Playa Hipster

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Joselo 10/01/2014 00:00
Playa Hipster

Ando en San Pancho, un pueblo costero cercano a Puerto Vallarta, de vacaciones con mi familia. Mi amigo El Negro se burla de mí porque escogí esta playa, que dizque muy hipster. Quizá lo es, pero viniendo con mi mujer y mis dos hijas no me doy cuenta de mi entorno. Tal vez hay un hipster a mi lado, o una hipster, pero yo estoy cuidando que a mi hija más pequeña no le dé una insolación, o que la otra no se vaya corriendo a las olas, que están bravísimas, y le den un revolcón fatídico.

¿Dónde están los hipsters? Yo voy a restaurantes familiares y no es ahí donde se reúnen. Supongo que van a cafés y bares específicos, donde un hombre con familia no tiene cabida. Por la música no me puedo guiar, porque seguro la están oyendo en audífonos. Lo que se escucha en las calles es pura banda a todo volumen (pareciera que no hay otra forma de oír esa música), que sale de las camionetas de los lugareños. Hay mucho bullicio porque pronto se presentará un tal Coyote, que la neta yo no sé quién es y nunca he escuchado su música.

Lamento que mi vocación de periodista sea tan mínima, pues no me dan ganas de investigar de qué se trata. A lo mucho voy a googlear Coyote en internet, o en una de esas en YouTube. Si fuera como Hunter S. Thompson, el padre del periodismo gonzo, compraría mi boleto y me metería al bailongo, a riesgo de que se dieran cuenta de que no pertenezco para nada, me vieran feo y hasta me dieran una golpiza o, por el contrario, me aceptaran al punto de invitarme a pistear cerveza tras cerveza y que me inviten la droga que se estila en ese tipo de eventos.

Mejor no. Prefiero seguir el plan familiar.

En ese plan tengo que estar disponible para mis hijas 24/7 como dicen los gringos. Ni leer puedo. Y aunque es muy agradable estar con ellas, y lo único que quieren es jugar, no hay cosa mas cansada que el juego de los niños. Llega la noche y si alguien propusiera un plan más nocturno, como ir a bailar o a echar unos tragos, mis fuerzas no dan. Me quedo dormido en el sillón en donde me senté un ratito a descansar para, según yo, seguirle más tarde.

(¿Tuvo hijos Hunter S. Thompson? ¿Terminaba agotado de cuidarlos como yo? ¿Cómo aplica el nuevo periodismo en el cuidado de los hijos?).

Meme, mi compañero en Café Tacvba, también anda por acá. Emmanuel, al igual que yo, viene con su familia, así que nos juntamos en la playa o armamos algún plan. Todo familiar. Es lo que toca en estos momentos.

O mejor dicho, nuestras parejas son las que arman el plan, porque nosotros llevamos tanto tiempo trabajando juntos que las vacaciones se tratan de no vernos tanto. El 27 de mayo de este 2014 cumpliremos 25 años como grupo. Nada más y nada menos que un cuarto de siglo.

Aparte sabemos que mientras más tacvbos juntos, existe más posibilidad de que alguien se acerque a pedir una foto o un autógrafo. Hay veces que yo solito paso desapercibido, pero si me ven con otro integrante, ya no. De eso también se tratan las vacaciones, de que no te pidan tantos autógrafos y fotos con celular.

Pero aquí estamos en San Pancho, juntos. Ya me ha pasado con otros integrantes de mi banda, que sin ponernos de acuerdo coincidimos en los mismos lugares, haciendo cosas parecidas. Supongo que de tanto vernos, casi todos los días por 25 años, nos hemos ido mimetizando.

El asunto es que no hemos dado tantos autógrafos como yo pensaba, con lo que se corrobora la teoría del Negro de que esta playa está llena de hipsters, aunque yo no los vea.

Una de las reglas primordiales de los hipsters es que no piden autógrafos ni fotos de celular.

Puede que nos conozcan. En una de esas hasta puede que les gustemos. Pero jamás de los jamases un hipster se va a rebajar a decírnoslo y menos a pedir una foto o un autógrafo en una servilleta como mucha gente lo hace.

Estoy seguro de que no lo harían por ninguno de sus ídolos, mucho menos por un grupo mexicano que canta en español.

Lo que se estila es que te dediquen una mirada de reconocimiento y nada más. Pero ese reconocimiento no es el de “reconocimiento a la trayectoria”, sino el de un simple “sé quien eres”.

Pero les juro, no he visto ni un hipster por esta playa. Eso no significa que no haya, sino que habla de lo difícil que es ubicar Qué y Quién es un hipster.

Puede que hasta yo sea uno, y no me haya enterado aún, porque, si no, ¿qué estoy haciendo vacacionando con mi familia en la Playa Hipster?

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