Estimado 2014

Me gustaría que fueras el escenario temporal donde pudiéramos gozar de salud, trabajo, dinero y amor, sin golpes de pecho.

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José Cárdenas 01/01/2014 00:00
Estimado 2014

He despertado con tu primer amanecer, curioso por averiguar las sorpresas que prometen las hojas de tu calendario; ver para adelante y develar tus misterios; a fin de cuentas somos lo que fuimos… y lo que soñamos ser.

Perdóname el tuteo informal, pero como eres una expresión del tiempo —y el tiempo es invisible— resultas más una convención que una realidad tangible… aun así, te siento parte de mi vida.

Por eso la confianza; por eso también el respeto.

Dicho lo anterior, te cuento con la voluntad de no ser rehén del miedo, como otros muchos a mi lado, quienes sólo viven para sufrir…

Los humanos solemos practicar una costumbre inútil que comienza con euforia de propósitos… y termina en el colapso del querer incumplido.

Que si vamos a ser más laboriosos —cuando hay dónde laborar—; más generosos —si tenemos para compartir—; menos tacaños —si tenemos para guardar— y, en general, más responsables y menos fodongos, tarugos, desidiosos y obesos.

Obviamente, conforme envejece el Año Nuevo —o sea, tú— nos olvidamos de las promesas para acabar igual que antes, o aún peor. Yo creo que peor, porque cada uno de ustedes —los años— nos va dejando en peores condiciones al anterior… se nos irá cayendo más pelo, abultando la barriga y creciendo le verruga. Los achaques son el lado oscuro de la vida.

Por eso ahora no haré público propósito alguno. Me gustaría más —y para eso son estas líneas— pedirte a ti los tuyos.

Por lo pronto, me gustaría que fueras el escenario temporal donde pudiéramos gozar de salud, trabajo, dinero y amor, sin golpes de pecho. Hacer algo productivo, útil, bueno… y poder compartirlo con el primer eslabón de la familia, con los hijos y todo cuanto de ello deriva.

Vivir como se debe, no de lo que se debe. Eso quizá sea mucho pedir, pero una gran mayoría en este país no puede hacerlo de otro modo. Si fueras un año de generosidad, orden, empleo y desarrollo, mucho te íbamos a recordar entre las partes luminosas de la nuestra.

Quisiera también que te propusieras desterrar la violencia a tu paso por nuestras vidas. Te damos 12 meses largos. No acabes como otro annus horribilis de asesinatos, secuestros y muerte. Ojalá a tu paso por aquí, ahora que llegas dibujado como un niño con pañal y mamila —la mamila déjala pronto— puedas ser pacífico y tranquilo…

Ojalá y también seas un año bueno en lluvias y clima. Que no dejes estallar nuestros volcanes ni agites nuestros mares; que no hagas retemblar en su centro la tierra; que no haya tragedias; que no estallen las venas del petróleo; que las reformas reformen y los futbolistas jueguen futbol; que los niños vayan a las escuelas y los maestros dejen de ser vándalos; que cesen las manifestaciones por sí o por no; que los políticos mientan menos y trabajen más; que quien transe no avance; que cesen el bullying, la violencia intrafamiliar y el agandaye; que haya mejores libros y más baratos; que seamos un poco más felices que ahora; que no te lamentemos.

Y sobre todo, que cuando te vayas, hayas hecho algo para recordarte con cariño, tanto como el afecto con el cual ahora te recibimos, entre cohetones, pirotecnia de colores y algunas gotas de felicidad, escurriendo de la uva recién mordida… con la bahía del “bello puerto” de telón.

                *Twitter: @JoseCardenas1

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