Textos Mutantes

COMPARTIR 
Joselo 03/01/2014 00:00
Textos Mutantes

Lo que más me gusta leer son novelas. Mientras más extensas, mejor. Me siento bien con un tabique en las manos, pasando página tras página sin sentir que avanzo y, de repente, semanas después, descubrir que estoy a punto de acabar, por fin, ese libro que me parecía interminable.

Es por eso que siempre he querido escribir una. Desde que comencé a leer, por ahí de los diez años, imagino argumentos de las novelas que quiero hacer. Incluso elaboraba el índice de capítulos que tendrían, con su título correspondiente, que me hubieran funcionado como un mapa si realmente me hubiese sentado a escribirlas de verdad.

Pero la imaginación era más disfrutable que el trabajo duro y arduo de bajar esas ideas al papel. Me gustaba más soñar despierto. Ponía el nombre del capítulo y me quedaba como ido pensando lo que pasaría en esa sección de la historia. Y no recuerdo que hubiese drogas de por medio. A menos que el lápiz o bolígrafo que usaba para escribir, que del grafito o la tinta emanaran efluvios tóxicos que me hicieran pornerme high. No creo.

Es por eso que con los años he ido acumulando innumerables cuadernos llenos de ideas para novelas y guiones de película. Nomás me falta escribirlas. Ja. Poca cosa. Detalles.

Cuando publiqué mi primer libro, Crocknicas Marcianas (Editorial Universitaria de la U de G, 2011), me sorprendí gratamente de que, aunque tiene poquito más de 250 páginas, me daba la sensación de que se había escrito solo. Claro, es una recopilación de la columna del mismo nombre que ustedes están leyendo, que sale cada viernes. Semana a semana, sin darme cuenta, estaba sumando páginas al libro.

Durante más de seis años he estado escribiendo una columna a la semana, o sea 52 columnas al año, cada cual consta de aproximadamente dos cuartillas. Así que juntándolas puedo conformar un libro de más de 600 páginas. Una novela como esas que me gustan.

Esta forma de trabajar, semana a semana, la he ido aplicando a varios aspectos de mi vida. La columna me ha abierto lo ojos. Ponerme metas a corto plazo, a siete días, hace que logre avanzar mas fácil que si me propongo cosas a largo plazo.

Así que este miércoles 1 de enero corté el listón de un sitio de internet en donde publicaré cada semana, cada miércoles, un cuento:
www.textosmutantes.com.

¿Pues no que te gustaban las novelas? Sí, ya sé. Pero a veces las cosas que me gusta leer o escuchar no son las mismas que me salen. Por ejemplo, yo siempre quise ser un post punk guitarrero y oscuro, pero las canciones que surgen de mi son muy distintas ¿ejemplos? María, Esa noche, El baile y el salón, Aprovéchate.

Así que siguiendo este patrón me dije, ¿y si lo que me salen son cuentos en vez de novelas gordas?, y fue así que cuando me solté comencé a escribir cuentitos de dos o tres cuartillas.

Esto apenas sucedió hace algunos meses, aunque ya había estado en talleres de cuento desde hace mucho, mucho tiempo. El asunto es que un cuento solo no funciona, debes tener varios, muchos.

Mi columna semanal detonó este pensamiento: con que escriba un cuento a la semana, de dos cuartillas, al rato, sin darme cuenta, tendré suficientes para mostrar, y con suerte, que le gusten a un editor y poder publicar un libro.

Pero un día estaba en La paz, Bolivia. Café Tacvba tocaba con Molotov.  Un fan se acercó a la camioneta en donde viajábamos para decirme que le gustaba mucho mi columna semanal y que la leía siempre: ¿cuándo publicas una novela? me dijo. Estoy escribiendo cuentos, le contesté. ¿Y cuándo los sacas? Pronto, le prometí.

Pero me quedé pensando que si conseguía que una editorial los publicara, era muy probable que ese libro físico tardara mucho en llegar a Bolivia. Lo mismo sucedía con todos esos lugares en donde los lectores potenciales de ese libro de cuentos, los que me siguen en esta columna, viven. Era casi seguro que jamás les llegara mi libro.

¿Por qué no usar el internet como la herramienta que realmente es?

Así que ahí está: no hay editorial, no hay libro físico. Se irá conformando solo, va a ir creciendo. Ya tengo adelantados varios cuentos, pero sobre todo los elaboraré en el camino. La ficción va en los textos mutantes; la crónica en esta columna.

Esa es otra, los dead lines de semana a semana, me obligan a escribir. Que aunque me encanta hacerlo, a veces me gusta nada más soñar despierto, como cuando era un escuincle.

Espero que me acompañen en este nuevo proyecto: textosmutantes.com.

Comparte esta entrada

Comentarios