Madero: aliado del PRD y de EPN

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Ivonne Melgar 24/05/2014 00:50
Madero:  aliado del PRD y de EPN

Reelecto en la presidencia del PAN, Gustavo Madero estrena baraja y parece resuelto a convertirse en fiel de la balanza del juego político en el año y medio de su gestión.

Quiere compartir cancha con el gobierno federal para concretar la Reforma Energética, pero también, aliarse al PRD para meterle goles al PRI en la disputa de gubernaturas y alcaldías en 2015 y probar suerte este año con Nayarit.

Su prioridad no es la declarada operación cicatriz con el senador Ernesto Cordero. Lo que cuentan sus operadores es que Madero será incluyente, dialoguista y pragmático con los cuadros del calderonismo corderista. Pero los tratos no serán en bloque ni habrá ventanilla única para la interlocución.

Con el aval de 60% del aparato partidista, el dirigente pretende concentrar las fichas electorales y fijar las reglas de su reparto entre los suyos y 40% de la estructura blanquiazul que respaldó a su competidor.

Sin ceder a las exigencias del exsecretario de Hacienda —cargos clave en el Congreso, en el PAN y en las futuras candidaturas—, el chihuahuense ha resuelto dos prioridades para 2014: garantizar las leyes secundarias pendientes y pavimentar un camino de alianzas con el PRD.

En lo inmediato, ambos propósitos confluirán en el segundo periodo extraordinario de junio, cuando el Congreso apruebe la legislación secundaria en telecomunicaciones.

Porque en ese asunto, las cúpulas panista y perredista se sumarán para revertir aspectos controvertidos del proyecto del presidente Enrique Peña: regulaciones de internet, rol de la Secretaría de Gobernación frente a contenidos y apego al texto constitucional en el caso del fin a los monopolios del sector.

La prioridad se ha traducido en encuentros. Primero con Jesús Zambrano, presidente del PRD, para revisar las agendas legislativas.

Y este jueves, según se difundió en la cuenta de Twitter del dirigente panista, sostuvo una cena con Guadalupe Acosta Naranjo, parte central de la fuerza dirigente perredista de Los Chuchos, y con el exgobernador Marco Antonio Adame, pieza clave en el equipo maderista.

En esa red social, el perredista comentó que en la reunión habían visto cómo preservar en las leyes secundarias en telecomunicaciones el espíritu de la reforma que parió el extinto Pacto por México, donde los tres comensales fueron protagonistas.

Pero 2015 también figuró en el menú, porque la divisa de Madero —compartida por Zambrano y Jesús Ortega—  es que tanto en las cámaras como en las urnas hay que avanzar en la transición a la democracia. Y qué mejor forma que con candidaturas comunes o coaliciones en algunas de las nueve gubernaturas y mil alcaldías que se disputarán en esos comicios. 

Al respecto, circulan versiones diversas. Se habla —a modo de amago para los calderonistas— de una alianza en Michocán en favor del perredista Silvano Aureoles, coordinador de la diputación. Una idea inviable porque el cardenismo rechazaría adherirse al PAN y una de las candidatas naturales es la senadora panista Luisa María Calderón, hermana del expresidente.

Suena también la posibilidad de una mancuerna electoral en Querétaro, donde Madero podría apuntalar a su secretario general, el diputado Ricardo Anaya Cortés, a la gubernatura. Este es un ejemplo de por qué el presidente reelecto no va a darle cuotas al senador Cordero, quien ganó en esa entidad gracias a la operación del senador Francisco Domínguez Servién, aspirante a esa plaza.

Otros estados en el tintero de las alianzas son Guerrero y Sonora. Y se espera que la fórmula se extienda a muchas alcaldías.

Sin embargo, existe un obstáculo mayor que le meterá ruido a la relación del PAN con el PRD: la intención de éste de que los comicios sean un plebiscito de la Reforma Energética.  Y de polarizar a la población entre el sí y el no.

Esa estrategia de la izquierda conducirá a Madero a una alianza de facto con el presidente Peña para defender el proyecto legislativo más importante del sexenio. 

En medio de ese escenario cuasi esquizofrénico —de candidaturas con el PRD para disminuir al PRI y de cierre de filas con el gobierno para ganar la batalla de la entrada del capital privado a Pemex y CFE—, el dirigente del PAN abrirá un tercer frente.

Se trata de la apuesta de ampliar la presencia blanquiazul en San Lázaro para la segunda parte del sexenio, con una campaña que atribuirá a la Reforma Hacendaria las limitaciones económicas, responsabilizando a sus impulsores, el gobierno y el perredismo.

Y en esa jugada, la de la elección legislativa —marcada por la paridad de género en las listas de los candidatos—, Madero tendrá que recuperar a dos activos indiscutibles del PAN: Josefina Vázquez Mota y Margarita Zavala

De eso va a tratarse esta dirigencia, urgida de abandonar el tercer lugar al que fue confinado el PAN en 2012: de tejer diversificadas y contradictorias alianzas, sin quedar enredada en el intento.

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