Separaciones y reencuentros

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Joselo 11/04/2014 00:00
Separaciones y reencuentros

Ahora que estuve de visita en Chile para tocar en el Lollapalooza, un periodista me preguntó qué pensaba del comunicado que habían dado Los Bunkers sobre su receso indefinido pocos días antes. Contesté que estaba bien; un descanso se lo podía tomar cualquiera. No era la respuesta que se esperaba de mí. Aunque el anuncio es muy claro y dice “receso indefinido”, el periodista chileno leía entre líneas que era el rompimiento total de la banda. Es lo normal. Cualquier grupo que se atreva a dar un comunicado como ése tiene que estar dispuesto a aguantar una ola de rumores y chismes. Ni modo.

Pero, bueno, ya sea un descanso temporal o permanentemente, ¿por qué se separa un grupo? Difícil contestar generalidades. Todas las bandas dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera.

Yo, que soy parte de un grupo que lleva casi 25 años en activo (el próximo mes los vamos a cumplir), entiendo por qué las bandas tienden a separarse. Sé lo difícil que es para un grupo de personas mantenerse unidos por tanto tiempo; sé del desgaste sufrido en giras, en la creación; sé de los roces en la convivencia diaria. Pero, al mismo tiempo, sé las ganancias que trae mantenerse unidos en las buenas y en las malas, lo beneficioso de sacarle provecho a las diferencias, a la energía que se genera de ver el mismo proyecto con distintos ojos. ¿Que cuesta trabajo? Sí, pero la recompensa es mayor.

Claro, esto lo digo porque en mi grupo está todo bien. Tenemos planes para este año y para el siguiente. Nunca tomamos decisiones a largo plazo, pero así hemos construido una carrera que ha llegado hasta el cuarto de siglo.

Aun con todo, nunca olvido que somos seres humanos y que como tales podemos cambiar de opinión en cualquier momento. 

Pero no hay que preocuparse tanto, porque ahora parece que las rupturas no son definitivas.

Siempre que me entero de que un grupo truena o hay rumores, me acuerdo que cuando yo era joven una banda se separaba para siempre, no como ahora, que al chico rato ya se están preparando para el reencuentro.

The Beatles, que es el arquetipo de las bandas de rock, se separó y ya. Una reconciliación se veía imposible. Están peleados, punto. Cada quien tiene sus proyectos en solitario, punto. No había festivales dedicados a buscar el reencuentro de los Beatles para ponerlos de headliners y vender más boletos. Aunque los fans lloraran, ninguno de ellos creía realmente que John, Paul, George y Ringo se iban a juntar alguna vez. Claro, con Lennon muerto las cosas se pusieron un poquito más difíciles para que eso pasara. A lo más que llegaron fue a hacer ese tema que John dejó grabado en un demo, Free as a Bird, y gracias a la magia del Protools los otros Beatles pusieron su instrumento para sacar una nueva rola, inédita, en uno de los volúmenes del Anthology. Pero nadie, que yo recuerde, lo percibió como un reencuentro, por más que Yoko y Macca insistieran en ello.

Pero hacer una rola es un juego de niños, comparado con lo que hemos vivido en los últimos tiempos, en donde los empresarios están revisando sus enciclopedias del rock para ver a qué grupo pueden revivir. Digo los empresarios, pero pueden ser los mismos músicos. Algunos de buena fe (¿quién dice que no?), otros por sacarle provecho económico a esta Retromanía, como teoriza Simon Reynolds en su libro del mismo nombre.

No que esté mal, ahora sí que cada quien, pero hay algunas bandas que hubiese preferido que no se volvieran a juntar jamás.

Ya nadie toma en serio a un grupo que anuncia su separación. Todo el público dice: al fin y al cabo al rato se juntan de nuevo. Lo peor es que con tanta indecisión uno les pierde el respeto a esas bandas.

Creo que lo más sano es lo que están haciendo Los Búnkers: receso indefinido suena más real en este mundo de separaciones y reencuentros por doquier. De todos modos parece que nadie les cree que se van a volver a juntar, pero si lo hacen, después de cinco años o una década, nadie los puede culpar de hacer un dichoso “reencuentro”, ya que nunca se separaron oficialmente. Quizás eso deban hacer todas las bandas que se “separan” (así, entre comillas).

Nunca olvido que Los Fabulosos Cadillacs no anunciaron receso ni separación ni nada, aunque cada uno tomó su rumbo. Lo mejor es que ahora siguen tocando cuando les da la gana.

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