Consejeros electorales

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Javier Aparicio 05/04/2014 01:57
Consejeros electorales

El jueves pasado fueron designados por el Pleno de la Cámara de Diputados los nuevos integrantes del Consejo General del también nuevo Instituto Nacional Electoral. La plantilla de 11 consejeros —presentada ante el Pleno por la Junta de Coordinación Política, a partir de las quintetas elaboradas por un Comité Técnico de Evaluación— fue aprobada por 417 votos a favor, 41 en contra y cuatro abstenciones.

Aunque ocurrió a destiempo y de última hora, es de destacar que los partidos políticos permitieron que el nuevo consejo del INE diera cabida a los consejeros en funciones del IFE y que uno de ellos, Lorenzo Córdova, fuera designado como consejero presidente. Por desgracia, queda la nota amarga de que los partidos políticos sólo cumplieron su promesa con tres de cuatro consejeros: ¿cuál es el mérito que le faltó a la consejera María Marván frente a los 11 consejeros designados ahora?

Por primera vez en mucho tiempo se respetaron los plazos. Según la convocatoria, el 8 de abril vencía el tiempo para que el pleno votara la propuesta de consejeros, mismos que, de no obtener una mayoría calificada de votos, serían elegidos mediante un sorteo o insaculación. Al parecer, la amenaza creíble de dejar al azar la identidad de los consejeros fue un incentivo suficiente para que los diputados “construyeran acuerdos” en un tiempo récord.

Por otro lado, a decir de muchos, lo que no cambió fue la designación por cuotas partidistas: cada uno de los tres principales partidos políticos logró que tres o más de “sus propuestas” llegaran al nuevo Consejo General.

Para algunos expertos, las cuotas partidistas son el pecado de origen de este y todos los consejos electorales del IFE. La queja es atendible: otrora consejeros electorales como Jaime Cárdenas, Emilio Zebadúa, Alonso Lujambio, Juan Molinar o Santiago Creel, posteriormente ocuparon o buscaron cargos de elección popular bajo uno u otro partido político.

Por otro lado, hay quien dice que la designación por cuotas no es tan grave o importante porque, al final de cuentas, todos los consejeros contaron con el apoyo de una mayoría calificada de diputados: quizá haya cuotas partidistas, pero son cuotas negociadas. Por desgracia, la duda es si tras esta negociación llegan los mejores consejeros o los más leales o afines a uno u otro partido.

Otros más añaden que la designación partidista no es tan grave porque, una vez designados, los consejeros gozan de plena autonomía para decidir cómo actuar y, en todo caso, se verán obligados a tomar decisiones por mayoría de votos. En parte esto es cierto: al igual que en un Congreso, la negociación al interior del Consejo General del INE puede resultar en que consejeros parciales acaben resolviendo de manera más imparcial. Sin embargo, al igual que en una comisión legislativa, siempre tendremos la duda de si las negociaciones al interior del consejo produjeron las mejores resoluciones para la salud de nuestra democracia.

El problema, otra vez, es que la experiencia reciente parece sugerir que algunos consejeros son premiados o castigados según su desempeño en el órgano electoral, y esto limita su presunta autonomía: los consejeros hoy designados saben que a algunos consejeros del pasado no se les permitió concluir con el plazo de su designación original.

En cierta medida, es posible que sea ingenuo o absurdo pretender que los consejeros designados por actores partidistas estén libres de simpatías partidistas o ideológicas. A falta de consejeros angelicales, es importante que la sociedad y los actores políticos sepan que el órgano electoral es suficientemente plural y calificado. Es importante que las negociaciones partidistas no dejen fuera a cuadros que cuenten con mayores conocimientos, experiencia profesional y solvencia ética que los finalmente seleccionados. Toca a los nuevos consejeros demostrar, con su desempeño, que en verdad contaban con estos requisitos. Toca a los partidos darle al INE una ley que los consejeros puedan jurar cumplir y hacer cumplir.

                Twitter: @javieraparicio

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