Luces y sombras de la economía

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José Rubinstein 07/02/2014 04:28
Luces y sombras de la economía

Cada gobierno en turno se dice precisado a asumir impopulares pero a la vez impostergables acciones, demandando la comprensión y apoyo ciudadano para corregir de una vez por todas, errores, omisiones, desviaciones e incapacidad de sus predecesores.

Corresponde ahora elevar impuestos a los causantes de cajón a fin de encauzar de forma más eficiente y equitativa el recaudo. Se prevé para el presente año un endeudamiento público neto de 3.4% del PIB y una inflación superior a 4% que irá cediendo durante el segundo semestre. ¿Será válido este pronóstico ante la posible volatilidad de los mercados financieros internacionales?

Los estrategas hacendarios consideran viable recurrir al financiamiento externo para crecer, sin embargo, nuestra experiencia es  pródiga en ejemplos para hacernos desconfiar de todo lo que huela a deuda. Recuerdo al que llamó telefónicamente a su casa desde Las Vegas para solicitar que le enviaran dinero porque estaba ganando.

De algo deben servir las observaciones de los distintos indicadores que reflejan nuestra realidad, cuando menos para evaluar nuestra posición con respecto a otros países. Atendamos datos de la OCDE, organismo al cual pertenecemos desde hace 19 años y está conformado por 34 países: en cuanto al índice de mejor vida ocupamos el penúltimo sitio, somos el país integrante más inseguro partiendo de la tasa de delitos y homicidios cometidos con una calificación de cero, asimismo somos el último lugar en educación y uno de los más bajos en ingresos por habitante.

Desde la incompleta perspectiva del ciudadano común, resulta por demás difícil evaluar la conveniencia de las publicitadas medidas oficiales asumidas, todas ellas, “en nuestro beneficio”.  Es así que no podemos evitar la preocupación al enterarnos del contenido del reporte de la Secretaría de Hacienda enviado al Congreso en el cual indica que el saldo de la deuda neta total del sector público a fines de 2013 ascendió a seis billones 497 mil 20.7 millones de pesos, de los cuales, tres cuartas partes corresponden al endeudamiento interno global por cuatro billones 847 mil 642.3 millones de pesos, equivalentes a 28.6% del PIB del mismo 2013. Cómo no preocuparnos cuando analistas del grupo financiero Santander México estiman que tanto en 2013 como en 2014 el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos quedará ubicado en 21 mil millones de dólares, siendo que dicho déficit en los dos años anteriores representaba un promedio de 13 mil millones de dólares.

Nuestra realidad económica, con sus luces y sombras, atraviesa por un momento —¿será el momento de México?— que debemos aprovechar. La agencia calificadora Moody’s —tras 20 años de intentos fallidos— elevó la calificación soberana de México de de Baa1 a A3, impulsada por la aprobación de las reformas estructurales, principalmente la energética y la de telecomunicaciones. Moody’s anticipa que las correspondientes leyes secundarias seguramente mantendrán el espíritu de dichas reformas, confiando asimismo en una significativa inversión global hacia México, causal de un mayor crecimiento económico, a niveles de entre 3% y 4% anual. Moody’s señaló que haber establecido un límite al gasto corriente dentro de la Reforma Fiscal propiciará además un sustancial crecimiento de ahorros fiscales.

La calificación obtenida redundará en una reducción del costo del crédito, auspiciando que los títulos emitidos por el gobierno sean considerados más atractivos al inversionista. La Secretaría de Hacienda estima que la reclasificación obtenida reducirá los costos de financiamiento y disminuirá el monto de recursos para la deuda pública, potenciando mayor productividad y crecimiento económico.

De ningún modo sintamos que “ya la hicimos”, en el mejor de los casos habrán que pasar algunos años antes de la cosecha. No incurramos en el consabido síndrome de pretender administrar la abundancia.

                *Analista

                jrubi80@hotmail.com

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