Drogas en el DF: legalizar lo ilegal

Sin ningún sustento se establecen obligaciones para los Ministerios Públicos contrarios a lo que les exige la Constitución.

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Jesús Sesma Suárez 20/02/2014 00:00
Drogas en el DF:  legalizar lo ilegal

Debo confesar que he dejado de analizar las iniciativas que el PRD presentó la semana pasada en la Asamblea Legislativa. Mientras más las reviso más incongruencias e inconsistencias les encuentro.

En primer término, no logro entender por qué se presentaron dos iniciativas que no tienen ninguna relación entre ellas. Mientras que en una clara invasión de facultades constitucionales, la primera busca otorgar a las entidades federativas el control del proceso, cultivo y distribución de estupefacientes (no sólo de la mariguana), así como aumentar las cantidades de los mismos que podrán usarse para consumo personal, la otra toma como referencia la actual legislación federal pretende no perseguir los delitos relacionados con el narcomenudeo cuando se acrediten que los comerciantes y consumidores cumplen con ciertas características llamadas “medidas de reducción de riesgos y daños” (como los lugares de consumo seguro).

En la primera de ellas (que propone reformar la Ley General de Salud y el Código Penal Federal) se propone que las autoridades federales ya no intervengan en materia de narcomenudeo en las entidades federativas. También se le reconoce valor terapéutico a la mariguana y se permite su siembra, cultivo, adquisición, posesión, comercio y consumo. Igualmente se establece la posibilidad de que el juez pueda considerar como consumidor o farmacodependiente al que posea hasta 300 gramos de mariguana o 20 gramos de cocaína.

Como podemos observar,  no sólo trata de regular lo relacionado con la mariguana, sino también con los demás estupefacientes  (drogas duras) como la cocaína, las metanfetaminas, el opio y el LSD, elevando peligrosamente las cantidades permitidas para uso personal.  Ello sin dejar de mencionar que el valor terapéutico de la mariguana no se ha evaluado suficientemente en cuanto a los riesgos de los efectos sicoactivos que tiene. Tan es así, que la OMS, la FDA en Estados Unidos y las autoridades comparables en Europa occidental, incluido Holanda, no han aprobado el consumo de mariguana como indicación médica a alguna enfermedad.

Por su parte, la segunda iniciativa (de reformas a la Ley para la Atención Integral del Consumo de Sustancias Psicoactivas del DF), crea el sistema para la reducción de riesgos y daños a cargo del Instituto para la Atención y Prevención de Adicciones, compuesto por el sistema de información de riesgos y daños, las comisiones de disuasión y la priorización de delitos, siendo esta última parte la que más llama la atención.

A través de esta “priorización” se propone, nada más y nada menos,  dar baja prioridad a la persecución de delitos como comercializar o suministrar (incluso gratis) mariguana, tenerla sin autorización para comercio o suministro y poseerla también sin fines de comercialización. Es decir, el MP no iniciará averiguación por estos delitos y ninguna autoridad detendrá a personas por cometerlos en lugares de “abastecimiento seguro”.

Frente a todo ello hay que decir varias cosas: que sin ningún sustento se establecen obligaciones para los Ministerios Públicos contrarios a lo que les exige la propia Constitución, que es la persecución de los delitos; que se desnaturaliza al Instituto para la Atención y Prevención de Adicciones, cuyo objetivo es reducir el uso, el abuso y la dependencia de sustancias sicoactivas; que no se establece quiénes serán los responsables de abastecer los lugares en que se expenderá la droga (lo cual abre la puerta para que los narcotraficantes entren en lucha por dar ese abastecimiento).

En resumen, sólo se promueve una cultura de tolerancia hacia el delito, pues en realidad no se está descriminalizando sino sólo tolerando la comisión de conductas relacionadas al narcomenudeo.

                *Coordinador del Partido Verde en la ALDF

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