Darwinismo en el Congreso

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Ivonne Melgar 01/02/2014 00:44
Darwinismo en el Congreso

A la salud de la
                hermosa vida mi madre
                Candelaria Navas.

 

A partir de hoy y hasta el 30 de abril el Congreso vivirá el clímax de una legislatura a la que ya se le ha calificado de histórica por el alcance de las reformas constitucionales aprobadas en 16 meses.

Después de ese capítulo inédito, intenso y a veces convulso, tocará a los diputados y senadores diseñar las leyes secundarias, el manual de operaciones de la vida electoral y de dos grandes palancas de la economía: las telecomunicaciones y el sector energético.

Se trata de una encomienda que, en menos de 90 días, transformaría diversos arreglos institucionales y el andamiaje nacional de los negocios globales.

Porque en tan sólo tres meses que dura el periodo ordinario, a inaugurarse hoy sábado, las cámaras deberán desahogar una agenda que pondrá a prueba a los hombres del presidente Enrique Peña y a los líderes de las siete fuerzas políticas representadas en el Congreso.

Toda vez que el Pacto por México ha dejado de existir en términos formales, las negociaciones que vienen permitirán conocer el peso particular de cada uno de los personajes que, en representación del Ejecutivo federal, sacaron adelante las reformas en educación, telecomunicaciones, energética y político-electoral.

Sabremos entonces de las capacidades y de los márgenes de operación del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, responsable de la política interna y en los últimos tiempos concentrado en las emergencias de la seguridad; del titular de Hacienda, Luis Videgaray, quien por las consecuencias presupuestales de las futuras inversiones en Pemex y la Comisión Federal de Electricidad podría convertirse en el principal interlocutor de las leyes secundarias correspondientes, y del jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, de cuyo talento y poder políticos se habla mucho en las reseñas de los logros del extinto Pacto.

También habrá oportunidad de calibrar las aptitudes de cabildeo del secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza; del titular de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, un político todo terreno que ahora podría dejar el bajo perfil con el que se manejó en la reforma constitucional, y del director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, a quien le tocará operar el cambio económico más importante del sexenio.

La mayor notoriedad recaería en los operadores legislativos del PRI: en el jefe de los senadores, Emilio Gamboa, que ha sorteado a la oposición sin reventar la liga. Y en el coordinador de los diputados, Manlio Fabio Beltrones, el más experimentado legislador del partido en el poder y, sin duda, el cuadro con mayores tablas por si ocurriera un relevo urgente en el gabinete.

La coyuntura también dará plataforma al escudero jurídico de la bancada priista en San Lázaro, el vicecoordinador Héctor Gutiérrez de la Garza, artífice de los dictámenes que conciliaron intereses diversos en los días del Pacto y quien ya se perfila como carta fuerte para la gubernatura de Nuevo León en 2015.

De igual forma, los reflectores sobre el aparador del Congreso darán juego a la oposición. Aunque el escenario se advierte resbaloso para el PRD, mediáticamente supeditado a la radicalidad de Andrés Manuel López Obrador y su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Además de sortear esta puja de las izquierdas —disfrazada de convocatorias a la unidad—, el presidente de los perredistas, Jesús Zambrano, y sus coordinadores en la Cámara de Diputados, Silvano Aureoles, y en el Senado, Miguel Barbosa, tendrán la confusa labor de “suavizar” con una mano el carácter privatizador de las leyes petroleras y con otra preparar la consulta popular para eliminarlas.

La previsible radicalización de los legisladores del PRD pondrá freno al discurso reformista de la dirigencia y meterá en aprietos a Aureoles, obligado a proyectarse como un político conciliador para concretar sus aspiraciones a la gubernatura de Michoacán.

En el caso del PAN, las 12 semanas del ajedrez parlamentario que cambiarán a México también serán los días de una ruda pelea por la dirigencia del partido. Mientras Gustavo Madero buscará la reelección con el apoyo de la mayoría de los diputados que coordina Luis Alberto Villarreal García, el senador Ernesto Cordero dará la batalla por la presidencia blanquiazul con el respaldo de varios de sus compañeros de bancada.

Sin embargo, justo a la mitad del periodo legislativo, ambos candidatos tendrán que salirse de la pista legislativa para hacer campaña y delegar en sus allegados el buen término de las negociaciones.

Esa circunstancia permitirá calibrar las destrezas de los grupos blanquiazules que se disputan la hegemonía del partido, al tiempo que los obligará a defender lo que Madero llama “el ADN panista” de las reformas.

De manera que hoy inicia el tramo darwinista del sexenio: la lucha por la sobrevivencia política, tanto entre los hombres del Presidente como en las filas de los opositores que buscarán enfrentarlo en las elecciones de medio término.

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