Why the Rito?

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José Luis Vargas Valdez 04/04/2014 02:41
Why the Rito?

Felicidades y mucha suerte a Lorenzo Córdova, amigo y funcionario ejemplar.

 

Hace unos meses un famoso comunicador acuñó un término que, además de reflejar su falta de habilidad con el idioma inglés, quedó en el lenguaje popular como una forma de cuestionar lo incomprensible e inexplicable: Why the Rito? Eso mismo es lo que ha sucedido con el proceso de integración del nuevo Instituto Nacional Electoral (INE).

Es lamentable que, pese al reciente desbarajuste que se le ha hecho al sistema electoral mexicano, que venía funcionando adecuadamente en los últimos 23 años y con la posibilidad de ser perfectible, de la noche a la mañana los tres principales partidos políticos (PAN, PRI y PRD) hayan decidido cambiar todas las reglas del juego y también remover a los jugadores. Más lamentable aún es que, por el capricho y amago del PAN, de quien fue iniciativa de todo este entuerto, hoy sea el mismo partido que ponga en duda la credibilidad del nacimiento del nuevo órgano electoral que ellos mismos se empeñaron en crear.

El razonamiento en su actuar es muy elemental: si me favorece el número y la cercanía de los candidatos que integran las quintetas de donde se elegirá la integración del próximo Consejo General del INE, entonces el Comité Evaluador (órgano técnico encargado de realizar la preselección) hizo un buen trabajo y se trata de una decisión responsable y transformadora que llevará a una mejor democracia. En cambio, si —como es el caso— no me veo favorecido, entonces no vale el trabajo y hay que patear el tablero para boicotear el procedimiento de selección.

Es cierto que en este procedimiento bizarro que se llevó a cabo hubo múltiples vicios a lo estipulado en la convocatoria, que hubieran dado elementos para anularlo en sede jurisdiccional, así como también que hubo injerencias indebidas por parte de los partidos políticos.

Sin duda, una de las aberraciones más notables es cuando los partidos políticos, habiendo tenido la oportunidad de establecer condiciones para un pase automático de los consejeros electorales del IFE en la reforma constitucional (Baños, Cordova, Marván y Nacif), no lo hicieron y establecieron expresamente que sólo tenían el derecho de volverse a inscribir en condiciones de igualdad.

Sin embargo, al poco tiempo los partidos llegan a un acuerdo tardío y pervierten el proceso al enviar un mensaje unívoco en el que mandatan al Comité para que les reserven las cuatro posiciones de los consejeros que en su momento no les dieron.

Compuestas las once quintetas, como se dice en la jerga del futbol, los cuatro consejeros del IFE fungían como cabeza de serie y los siete nombres que los partidos eligieron con anterioridad estaban cómodamente repartidos.

Ante lo que parecía ser una farsa de alta escuela, lo que rompe la armonía es que el PAN, que fue quien orquestó todo este procedimiento, luego hace el intento de romper con la negociación porque no supo negociar bien sus quintetas (lo cual confirma la injerencia en un comité supuestamente autónomo). Pero, además, cuando de último minuto dicho partido desconoce su propio acuerdo y da como moneda de canje a la consejera María Marván, lo cual es una canallada por ser una de las personalidades con mayor trayectoria y que había demostrado con creces su profesionalismo, independencia e imparcialidad.

Lo burdo y descarado de todo esto es que, en esa la lógica básica de los partidos, las cualidades como las de Marván son las que menos importan para ocupar el cargo y las que más pueden llegar a incomodar en una negociación de esta naturaleza (con salvadas excepciones). En vez, tenemos exmilitantes de partido, directores de fundaciones de los propios partidos y otros casos que confirman una lógica pura de cuotas que se traduce en la suma de parcialidades.

En ese sentido, el INE hoy nace con serios cuestionamientos respecto de su independiente e imparcial frente a los partidos políticos, y será sumamente deseable que la nueva integración demuestre tener los tamaños necesarios para imponerse en los hechos al condicionamiento partidista que implicó garantizarles su respectivo espacio. De lo contrario: Why the Rito?

                *Abogado y extitular de la FEPADE

                jlvar.excelsior@gmail.com

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