Uno de cada cuatro maestros cobra, pero no trabaja

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Jorge Fernández Menéndez 03/04/2014 01:58
Uno de cada cuatro maestros cobra, pero no trabaja

La magnitud del desastre educativo se puso de manifiesto con los resultados, que se debe recordar, que son parciales porque hay estados o secciones controladas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que no participaron en él, del censo de escuelas y maestros que realizó el INEGI.

Hay cifras que no admiten ni siquiera interpretación: hay 298 mil plazas de maestros que se pagan, están ocupadas en los organigramas y nóminas por “maestros” que simplemente nunca han trabajado, no se les conoce, o sea que son aviadores (más de 39 mil), otros 31 mil que están comisionados, casi 115 mil, cuyas plazas se siguen pagando, pero que ya están jubilados, retirados o muertos, y otros 113 mil que simplemente están ubicados en otros centros de trabajo, no se sabe dónde. Estamos hablando de más de 298 mil plazas perdidas, prácticamente una de cada cuatro plazas en el sector docente (los encuestados fueron un millón 173 mil 567 maestros). Es un despilfarro de recursos públicos, pero también la punta del iceberg del desorden educativo. Siendo muy conservadores, calculando un salario base de apenas cinco mil pesos mensuales, sin prestaciones, esas 298 mil plazas cuestan al erario, unos mil 500 millones de pesos al mes, más de 18 mil millones de pesos al año. Las cifras son en realidad mayores porque, por ejemplo, hay unas 138 mil personas que tienen tres o más plazas simultáneas.

Pero el censo tampoco refleja por completo la realidad: en los estados con presencia de la CNTE no se pudo levantar y, por lo tanto, no se tiene información de nueve mil 896 escuelas en Chiapas, de seis mil 628 de Oaxaca, de seis mil 587 escuelas de Michoacán, de 654 de Guerrero, 257 escuelas de Veracruz, y 81 de Jalisco. En total son poco más de 24 mil escuelas que no respondieron, cerca de 9.2% del total y ese número muestra también el peso real de la Coordinadora. Como se había dicho en muchas ocasiones la CNTE representa a 10% de los maestros. Ahora bien, si se hubieran incorporado esos estados a los números del censo serían mucho peores, porque en ellos existe un absoluto descontrol sobre las plazas, además de que en ellos, eso es notable sobre todo en Oaxaca y es lo que ha ocasionado los más recientes conflictos, los estudiantes normalistas al terminar su carrera tienen en automático una plaza en el magisterio, lo que le ha dejado a la Sección 22 miles de “comisionados” que son los que le sirven de base de financiamiento y movilización, como los pobres sacrificados que mantienen desde hace 200 días en el campamento del Monumento a la Revolución.

Incluso entre los lugares con presencia de la Coordinadora, donde se pudo levantar el censo, como el DF, ello se puso también de manifiesto: en la capital del país, el único lugar donde el presupuesto educativo es pagado íntegramente por el gobierno federal, hay seis mil 338 comisionados. En las escuelas que se pudieron censar en Chiapas se encontraron otros tres mil 651 comisionados. Esa es la base de apoyo de estos grupos.

Los números muestran mucho más: hay miles de escuelas construidas con “materiales ligeros y precarios”, hay predios donde se supone que existen escuelas que no cuentan con construcción alguna (o sea que la escuela no existe), hay más escuelas que dicen tener sanitarios que las escuelas que tienen drenaje, hay escuelas a las que se les ha enviado equipo de cómputo, pero no tienen electricidad o líneas telefónicas disponibles.

El censo de escuelas y maestros es un instrumento muy útil (sin un buen diagnóstico no se puede curar ninguna enfermedad) porque nos permite conocer la realidad sobre la cual operar, pero como han dicho distintas organizaciones civiles en estos días, de poco servirá tener el diagnóstico si no se comienzan a tomar medidas de fondo para corregir este desorden generalizado. La reforma será un instrumento clave en ese sentido si convierte las leyes en realidades. Y también si se comienza a aplicar en los estados, en ese 9% de las escuelas que están sin control de las autoridades, que es donde peor educación se imparte y más corrupción existe.

Morelos y el error de Carrillo Olea

Las movilizaciones que se organizaron en estos días en Morelos, contra el gobernador Graco Ramírez tienen origen, por una parte, en el real clima de inseguridad que desde hace muchos años afecta al estado de Morelos. Eso es inocultable. Pero son también parte de un movimiento impulsado por el exgobernador Jorge Carrillo Olea y otros priistas locales que no cuentan, siquiera, con el respaldo de su partido. Carrillo Olea, que fue destituido en abril de 2000 de su cargo a través de un juicio político luego de que se documentaran un sinfín de irregularidades, se equivoca al tratar de revivir una venganza, porque también está reviviendo las historias que ocultó por años. Y éstas aparecerán como los personajes de The Walking Dead, pero no será ficción. Espérelos.

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