De juegos y tronos

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Joselo 25/04/2014 00:00
De juegos y tronos

El otro día me encontré en Facebook un meme en donde salen los hermanos Lannister tomándose una foto con su iPhone (una selfie) con lengüita de fuera y todo. El meme se lo mandé al Meme, tecladista de Café Tacvba, porque sé que sigue con entusiasmo Game of Thrones, de donde son dichos personajes.

Lo más extraño es que yo, sin haber visto ni un solo capitulo de la famosa serie, reconocí a cada uno de ellos, y no sólo eso: sé cuál es su historia, sus defectos y manías, sus excentricidades y anhelos.

¿Qué cómo es que lo sé? Porque, aunque voy muy lento, estoy leyendo los libros de George R. R. Martin en los que está basada la serie.

Soy muy nerd, como ya les he contado, y soy el target perfecto para las historias que suceden en los Siete Reinos y más allá. Comencé a leer el primer volumen de La canción de hielo y fuego cuando ya estaba al aire la primera temporada de Juego de tronos y, como soy un aferrado, quiero seguir lo más que se pueda de esa manera.

Varios de mis amigos ya se leyeron todos los libros, y están viendo la serie sabiendo qué va a pasar. Otros nada más van un poquito más adelantados que las temporadas, pero no fueron ellos quienes me incitaron a leer las novelas primero, sino que fue el comentario de otro amigo que, según yo, no le gusta este tipo de libros, que me sorprendió con la noticia de que ya había leído el primer tomo. “¿Y tú no los vas a leer?”, me dijo, retándome. “¿Te vas a conformar con ver la serie nada más? ¿Tú que eres un fanático de esta literatura?” Caló hondo, y ahí me tienen, leyendo la novela río desde hace años.

Al poco rato de terminar de leer el primero fui bombardeado por las imágenes de la serie por todos los medios. Vi fotos en periódicos, en las portadas de revistas. Vi anuncios en televisión de la siguiente temporada. Vi en las tiendas la edición en DVD y blu-ray de la primera. Poco a poco reconocí a cada uno de los personajes: ah, este es Eddard Stark (o bueno, era...), estos son Cersei y Jaime Lannister; este otro, por supuesto, es el enano. Esta es Arya, este Hodor, este Bran. Aquel Jon Snow. Me gustó el juego de adivinar quién era cada quien, o si veía unos cuantos segundos de una escena, descubrir qué parte de la historia estaban retratando. Podría haber comenzado a ver la serie, pero me dije, ¿para qué apresurarme? Al fin y al cabo puedo verla en el momento que quiera. Como dice mi mamá: no se van a ir...

En estos momentos, más que nunca en la historia, todas las series, los programas de televisión, las películas y los libros, están a nuestra disposición. Parece que la cantidad de dinero con la que cuentes ya no es tan importante para llegar a cierta información o tener acceso al contenido. Hay quien dice que ahora TODO lo puedes encontrar gratis en internet (a menos que quieras pagar), pero lo importante no son las series y películas, es la información que corre libre.

Aunque quién sabe por cuánto tiempo, porque a nuestros gobernantes, que se parecen tanto a algunos personajes de Juego de tronos (intrigan, mienten, matan por conseguir más poder), se les queman las habas por convertir la internet en algo totalmente distinto a lo que conocemos actualmente. Hay que luchar para que todo siga igual (o mejor). Y no hay que dejarse engañar, porque, como bien sabemos, a los políticos les gusta hacer cambios cuando creen que nadie se da cuenta, ¿en el Mundial, por ejemplo?

Con permiso, me voy a seguir leyendo.

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