Rulo

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Joselo 20/12/2013 00:00
Rulo

Hoy es el último día de Rulo en su programa de radio El fin del mundo en Reactor, 105.7 y también el último en esa estación.

Hace una semana mi hermano Quique me avisó que se iba y me habló de la idea de ir a despedirlo conversando al aire. Las entrevistas que Café Tacvba ha hecho con él siempre han sido buenas, al menos yo las he disfrutado mucho. Así que entendía perfectamente esta invitación, pasar un buen rato platicando de cualquier tema para decir adiós a Rulo como locutor en este programa.

Por compromisos personales no pude asistir, así que sólo Meme y Quique estuvieron ahí ayer, la mañana del jueves. Escuché sólo la última parte del programa, en donde mis compañeros Tacvbos contestaban preguntas del público, que Rulo aderezaba con sus comentarios.

No sé cuánto tiempo lleve Rulo en la radio, juntando sus años en Reactor y en Radioactivo deben ser muchísimos, pero lo conocemos desde antes (y aquí uso el plural, pues incluyo a mis compañeros tacvbos). Recuerdo muy bien cuando nos entrevistó por primera vez, cuando era colaborador de la revista Eres. Nos sorprendió gratamente que un periodista de una revista por lo demás superficial, supiera tanto de rock nacional e internacional, que nos hubiera visto en vivo tocando con Mano Negra y la Maldita en ese mítico toquín en el Ángela Peralta y hubiese asistido a nuestros conciertos en la Cumbancha y en Rockotitlán. Normalmente los periodistas de esa época no sabían nada sobre rock, se notaba a leguas que los obligaban a sacar una nota sobre esa música demente que no les gustaba, pues sus preguntas eran torpes, y todo lo que sabían de las bandas, como nosotros, era por la información que la disquera les otorgaba en una hoja de papel. Muchos de esos periodistas no sabían de nuestra existencia, y por supuesto, ni siquiera nos habían escuchado. Rulo era distinto y, siendo más joven que nosotros, fue una revelación. Era el periodista ideal, con la que toda banda quisiera entrevistarse.

Fue una grata sorpresa encontrarlo en el primer viaje que hicimos a Europa, a Rennes, allá por 1993. Fuimos al festival Les Transmusicales. Ahí estaba Rulo, no sé bien por qué, representando no sé tampoco a que medio, ni siquiera recuerdo haber leído el resultado de sus experiencias observando todo lo que pasó ¿sería publicable?

Ahora me lo imagino como el personaje de Almost Famous, de gira sin ser músico, con toda la información top secret para poder convertirse, si quisiera, en The Enemy. Quizá se esté guardando todas esas experiencias, todos esos encuentros con Café Tacvba, esa visión externa que tiene de nosotros para verterlas en un libro. Si esa idea existe, espero que salgamos bien librados.

Cuando Rulo comenzó a trabajar en radio me dio mucho gusto, porque sabía que podía aportar mucho en este rubro, compartiendo su gusto musical con un público masivo. Siempre me recomendaba música o me preguntaba qué estaba escuchando, aun cuando no fuera locutor y programador de radio.

Cuando nos encontrábamos en festivales en el extranjero (Coachella, Lollapalooza, etcétera) coincidíamos en tiendas de discos y librerías (en otra época sí había) y nos recomendábamos música o lecturas. Recuerdo que me regaló una biografía de U2 que todavía conservo y yo le obsequié Ronin, el cómic de Frank Miller.

Aunque nunca me lo dijo abiertamente sé que no le gustaron mucho mis discos solistas: Oso y Lejos. Debo confesar que me sentí un poquito, pero no por eso dejamos de frecuentarnos. Fue ahí donde entendí el papel tan difícil que tenía de ser el curador de una estación, de escoger la programación de una radio para darle un perfil definido, de buen gusto y calidad, sin tentarse el corazón, sin hacer concesiones para quedar bien con nadie.

Aunque él siempre dijo que la programación de Reactor se definía a través de un consenso de varias personas, los que conocemos a Rulo percibíamos su gusto en esa selección. Aunque parezca poco, no es cualquier cosa definir los límites de una radio, habiendo tanta música, tantos grupos, tantos intereses.

Pero nada, lo que quería decir desde el principio es que lo voy a extrañar. A través de su voz me enteraba de noticias y de nuevas propuestas musicales. Me acompañaba en las mañanas y a veces lo ponía por internet cuando andaba de gira en un país extraño para sentirme en casa, para sentirme acompañado.

No sé cuáles son sus planes en el futuro. Sé que es director editorial en el periódico quincenal La ciudad de frente, pero tengo ganas de que me sorprenda.

Quisiera volver a escucharlo pronto, oír de nuevo su voz. Aunque mucha gente se queje de que su dicción no es del todo correcta, para mí, no entender bien cada palabra que dice, es parte de su encanto.

¡Buena suerte Rulo!

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