El documental del objeto

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Joselo 13/12/2013 00:00
El documental del objeto

¿Ya les gustó verse en la pantalla grande?, ¿por qué hicieron otra película? Fue la pregunta de un periodista en la conferencia de prensa que hicimos en la sala VIP de los Cinépolis de Plaza Carso al presentar el documental  El objeto antes llamado disco dirigido por Gregory Allen y actuado por los cuatro tacvbos.  La pregunta llevaba jiribilla, como dicen por ahí. Parecía que se estaba burlando de nosotros. O tal vez no y yo soy muy paranoico. Veo enemigos en donde no hay.

Pero digamos que la pregunta no llevaba doble intención. ¿Por qué hacer otro documental?, ¿por qué nos prestamos a ello?

Contestaré como lo hizo Rubén en esa ocasión: la primera intención, en el caso de los dos documentales, fue registrar lo que estabamos viviendo. Poco a poco este registro fue creciendo más y más hasta llegar a ser un documento que se hizo necesario compartir con los demás.

Ahora que estuve en la FIL de Guadalajara presentando el libro de Maitena Aboitiz Cerati, En primera persona (Ediciones B, 2012), platicaba con unos amigos en una comida sobre el género literario epistolar, la publicación de la correspondencia entre escritores famosos o figuras importantes de la historia. La plática derivó hacia la pregunta de si al escribir las cartas los escritores famosos estaban ya pensando en la publicación de éstas en el futuro. Se hicieron bromas sobre: ¡qué casualidad!, estas cartas entre famosos siempre estaban en un lugar muy visible del archivo del escritor, seguramente para que, al fallecer, fueran encontradas y posteriormente publicadas. Lo mismo sucede con los diarios, decía alguien más. La gente que los escribe piensa en su publicación en un futuro lejano, cuando esté muerta.

Alguien podría decir lo mismo de una cámara que sigue a un grupo de rock por todos lados. A Café Tacvba, por ejemplo. ¿A quién quieren engañar? —piensa el periodista jiribilloso—. Ese registro personal y privado tiene ya la finalidad única de compartirse, de transformarse eventualmente en una película que tendrá su premier y su alfombra roja e intentará llegar a los festivales más famosos del orbe.

Pero no. Yo, que estoy adentro de mi grupo, puedo asegurarles que cuando Rubén propuso registrar nuestro viaje a Japón, hace muchos años ya, no estaba pensando en el documental Seguir siendo. O no necesariamente. La idea era tener todo filmado para lo que se pudiera ofrecer. Quizás terminaba siendo solamente para nuestro uso personal. Para poder mostrárselo a nuestras hijas cuando crecieran, a nuestros nietos cuando no creyeran que su abuelo fue un rockstar y que tenía rastas y que era Big in Japan (bueno, no tanto, pero al menos había unos japoneses con gorritos de Gallo Gasss).

Yo que estoy adentro, repito, puedo asegurarles que muchas ideas de Café Tacvba van creciendo de manera natural, y a veces llegan a parecer mas planeadas de lo que realmente fueron en un principio. El registrar todo te da oportunidad de poder contar con material gráfico para, en cualquier emergencia, generar un videoclip con esas imágenes. Y nunca quedas mal. Cientos, miles de videos atestiguan que el simple hecho de ver a un grupo en una ciudad ajena a su cultura va a resolver el video de una canción. Y no sólo eso, se puede convertir en un clásico. La  historia del rock lo confirma.

Así que al registrar las sesiones en vivo en donde grabamos El objeto antes llamado disco, puede ser que pensáramos en un documental, pero no necesariamente. Podría no haber suficiente material apto e interesante para presentarlo al público. Pero Gregory Allen es un excelente realizador, y logró escenas tan bellas que no pudimos más que decir que esto se convirtiera en algo más grande de lo que pensábamos en un principio.

Lo primero que vimos fue el video De este lado del camino, el primer sencillo del Objeto... Estábamos todavía mezclando el disco entero cuando Greg nos mostró el primer corte. Todos aplaudimos y gritamos al acabar de verlo en un monitor de computadora. Me emocionó vernos en blanco y negro, observar nuestro entorno captado por alguien que no estaba en el grupo y lo que más me sorprendió fue que Greg siempre había estado ahí, en las sesiones, muy cerca con su cámara, y nunca se me hizo un extraño, nunca me sentí invadido al saber que alguien me estaba retratando. 

Y bueno, quizás aquel periodista tenga razón. Capaz que sí me gusta verme en la pantalla grande. ¿Por qué no? Hay una fascinación del ser humano de verse a sí mismo, de retratarse, de intentar verse desde afuera.

Al menos así, en un documental, puedo entender más a mi grupo y de paso me voy conociendo un poco más a mí mismo.

Dicen los que saben que eso, conocerse a sí mismo, es la única manera de crecer.

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