“La roja”

COMPARTIR 
José Luis Vargas Valdez 27/06/2014 02:30
“La roja”

Lo demostrado el lunes pasado por Miguel El Piojo Herrera, director técnico de la Selección Mexicana, representa no sólo una muestra de profesionalismo y disciplina de la que nuestro país ya había perdido la fe, sino que ejemplifica cómo es posible posicionar la marca México a nivel internacional.

En el entorno mundial del futbol de Brasil, hoy la marca que cambia el ánimo colectivo y la percepción que el mundo tiene de nosotros se llama “la roja”. Representa todo aquello que históricamente no hemos podido conseguir con “la verde”, es decir, las capacidades para jugar con disciplina, profesionalismo, sentido de equipo y, sobre todo, con enorme madurez y seguridad. Al mismo tiempo, parece ser el punto final para la victimización al árbitro vendido, al mal clima o a la rudeza del contrincante.

Al mismo tiempo, resulta paradójico que las autoridades de la FIFA hayan evaluado la sanción que nuestro país debería asumir por las expresiones ofensivas de algunos aficionados mexicanos en contra de los equipos adversarios. Se trata de una arraigada costumbre por insultar al contrario extranjero que en nuestra idiosincrasia es aplaudida por ser visto permanentemente el extranjero como el enemigo, por lo que se le profieren palabras como “putos” e “hijos de la chingada”, acompañadas siempre de un hondo y sentido “viva México, cabrones”.

Esa metamorfosis del mexicano es lo que Octavio Paz, en su libro El laberinto de la soledad, llamó como el fenómeno del “Hijo de la Malinche”. Se trata de una angustiosa tensión que nos habita y que “se expresa en determinadas frases que nos vienen a la boca cuando la cólera, la alegría o el entusiasmo nos llevan a exaltar nuestra condición de mexicanos,… es alegría rencorosa, desgarrada afirmación que sale del pecho y se consume a sí misma”.

Nuestro Nobel de las letras va más allá e intenta entender de dónde viene esta reacción y qué es lo que históricamente nos lo sigue provocando. Se trata del delirio permanente con la imagen del conquistador español que viene a representar la explicación a la mayoría de nuestros males colectivos. Es símbolo de nuestro recelo que provoca lo ajeno, de nuestros conflictos secretos y la expresión de nuestra ambigüedad respecto a la mexicanidad.

Estas citas vienen a colación debido a que durante el inicio de la Copa del Mundo, las noticias internacionales más relevantes sobre México eran en torno a los escándalos de presuntos delitos de trata de personas por parte del exlíder del PRI en el Distrito Federal, Cuauhtémoc Gutiérrez (El País, 14.06.14). Por el contrario, hoy la nota internacional es la atención que despertó nuestra Selección Nacional con su desempeño y por la conducción ejemplar de El Piojo Herrera, que ya ha dado la vuelta al mundo.

Se trata de un fenómeno mercadológico que consiste en ver cómo a partir de un comportamiento serio y a la altura de lo que representan nuestros colores patrios, México puede empezar a ser visto por el mundo exterior como otra marca: “la roja”. Y cómo la explicación de esa nueva imagen del país se puede dar a partir de virtudes con las que claramente contamos, en vez de la exaltación por nuestra crisis existencial, identitaria y colectiva que simboliza el repudio a nuestros propios vicios (La Malinche). 

Hoy es buena ocasión para que la marca México frente al mundo adquiera una perspectiva mucho más amplia y virtuosa, que no sólo demuestre las habilidades futbolísticas que han hecho patentes nuestros seleccionados, sino que se complemente de virtudes de aplicación general a otros ámbitos. Me refiero a poder alcanzar como nación un reconocimiento de identidad que nos distinga con otros valores que catapulten el nombre y prestigio nacional a múltiples ámbitos. En otras palabras, que “la roja” sea símbolo del bien hacer las cosas, de esfuerzo, honradez, justicia y verdadero sentido de solidaridad social. Felicidades a El Piojo Herrera.

                *Abogado y extitular de la FEPADE

                jlvar.excelsior@gmail.com

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red