Reformas atadas al PAN

Aun con sus problemas de liderazgo y su división, Acción Nacional es una fuerza indispensable para sacar adelante las transformaciones pendientes.

COMPARTIR 
Ivonne Melgar 26/04/2014 00:42
Reformas atadas al PAN

La crisis que frenó en el Congreso la aprobación de las leyes secundarias en telecomunicaciones evidenció que, por más que se pretenda minimizarlo, el Pacto por México sí era una aceitada maquinaria de construcción de acuerdos en el que gobierno y oposición se dividían costos y beneficios.

Los acontecimientos mostraron cuán falaz era la idea —abanderada en el PAN y el PRD por los críticos de las dirigencias pactistas— de que esa mesa de negociación era innecesaria.

El hecho de que este miércoles el periodo ordinario concluya en el Senado y en la Cámara de Diputados sin un consenso mínimo en torno a las leyes en telecomunicaciones, y con muchos frentes abiertos de inconformes con el proyecto enviado por el presidente Enrique Peña, es una señal de alerta de que su gobierno deberá revisar el esquema de cabildeo con la oposición.

Resulta evidente que, aun con sus problemas de liderazgo y su división, el PAN es una fuerza indispensable para sacar adelante las transformaciones pendientes.

Y es que el descarrilamiento de la legislación secundaria en la Comisión de Comunicación, donde su presidente, el panista Javier Lozano, buscaba sacar adelante una propuesta de dictamen, contrasta con los días en los que desde la dirigencia de Gustavo Madero se empujaron las reformas constitucionales.

Porque a pesar de las dificultades que afrontó en cada episodio emanado del Pacto por México, el ahora candidato a reelegirse en la dirigencia del PAN consiguió que tanto sus afines como los legisladores calderonistas —liderados por el senador con licencia Ernesto Cordero, candidato a la presidencia del partido— votaran en bloque a favor de los cambios en educación, en telecomunicaciones y en materia energética.

El senador Lozano —calderonista y destacado cuadro político del equipo de Cordero—   construyó una propuesta con el gobierno, a fin de preservar el contenido de la iniciativa presidencial en materia de telecomunicaciones. Su alianza con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes quedó de manifiesto cuando su titular, Gerardo Ruiz Esparza, acudió al Senado para aclarar que el proyecto no buscaba limitar el acceso a internet ni criminalizar el uso de las redes sociales.

Para entonces, las impugnaciones de perredistas, panistas y de organizaciones civiles habían ganado la batalla mediática de que esa iniciativa era contraria al espíritu de la reforma constitucional.

Ante el error de guardar silencio por más de dos semanas y apostarle a un solo actor del PAN, adscrito al grupo de Cordero, el gobierno asumió lo que ahora tenemos: la posposición del debate para junio.

Ese dictamen será base de la futura discusión. Pero se prevén ajustes y nuevos redactores. De entrada, Javier Corral, senador maderista y principal impugnador del proyecto. También habrá manos perredistas y del gobierno. 

Y por supuesto que en esa nueva negociación, que durará al menos seis semanas, también contarán los empresarios afectados en sus intereses.

Mientras tanto, a tres semanas de que se defina la suerte del PAN —la elección entre Madero y Cordero—, el asunto se volvió tema de la campaña interna.

Porque el caso se les presentó a los maderistas como una oportunidad de mostrar que el calderonismo peca de los mismos afanes pactistas que dice cuestionar en sus adversarios.

Justo la semana inició con la narrativa del candidato Cordero de que él en la dirigencia del PAN no sería como Madero, un colaboracionista del gobierno de Peña.

Pero el miércoles, cuando el secretario Ruiz Esparza acudió al Senado para calmar las aguas que se le habían salido de curso, el coordinador de los diputados blanquiazules, Luis Alberto Villarreal García, operador del maderismo, subió a su cuenta de Twitter un mensaje que puso de manifiesto la contaminación de la reforma con la disputa por la dirigencia del PAN.

Ese desenlace hace obligado y urgente el replanteamiento del gobierno sobre sus futuros esquemas de negociación con los partidos de oposición. 

No se trata de revivir al enterrado Pacto. Pero el revés de esta semana va más allá de un retraso en la prometida competencia en telecomunicaciones. Y reta al presidente Peña a diseñar una estrategia para garantizar el éxito de su apuesta económica más importante: abrir las puertas de Pemex y de CFE al capital privado.

Porque la advertencia está ahí. Si ahora los panistas consiguieron paralizar el debate de un dictamen, mañana podrían bloquear las leyes secundarias de la Reforma Energética, de la cual, maderistas y calderonistas se sienten progenitores.

Comparte esta entrada

Comentarios