¿El día de la emancipación?

La caída de Mosul y sus implicaciones para la política interna de Irak.

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Jorge de J. Llaguno Dávila 22/06/2014 00:55
¿El día de la emancipación?

Lo sucedido el 10 de junio en la segunda ciudad más grande de Irak, Mosul, es una muestra del fracaso del actual gobierno iraquí, liderado por el primer ministro Nuri Kamal al-Maliki, y de la élite política shiia, por no haber impulsado una política de reconciliación con la población sunna del país. La incapacidad de al-Maliki, o el poco interés de éste por integrar a la comunidad sunna en el actual gobierno, ha dejado la puerta abierta para que grupos radicales, como lo es el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), puedan actuar y, lo que es más, puedan tener la posibilidad de legitimar su presencia frente a una población que se siente segregada y excluida.

Me explico, el incumplimiento de al-Maliki a la promesa de incluir a la milicia al-Sahwa (conformada por sunnas y creada para hacer frente al predecesor del EIIL) dentro del ejército iraquí y su progresivo desmantelamiento después de la salida estadunidense en 2011; el abandono de una plataforma nacionalista (antisectaria) en detrimento del bloque político Iraqiya (coalición de grupos sunnitas que se formuló para la contienda parlamentaria de 2010) y la subsecuente persecución que han sufrido sus líderes políticos desde 2010 a la fecha; así como la falta de respuesta y represión a los movimientos sociales, inicialmente pacíficos, en áreas preponderantemente sunnitas; todos estos sucesos, además del sentimiento generalizado de injustica, marginación y discriminación que prevalece entre la población, han dejado un vacío de poder y han abierto la posibilidad para que grupos como el EIIL tengan la capacidad de (re)aparecer dentro del escenario político de Irak.

Al día de hoy, la presencia del EIIL se ha extendido por varias ciudades del país. De acuerdo con la última información disponible, los insurgentes, además de haber capturado Mosul y Tikrit, han atacado y se han enfrentado con milicias shiitas y tropas del ejército iraquí en Samarra, Jalawla, Sadiyah, Ishaki y Dujail.

Si bien es cierto que los enfrentamientos continuarán y seguramente se agudizarán en los próximos días, lo que debería ser realmente preocupante no es la rapidez con la cual avanzan las fuerzas del EIIL ni la cantidad de ciudades capturadas, sino la simpatía que puedan llegar a generar con la población local y el subsecuente apoyo que ésta pueda brindarles en contra de las acciones militares que emprenda el gobierno de al-Maliki para retomar el control de los espacios perdidos. 

El EIIL sabe lo importante que es ganarse el apoyo de la población, en particular en Mosul, por tal razón no es de extrañar que en las mezquitas de la ciudad, ahora controladas por este grupo, el mensaje que se escuche sea uno que subraya la empatía y destaca la hermandad, y que las primeras acciones del mismo sean las de proveer servicios básicos a la comunidad y la supresión de prácticas asociadas al ejército iraquí (el cual era visto como una extensión de la élite shiia para ejercer la dominación e intimidación sobre la población sunna). Basta con mirar las imágenes que ya recorren la web sobre el estado actual de la ciudad y la “manera de gobernar” del EIIL para tener una idea de lo que se avecina en Irak, un escenario cada vez más parecido al año 2004.

A principios del siglo XXI, el panorama político, económico y social en Irak  era desalentador. Lo sucedido después de 2003 terminó por crear una sensación, entre la mayoría de la población sunna del país, de frustración,  desesperanza y de  futuro negado. La generación que tuvo a bien gozar de los beneficios del boom petrolero de la década de los 70 recordaría con añoranza el confort y el bienestar, económico y social, que vivió durante aquellos años; las generaciones que nacieron en las décadas siguientes sólo  tienen  un  recuerdo del recuerdo y un deseo por experimentar lo ajeno, tal vez es en éstos en donde el EIIL encuentre su bastión de poder.

En los próximos días, para mal de los iraquíes, Irak seguirá siendo noticia, lo importante es entender que la unidad de análisis no es el movimiento per se, sino el sistema de relaciones (económicas, políticas y sociales) en el cual se desarrolla. En otras palabras, el objetivo no es explicar por qué éstos suceden, sino las razones por las cuales han adoptado la forma que ahora tienen, y a qué costo. Lo importante es identificar las condiciones materiales y el contexto político en el cual éstos se desarrollan; lo importante, hoy más que nunca, es que se inicie un proceso de reconciliación nacional que haga prevalecer la unidad y el respeto. 

                *Maestro en estudios de Asia y África, con la especialidad en
                Medio Oriente, por El Colegio de México

 

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