Fut

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Joselo 20/06/2014 00:00
Fut

Caí. O al menos eso dicen mis amigos: por fin caíste en el peor vicio de todos. No lo creo, pero bueno, al menos mi percepción del futbol cambió para siempre. Creo que las drogas existen para darnos a los humanos una perspectiva de la realidad que de otra manera no podríamos alcanzar. Aun así me he alejado de la mayoría de ellas por coyón. Les soy completamente honesto: me dan miedo. Así que no está mal que un simple partido me haya cambiado la forma de ver el deporte que está tan de moda en estos momentos.

Muchos no me lo van a creer, pero es cierto: jamás había jugado un partido de fut en mi vida. Mi afición deportiva —si se le puede llamar así— se inclinaba al basquetbol. De chico entré a jugar a la Unidad Deportiva Cuauhtémoc del IMSS, que está por casa de mis papás, en Naucalpan, y jugaba en las canchas de la colonia Las Américas. Siempre preferí encestar un balón que patearlo.

Pero el viernes pasado en la escuela de mis hijas organizaron un evento del Día del Padre, un partido de futbol, 90 minutos antes del primer encuentro de México en el Mundial, para luego ver éste en un restaurante.

Mis hijas eran las más emocionadas, todos los niños le hicieron una camiseta especial a su papá con su nombre y su número. A mí me tocó ser de los azules, el equipo contrario iba de rojo.

Durante toda la semana antes del partido mis hijas me preguntaban insistentemente: “¿Te gusta el fut? ¿Vas a entrar a jugar?” Yo les contestaba con la verdad: “Nunca he jugado, pero prometo estar presente para lo que se ofrezca”.

La neta es que no quería ser un estorbo para mi equipo y de paso hacer el ridículo enfrente de toda la escuela. Una cosa es que te digan Oso y otra es hacer el oso.

Pero en cuanto llegamos nadie me dejó estar en la banca. “Ponte a calentar, no importa que no sepas jugar, nadie lo hace profesionalmente, es para divertirse”, decían. ¿Cómo hacerles enteder que jamás había jugado un partido? Imposible.

Decidí ponerme de defensa, y para mi sorpresa le quité el balón a varios y lo saqué de la zona de peligro. Pensé que tal vez estaba alucinando e imaginándome todas esas buenas jugadas, pero al recibir los “¡Bien Joselo!” de algunos compañeros de equipo y mamás de la porra supe que no lo estaba haciendo tan mal. Al finalizar el partido me di cuenta que me la había pasado increíble. Me divertí mucho. No me lastimé gracias a que he estado haciendo yoga últimamente (donde hay mucho estiramiento) y a que no corrí tanto ni me arriesgué a un golpe. Escogí ser defensa por obvias razones, les dejé a los papás más jovenes y experimentados en el fut las posiciones más ágiles.

Gracias a haber jugado el primer partido de mi vida, vi de manera distinta el encuentro entre Camerún y México, y me dieron ganas de ver el de Italia vs. Inglaterra y el Argentina vs. Bosnia; luego me emocioné con las paradas de Memo Ochoa y ya nada más por eso mis amigos creen que soy igual de vicioso que ellos.

No sé, en el próximo partido que juegue, quizás de defensa, me pase a jugar de delantero, me haga del balón y poco a poco me vaya quitando a uno y a otro hasta llegar al area del contrario y ¡¡gooooooooooooooooooooooooooool!!

Seré igual, o mejor, que Messi y cuando un niño me ofrezca la mano le negaré el saludo. ¿Qué quieren?, ¿que meta goles o que sea como Chabelo “el amigo de todos los niños”? Todo quieren.

#saludocomoMessi.

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