Complicando lo complejo

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José Rubinstein 30/05/2014 05:09
Complicando lo complejo

Qué plácida y simple era la tramitología antes de la entrada en vigor de la simplificación administrativa. A partir de entonces venimos incurriendo en una cada vez más complicada confusión administrativa.

La serie de innovaciones y requisitos enfocados primordialmente a 40% de contribuyentes que no somos parte de la intocable economía informal, son prácticamente imposibles de observar en su integridad, sea por error u omisión. El cúmulo de controles electrónicos diseñados para mentes superiores agudiza el incómodo complejo de inferioridad tecnológico que padecemos los de la generación de la Olivetti. A las pruebas me remito: Inicialmente, todo contribuyente ha de cumplir con los trámites para obtener la CIEC, la clave de identificación electrónica confidencial. Posteriormente es necesario registrar la FIEL, la firma electrónica avanzada. A continuación se tramita el CFDI, el comprobante fiscal digitalizado por internet. En el ejercicio propio de la actividad se requiere la impresión de los comprobantes fiscales derivados de las compras, adquisiciones y gastos realizados. El pago de las nóminas se efectúa de forma digital, al igual que los pagos por servicios y mercancías son hechos en su mayoría vía transferencia electrónica. ¿Y así se pretende convencer a 60% de causantes que placenteramente se guarecen en la informalidad de entrar al aro y cumplir con sus obligaciones fiscales?

Asimismo, las optimistas predicciones de cada inicio de año con respecto al comportamiento del PIB, invariablemente se van pulverizando conforme el ciclo avanza. Tanto en 2013 como en el año que transcurre, la perspectiva original de crecimiento fue de 3.9%. El año pasado concluyó con un magro crecimiento de apenas 1.2% y en el actual, el vaticinio primario en descendente tobogán, ya va en 2.7%, en lo que parece ser una réplica de lo acontecido el pasado año. No nos vayamos con la finta, el ajuste actual no es de 1.2%, el decremento es superior a 30% estimado hace apenas cinco meses. Desde luego, es comprensible cierto margen de error, pero ¿de casi la tercera parte —más lo que se acumule— del pronóstico original?

El secretario de Hacienda reconoció el lento crecimiento de la economía, se mostró complacido por la mayor recaudación fiscal obtenida en el primer cuatrimestre del año —por mayores impuestos, no mayores ingresos— y vaticinó que el conjunto de cambios efectuados permitirán al país “crecer en las próximas décadas a un ritmo sostenido de cinco por ciento”. La visión del INEGI es que la economía nacional está estancada, con varios trimestres de lento y bajo crecimiento. El sector patronal del país — Coparmex— considera que el actual sistema recaudatorio impide el crecimiento económico, proponiendo al Ejecutivo federal emitir un decreto para otorgar estímulos fiscales para crear más empleos formales. El líder del PRD insiste “que estamos en recesión y no se da una explicación de cuáles son las verdaderas razones y ante ello qué medidas tomar”. La representación del PAN en el Senado expresó que ante todo el gobierno debe reconocer que se ha equivocado: “El crecimiento se desploma, el empleo es insuficiente, hay carestía y se deben poner en marcha de inmediato medidas contracíclicas”. La fracción legislativa del PRI sostiene que la economía se encuentra en fase de consolidación productiva, la cual se observará a finales de 2014.

Juan Pueblo destina prácticamente sus horas hábiles al desempeño de su jornada de trabajo, encarando una compleja realidad económica, a la vez, sujeto a cumplir con el galimatías que significan sus obligaciones fiscales.

El habitual discurso oficial se caracteriza por ofrecer un favorable futuro. Lo cierto es que el futuro nunca es, porque cuando es, presente es.

        *Analista

        jrubi80@hotmail.com

 

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