Crocknicas de un Tacvbo

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Joselo 02/05/2014 00:00
Crocknicas de un Tacvbo

El próximo domingo vuelo para la Argentina a hacer una serie de presentaciones de mi libro Crocknicas de un Tacvbo, que en realidad es la segunda edición, revisada y aumentada, del que salió en México hace ya tres años, Crocknicas marcianas.

 Desde hace meses que venimos trabajando esta nueva edición sudamericana, junto con Leandro Donozo, director de Gourmet Musical, que edita el libro, y Humphrey Inzillo, un periodista amigo quien me sugirió la idea de hacer esta versión argentina que recopila más de 120 columnas publicadas aquí, en el periódico Excélsior.

El miércoles 8 de mayo estaré en la Feria del Libro de Buenos Aires, hablando sobre estas Crocknicas junto a Leandro y Humphrey. También me acompañarán cuatro colegas músicos, tres argentinos y uno mexicano: Jimena López Chaplin, María Ezquiaga, Alfonso Barbieri y Carlos Avilez, para tocar algunas canciones de mi autoría.

Carlos Avilez, por supuesto, es el bajista de la Cuca, que desde hace ya rato tiene un proyecto solista, Avilez y Extraños, y por estas fechas anda tocando por el cono sur. También está presentando su libro Si el infierno existiera, que publicó en la editorial mexicana Rhytm and Books.

Muy pronto, Avilez y yo seremos compañeros de editorial, pues este libro que ahora presento en Argentina, saldrá a mediados de junio en México a través de R&B (Rhytm and Books), con el nombre original de Crocknicas marcianas.  

Estoy feliz de tener otra vez un libro físico que recopile mis columnas, pues aunque todas y cada una de ellas se pueden encontrar en internet, hay una necesidad de mis lectores de tenerlas agrupadas en un volumen de papel.

No sólo ellos, a mí también me gusta verlo ahí, en mi biblioteca: un libro que yo escribí compartiendo lugar con mis autores favoritos.

En este preciso instante veo desde aquí la primera edición de Crocknicas marcianas, que sacó la U de G en la colección FIM, en 2011. Esa edición, que constó de mil ejemplares, ya se agotó. No se pueden conseguir por ningún lado. De hecho, me queda uno solo, pero hasta ése ya está apartado, se lo acabo de prometer a mi amigo el Malaface, y cuando se lo entregue daré por terminada la primera edición. Los libros en papel, sobra decirlo, siguen siendo importantes para quienes nos gusta leer. Atesoramos las primeras ediciones, o aquella en la que nos tocó descubrir un texto memorable. 

Tener una edición argentina de mi libro es algo que nunca pensé alcanzar. Soñaba con publicar, claro, pero pensar que una editorial que no fuera mexicana se interesara por mí, era algo muy lejano. Ahora que está sucediendo me dan ganas de llegar a más. ¿Cómo se vería la portada de Crocknicas de un Tacvbo en España? O, bueno, para qué limitarme. ¿Por qué no las Crocknicas marcianas en mandarín o en francés? Los libros de superación personal recomiendan la visualización para lograr todos tus objetivos.

El clásico y popular “Ya me vi” es una herramienta poderosa, dicen. Sé que muchos de ustedes jamás leerán El secreto o Piense y hágase rico, pero yo que sí los leí, me doy cuenta que estoy desperdiciando mi poder.

Le voy a pedir a Quique, mi hermano, quien diseñó la portada de la primera edición y la segunda, que me proporcione de una vez la versión italiana, inglesa y rusa, para mover las fuerzas del Universo en ese sentido. No les extrañe que pronto les dé la noticia de que me voy a Japón a presentar las Crocknicas de un Tacvbo que se leen de derecha a izquierda. Ya me vi.

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