PRI-DF ¿última llamada?

El relevo se dará a casi un año de las elecciones de 2015 y parece contar con el apoyo de la cúpula partidista interesada en abrir el control del PRD en la capital, especialmente ahora que Morena dividirá el voto de izquierda.

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José Buendía Hegewisch 22/06/2014 00:47
PRI-DF ¿última llamada?

El PRI del DF es el revés de la estrategia que a ese partido le permitió resistir en la oposición desde las trincheras de los poderes locales hasta regresar a Los Pinos. En la capital casi desapareció desde que perdió el control de la ciudad hace 17 años y se sumió en un caos de pugnas internas entre líderes mafiosos y  corporativos como el de la basura que encabeza su expresidente Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre. Desde entonces ha caminado en sentido contrario a lo ocurrido en otros estados, aunque ahora la capital es una “vitrina” y  objetivo estratégico para ganar la mayoría en el Congreso en 2015 y conservar la presidencia en 2018.

Abandonado por la dirigencia nacional, el PRI local se vio reducido casi a un cascarón ocupado por clientelas lejanas al electorado o vinculadas en la “trastienda” con gobiernos perredistas. La situación no era muy distinta a la que enfrentaron sus grupos corporativos y clientelas en otros estados al pasar a la oposición, pero en la capital hay un electorado que se adhirió a las causas más ciudadanas y políticas sociales del PRD. Además, buena parte de sus redes clientelares se la llevó el PRD con la salida de Manuel Camacho del PRI.

Hoy elige nueva dirigencia con la que trata de cambiar el rostro y renovarse tras el escándalo de Gutiérrez de la Torre, presuntamente involucrado en una red de prostitución. El relevo se dará a casi un año de las elecciones de 2015 y parece contar con el apoyo de la cúpula partidista interesada en abrir el control del PRD en la capital, especialmente ahora que Morena dividirá el voto de izquierda. Quien previsiblemente será encumbrado al liderazgo, Mauricio López, excoordinador de asesores del secretario de gobernación, es uno de los contados cuadros dirigentes que conocen la ciudad, con capacidad de operación entre los grupos internos e interlocución confiable con el PAN y el PRD que ganó en la negociación de la Reforma Política del DF.

La subordinación al gobierno federal y el retraso de la competencia democrática hasta 1997 desalentó la formación de una clase política local y la representación quedó en manos de grupos corporativos. Eso ayuda a explicar la paradoja de que en uno de sus últimos bastiones, tenga poca presencia y dificultades para conectar con las necesidades de un electorado más plural, politizado y educado del país. Tan sólo en los años noventa la desafección hacia el PRI supuso una pérdida de más de la mitad de su electorado desde el millón y medio de votos a menos de 900 mil en 1997, cuando perdió el  gobierno frente a 1.7 millones de votos con que ganó el PRD.

El caso de Gutiérrez de la Torre precipitó al priismo local a los sótanos de la percepción de los vicios de transa y corrupción asociados al “viejo PRI”, pero también abrió la puerta, quizá como última llamada, para deshacerse de las mafias internas y abrir el partido a la sociedad y sus causas. El daño del escándalo mediático afectó la imagen del PRI y la dirigencia nacional, por primera vez en una década, valoró que serían mayores los costos de mantener la situación que el beneficio de las contribuciones de los grupos corporativos. Tomó cartas en el asunto e impulsó la negociación para la llegada de Mauricio López.

Pero el camino será difícil porque tiene una escasa presencia territorial en las delegaciones y colonias, y sobre todo porque las clientelas tienen casi la mitad del consejo político local bajo su control. La nueva dirigencia se moverá en equilibrios precarios porque pactar con ellos cancelaría la oportunidad de renovación y tampoco puede apostar sólo a campañas de mercadotecnia para que, como se vio en la elección presidencial con la promesa del “Nuevo PRI”, no permean en el electorado de la capital mientras persistan los cotos de impunidad y corrupción. Por ello el ungido para alcanzar la presidencia se registró arropado por destacadas legisladoras y dirigentes priistas que ayudan a proyectar la imagen de responsabilidad de “barrer la casa” como las primeras agraviadas del escándalo sobre la explotación de mujeres de Gutiérrez de la Torre. Han sido ellas, a través de grupos que emergieron al calor del escándalo, las que han demandado la expulsión del llamado Príncipe de la Basura y exigido al procurador capitalino acelerar las investigaciones y evitar la impunidad.

Aunque el verdadero desafío de la nueva dirigencia será abrir el partido a la sociedad, incorporar nuevos liderazgos de delegaciones y colonias y definir una política viable de alianzas, incluyendo al PAN, para disputar unas nueve delegaciones al PRD.

                *Analista político

                jbuendia@gimm.com.mx

                Twitter:@jbuendiah

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