupción en la ayuda internacional —“movilizar los recursos domésticos”, ampliando la base impositiva, fortalecer la administración tributaria, mejorar la gobernanza de las industrias extractivas y combatir con firmeza los flujos financieros ilegales, tanto de su lugar de origen como su lugar de destino. El presidente Enrique Peña Nieto instó a construir un nuevo modelo de ayuda para “lograr que la ayuda internacional contribuya a erradicar el hambre y la pobreza extremos, evitar que los niños mueran por enfermedades prevenibles y las mujeres tengan igualdad de oportunidades que los hombres”. Para ello hace falta coordinar a las naciones y empresas que entregan donativos y ofrecen asistencia, basándose en un nuevo espíritu de solidaridad y transparencia en el manejo de los recursos. Por ello ordenó a su gabinete apoyar la labor de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexid).

Recordó Peña Nieto que el Reino Unido destina 9% de su PIB a la ayuda para el desarrollo de otros países. México, como país de renta alta, hace lo propio en temas como agricultura, educación, energía, salud y seguridad. ¡Bien por Peña Nieto! ¿O no, estimado lector?

                *Presidente del Congreso Nacional de la Abogacía, A.C.

                juancarlossanchezmagallan@gmail.com

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