Weird Men

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Joselo 14/02/2014 00:00
Weird Men

El reportaje de portada de la revista Esquire gringa de febrero se llama Weird Men. El diccionario inglés-español traduce weird como: raro, extraño. En el que tengo en casa también viene weirdo que significa bicho raro. Así es como nos referimos coloquialmente a un tipo que no hace lo que los demás o se ve diferente. Parece despectivo, pero ahora resulta que no lo es tanto. Según Esquire, los weirdos están de moda, son los nuevos role model.

Dentro de este número viene una lista de artistas que, por la forma en que viven o como se comportan, son considerados weirdos. Dicha lista incluye a varias de las personas que admiro. A Neil Young, por ejemplo, que durante décadas se ha dedicado a hacer música sin pensar en lo que sucede a su alrededor, fiel a sus principios, sin dejarse cambiar por nada. No es que con los años haya encontrado ese lugar privilegiado en el que nadie puede decirle qué hacer, sino que desde sus inicios ha hecho lo que se le ha dado la gana. No por eso es un raro, dicen los editores de Esquire, sino más bien por la forma en que canta (una voz quebrada, aguda), y que con ella haya logrado ser uno de los artistas de culto más admirados del orbe.

Otro de la lista es Nick Cave. Nadie puede negar que ese tipo que siempre se viste de traje y que canta con esa voz profunda, es extraño. La música que hace con su banda Bad Seeds o con Grinderman; sus apariciones en películas, sus libros de ficción; todo lo que hace lo convierte en una persona muy especial.

A Bob Dylan le dedican un reportaje más extenso que a los otros. Es, digamos, el más raro de todos. El más wierdo. Nadie sabe bien a bien cómo le hace para que, en un mundo cada vez más comunicado, nadie sepa qué hace de su vida: ¿qué come?, ¿será vegetariano o carnívoro?, ¿cómo se comunica con el mundo exterior?, ¿usará?, ¿tendrá e-mail?, ¿celular? Lo más raro es que todos los que lo admiramos, seguramente nos hemos preguntado alguna vez cómo es su día a día, pues un aura de misterio lo rodea.

Cuando tocamos en un festival con Bob Dylan teníamos prohibido estar cerca cuando subiera al escenario. Despejaron el backstage para que pudiera subir sin ser acosado por los otros músicos (o sea, nosotros). Aun así yo me acerqué lo más que pude, que no fue mucho. Para mi sorpresa, el Dios Bob Dylan era muy pequeñito. Pero, bueno, dicen que cuando ves a una estrella de cine, de televisión o de la música, siempre lo vas a ver más pequeño, pues tendemos a imaginarlo enorme, del tamaño de su fama.

Otro que no podía faltar en la lista es Mark Mothersbaugh, el cantante y líder del grupo Devo. Mark es una persona rara, con esos lentes de nerd que cubren sus ojos que se agrandan cuando posa en las sesiones fotográficas para parecer, si se puede, todavía más raro y loco de lo que ya es.

Devo es una de las bandas más extrañas de la historia del rock, podría decirse que, como en la película La venganza de los nerds, los geeks se desquitaron con la sociedad que los subyugaba convirtéendose en rockstars. Los Devo, desde su apariencia física, no tenían cabida en la escena musical, y menos en la rocanrolera, llena de tipos flacos, correosos, de pelo largo, tocando solos eternos en guitarras distorsionadas, con baterías inmensas con un gong enorme. Nada más lejos de Queen, Led Zeppelin, o AC/DC, que Devo.

Aunque fueron muy famosos en la época de su disco Freedom of Choice, con su tema más famoso, Whip it, todos sabemos que los Devo no llegaron a ser unas superestrellas como U2, por ejemplo. Supongo que se debió a que su discurso era extraño y su apariencia más. Su música era engañosa, nunca se sabía si iba en serio o era un gran chiste. Estaban criticando a la sociedad de consumo vendiendo un merchandising muy extraño a sus fans: pelucas de plástico con copete al estilo juguetes Mi Alegría. Eso es ser raro.

El sábado primero de febrero se inauguró en Guadalajara, allá en el MAZ (Museo de Arte de Zapopan), una exposición de Mark Mothersbaugh, mi weirdo favorito, llamada Spin Chain the Gears. En ella hay esculturas, pinturas y música, todo inspirado en el baile de cuadrilla, esa danza folclórica de los pioneros norteamericanos.

Me enteré por mi amigo el periodista Enrique Blanc de lo bueno que estuvo el palomazo de los integrantes del grupo Troker con el cantante de Devo. Cómo me hubiera gustado estar ahí, para escuchar Whip it y “la mejor versión” de (I cant get no) Satisfaction, como la anunció el mismísimo Mark Mothersbaugh.

Al leer la lista de personajes raros un pensamiento viene a la mente del lector: ¿seré yo un weirdo? Si piensas que no, lo peor que puedes hacer es tratar de ser uno. Eso te convertiría en un loser. Pero lo que todos deberíamos aprenderles a los que están en esta lista es que hay que hacer lo que a uno le dé la gana sin pensar en lo que diga la gente, sin tratar de pertenecer. Eso es libertad.

Porque parece ser, por si les interesa, que eso de ser auténtico les atrae mucho a las mujeres. Nomás echen un vistazo a las parejas que tienen todos esos weirdos famosos.

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