Constitución transitoria

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Javier Aparicio 08/02/2014 02:17
Constitución transitoria

El artículo 41 de la Constitución, publicada el 5 de Febrero de 1917, decía: “El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los estados, en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente establecidos por la presente Constitución Federal y las particulares de los estados, las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del Pacto Federal”. Y nada más.

Hasta el día de ayer, luego de siete reformas constitucionales, el mismo artículo 41 tiene más de dos mil 800 palabras y abunda en detalles tan específicos como indicar que, durante las campañas electorales, los partidos políticos dispondrán de spots de dos o tres minutos cada hora entre las seis de la mañana y la medianoche. ¿Qué nos pasó?Esta semana nuestra Constitución Política cumplió 97 años de vigencia. A decir de los expertos, es uno de los textos constitucionales más longevos, toda vez que la duración promedio de las cartas magnas del mundo es de unos 19 años. A decir de otros, la durabilidad de nuestra constitución es particularmente importante porque ésta ha sobrevivido el cambio de un régimen autoritario a uno más parecido a una democracia. A decir de otros más, es algo absurdo celebrar el cumpleaños de un texto que casi ha triplicado su extensión, y donde cuatro de cada cinco artículos han sido modificados mediante más de 560 reformas (más las que se acumulen esta semana): no es la misma Constitución que antes y, si dejamos de lado la numeralia de sus parches, tampoco resulta claro si ésta se obedece más hoy en día.

De manera general, una constitución es una norma que establece los principios fundamentales de un Estado. ¿Es deseable contar con una constitución casi centenaria? Los pensadores clásicos no están de acuerdo al respecto. Para Thomas Jefferson, una constitución que no cambiara frecuentemente sería antidemocrática: para mantener su legitimidad ésta debía renovarse con cada generación. Para otros autores, el contrato social implícito en una constitución debe mantenerse el mayor tiempo posible para que el imperio de la ley y las instituciones que de ella emanen se consoliden. Y cuando aquella se reforme, debe hacerse de manera gradual para no generar demasiada incertidumbre.

Una forma más práctica de ver las cosas es evaluar a las constituciones a partir de los resultados que producen. Si el marco constitucional promueve la paz, el desarrollo económico y la estabilidad, vale la pena mantenerlo. Y si los obstruye de un modo u otro, vale la pena cambiarla.

Tom Ginsburg es un experto jurista que ha estudiado la durabilidad de las constituciones del mundo. De acuerdo con su análisis, aunque la mayoría de las constituciones son frágiles y cambiantes, hay varios factores que ayudan a que éstas sobrevivan por más años. En primer lugar, que mientras más sencillo o flexible sea el proceso de enmienda o reforma constitucional, más años durará el texto principal. Por otro lado, mientras el diseño constitucional original sea más incluyente, contenga más mecanismos de control democrático y/o de participación ciudadana, ésta durará más.  Por último, mientras la constitución cubra más ámbitos y lo haga de manera más detallada, perdurará más.

A decir de Gabriel Negretto, colega en el CIDE, estos hallazgos van a contrapelo de tres creencias preestablecidas entre muchos juristas: Que las constituciones deben ser breves y sólo contener principios generales. Que sólo deben ser redactadas por expertos y no por cualquier político. Y, por último, que para garantizar su durabilidad y sobrevivir el embate de coaliciones cortoplacistas, las constituciones deben ser rígidas. ¿Cuál es el misterio? Antes que nada, las constituciones son un pacto político. Y mientras más flexible e incluyente lo sea, éste será más fácil de sostener en el largo plazo. De modo que antes que celebrarle cumpleaños, vale la pena evaluar si nuestro pacto constitucional es realmente incluyente porque flexible sí que lo es.

                Twitter: @javieraparicio

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