La migra

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Gustavo Mohar 31/08/2014 01:28
La migra

En muchos otros temas que moldean la opinión que tenemos en México respecto a Estados Unidos nos guiamos por percepciones, rumores, noticias o pláticas con los amigos. No me dejan de sorprender las distorsiones en ambos lados de la frontera sobre la realidad de temas binacionales que afectan a millones de personas.

La Patrulla Fronteriza, la temida migra es uno de ellas. ¿Cuál es su historia? ¿Quiénes la conforman? ¿Cuáles son sus objetivos y justificación de su existencia?

En el caso de este cuerpo de control, cientos de miles de mexicanos lo han conocido de manera directa al ser detenidos por intentar cruzar la frontera entre los puertos de ingreso, las garitas por donde cruzan las personas con los documentos necesarios.

Hasta la década de los 90, el cruce más importante tenía lugar en la zona que corre de Tijuana a Mexicali; de manera gradual se movió hacia el este, entre Sonora y Arizona y en el pasado reciente se reporta un incremento hacia Laredo y Nuevo Laredo.

Lo anterior se debió a que el despliegue de la Patrulla Fronteriza crecía según las áreas con mayores cruces; se instalaron bardas, agentes, sensores, patrullajes permanentes y hasta aviones no tripulados similares a los que usa el Ejército estadunidense en sus conflictos armados.

Algunos datos relevantes para contestar en breve, una larga historia:

Surgió en 1904 para evitar cruces ilegales de chinos en las fronteras de EU; inició sus operaciones en El Paso, Texas con 75 hombres que vigilaban hasta la región Oeste de California.

No fue hasta 1952 cuando la prioridad se convirtió vigilar la frontera con México y la deportación de nuestros nacionales. Por ejemplo, a partir de 1954 expulsaron mexicanos por barco hacia Veracruz y en dos años la cifra subió a  50 mil personas.

En la década de los 60, fueron parte de las agencias encargadas de prevenir vuelos ilegales desde Cuba, así como el secuestro de aviones comerciales donde sus agentes viajaban como pasajeros encubiertos; fue en esa época cuando empezó a combatir el tráfico de drogas.

A la fecha, cuenta con más de 20 mil agentes desplegados en la frontera con México; en los últimos diez años su presupuesto suma una cifra superior a los ¡25 mil millones de dólares!

Es interesante que cerca de 70% de su personal desplegado en la frontera con nuestro país es de origen mexicano; es muy probable que los padres de muchos de ellos hayan cruzado la frontera de manera ilegal como lo hacen ahora los mexicanos que ellos detienen y deportan.

Las detenciones suceden todos los días, a todas horas, a lo largo de la frontera y se concentran en regiones de creciente riesgo: el desierto de Yuma, en Arizona, en zonas aisladas y lejanas a Ciudad Juárez o Nuevo Laredo, en las aguas traicioneras del Río Bravo. En los años de mayor flujo se reportaron cerca de 1.4 millones de eventos, entre patrulleros y migrantes. ¿Se imagina usted la tensión que surge en la noche de una zona desértica cuando un grupo de 20 migrantes, hombres, mujeres y niños son iluminados por un helicóptero, rodeados por patrullas, esposados y enviados a una oficina donde tomaran sus huellas, su foto y devueltos a la ciudad fronteriza mexicana de donde salieron?

En México recordamos la existencia de esta patrulla cuándo algunos de sus elementos agrede o dispara contra un mexicano en su intento por evadirlos. La prensa se ocupa unos días de informar el evento y la manera en que el gobierno mexicano protesta, pide una investigación y que se sancione al responsable. Ante ello, la respuesta usual es que se hará la investigación y se procederá en consecuencia. Los datos disponibles confirman que en la casi totalidad de los casos el agente es declarado inocente, no obstante haber claras existencias de un uso excesivo de fuerza. En realidad son pocos los casos de este tipo si se compara con el número de encuentros que arriba mencioné. Ello no es justificación ni excusa. Se debe buscar fórmulas legales y políticas que hagan efectiva la protesta mexicana y manden una señal en el sentido que se combatirá la impunidad de la que hasta ahora han gozado los agentes involucrados.

Esta muy breve reseña busca acercar al lector a una institución central en el debate migratorio y a entender que su consolidación ha sido producto de muchos años, de grandes inversiones, de objetivos claros y adaptados a la cambiante realidad fronteriza de Estados Unidos, elementos que nos deben hacer reflexionar sobre nuestras expectativas y retos cuando hablamos de nuestros cuerpos de seguridad.

                *Director Grupo Atalaya

                gustavomohar@gmail.com

                Twitter: @GustavoMohar

 

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