¿Grupos de autodefensa en el Distrito Federal?

Cien comuneros de la delegación Milpa Alta crearon un grupo de vigilancia para enfrentar a los talamontes.

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Jesús Sesma Suárez 16/01/2014 00:00
¿Grupos de autodefensa en el Distrito Federal?

Hemos pasado de focos amarillos a rojos. En días pasados nos encontramos con la noticia de que 100 comuneros de la región boscosa de la delegación Milpa Alta habían creado un grupo de vigilancia para enfrentar a los talamontes que operan en la zona, ante la baja respuesta que han obtenido de las autoridades capitalinas para combatir esta actividad ilícita.

Se dijo también que la vigilancia a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal había disminuido hasta 85% en el último semestre, periodo durante el cual la guardia forestal se redujo de 44 a seis elementos. Esto de ninguna manera puede ser un pretexto para que los habitantes de la zona tomen la justicia en sus manos, por lo que las autoridades deben actuar inmediatamente para que ello no suceda y brindar toda la seguridad que se requiera para hacerle frente a los delincuentes.

El que la sociedad civil lleve acciones de autodefensa es algo simplemente inaceptable en un estado democrático. Más allá de que los reclamos de los comuneros y habitantes de la zona sean justos y legítimos, el gobierno no puede tolerar que se generen enfrentamientos entre civiles para defender sus derechos. Para ello están las instituciones y los procedimientos legalmente establecidos.

Esta situación es sumamente preocupante, sobre todo ante el surgimiento de grupos de autodefensa que se han dado en distintas regiones del país y ante los cuales el gobierno federal ha actuado al llamarlos para que cesen en su actividad al margen de la ley y para que se incorporen a las acciones institucionales, por lo que la Ciudad de México no puede ser la excepción.

Aunque en el Distrito Federal el nivel de violencia no tiene comparación con lo que sucede en otras entidades federativas, no debemos tolerar la aparición de grupos que desean hacer justicia por su propia mano y, aunque las autoridades tienen responsabilidad, la solución siempre debe ser a través de la ley.

Los focos amarillos aparecieron a mediados del año pasado con las casi mil calles que existían en toda la ciudad, cuyos vecinos y residentes habían optado por cerrar ilegalmente a la circulación normal de vehículos y peatones para protegerse de la delincuencia, ante la inactividad policial. Posteriormente, también dimos cuenta del caso de Tepito, donde comerciantes y vecinos formaron un grupo para vigilar y evitar la comisión de delitos, así como de lo que sucedía en la colonia Roma, donde los vecinos instalaron cámaras de vigilancia y un sistema de alarma conectado a la central de policía, pero también solicitaron permisos a la Sedena para tener armas de fuego y defenderse de la delincuencia.

Por todo ello consideramos que, en primer término, se deben fortalecer las acciones y estrategias de las autoridades encargadas de dar seguridad a los habitantes de las zonas que son especialmente peligrosas o en las que se tiene evidencia de que la delincuencia opera sin recato y, en segundo lugar, evitar a toda costa que grupos de autodefensa se instalen formalmente y cometan actos ilícitos, pretendiendo llevar a cabo actos que les corresponden a las autoridades.

Es importante recordar que el gobierno del doctor Mancera ha mostrado un serio compromiso por cuidar los bosques del Distrito Federal al realizar operativos contra los talamontes, clausurando aserraderos clandestinos, asegurando toneladas de madera obtenida ilegalmente y arrestando a varias personas. Estos logros sin precedente no deben perderse, por lo que las autoridades deben actuar de inmediato. Pero lo más importante es que no permitamos la existencia de autodefensas en nuestra ciudad.

*COORDINADOR DEL PARTIDO VERDE EN LA ALDF

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