Cuba y su insularidad (II)

El mejor escenario es que Estados Unidos y Cuba establezcan una relación migratoria sin distinciones ideológicas, prejuicios y falsos controles.

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Gustavo Mohar 22/12/2013 00:16
Cuba y su insularidad (II)

La liberación parcial de los controles para la salida de su territorio a los ciudadanos cubanos es, sin duda, un cambio radical. Se explica en el contexto de las transformaciones paulatinas que el presidente Raúl Castro ha impulsado desde que sustituyó a su hermano Fidel.

En esta semana se publicó en el Granma un acuerdo por el cual se autoriza y regula la venta entre particulares de automóviles. Todo aquel que haya ido a la isla recordará la escena bucólica y nostálgica de su malecón, con antiguos y bellos edificios carcomidos por la humedad y la sal marina, donde  transitan  coches de los 50. Pesados Buick, Ford, Chevrolet; algunos relucientes que dan servicio de taxi y otros privados que funcionan gracias al ingenio de sus propietarios que los mantienen con refacciones rusas, checas o chinas. Toda una colección  de símbolos de la Cuba pre Revolución.

Pues en algunos de ellos intentaron llegar a Miami, como el improvisado camión convertido en lancha, detenido por la Guardia Costera de Estados Unidos y regresado a Cuba. Los viajeros declararon que ajustarían el motor para: ¡hacerlo más rápido e intentar de nuevo!

Las medidas están orientadas a iniciar un proceso de reencuentro, de reintegración de la diáspora cubana con sus familias que se quedaron a vivir en la isla, busca, además, estimular el regreso de aquellos que desertaron en el exterior cuando viajaron a un encuentro deportivo, cultural o en una misión de apoyo médico; inclusive estimula a la comunidad cubana radicada en Miami a regresar de manera definitiva o temporal.

En los hechos, los movimientos de personas de Cuba hacia Estados Unidos y viceversa ha ido creciendo de manera sistemática. En 2011, de un total de 400 mil cubanos residentes en otro país que visitaron la isla, 300 mil vinieron de ese país.

En sentido opuesto, en el periodo de 2001 a la fecha, cerca de 940 mil cubanos viajaron al exterior, de los cuales 120 mil no regresaron, es decir, 13%, muchos de ellos graduados universitarios, con la consecuente pérdida de capital humano, pero casi 90% regresó a sus hogares. A ello se suman los 20 mil cubanos que cada año obtienen visa estadunidense, según lo acordaron ambos gobiernos.

Estas cifras plantean algunas interrogantes y ayudan a construir algunas hipótesis sobre la manera en que la sociedad cubana reaccionará ante este nuevo marco legal y político.

Mucho se ha especulado que ante la liberación de los controles migratorios se daría un éxodo masivo de cubanos. Hasta el momento, ese no parece ser el caso.

Si bien en 2012 salieron de la isla 46 mil 662 personas, cifra comparable a la de 1994, cuando la crisis de “los balseros” que obligó a Estados Unidos a negociar un acuerdo migratorio, a partir del cual ambos países cooperan para disuadir y, en su caso, rechazar los intentos por llegar a las costas estadunidenses, tampoco se registra un potencial aumento explosivo de salidas.

También se dice que la comunidad cubana radicada en Miami no volvería a la isla antes de la caída del régimen castrista, ¿reaccionarán así las generaciones descendientes de los cubanos que salieron al triunfo de la Revolución?, o ¿serán pragmáticos y empezarán un retorno gradual de reintegración social y económica?

El mejor escenario es que Estados Unidos y Cuba establezcan una relación migratoria sin distinciones ideológicas, prejuicios y falsos controles. Una política que se base en la sana movilidad de las personas, que respete el derecho universal al libre tránsito, que optimice el aprovechamiento de sus capacidades intelectuales, laborales y culturales, aquella que propicie la unidad familiar en un entorno de orden, seguridad y legalidad.

En suma, es previsible que Cuba se abra al mundo a su propio ritmo,  congruente con su historia y con los valores de orgullo y dignidad de su pueblo. Corresponde a la comunidad internacional facilitar esa plena reinserción, presionar para que se eliminen embargos, prejuicios, añejos enconos y darle la bienvenida.

                *Consultor independiente

                Twitter: @GustavoMohar

                gustavo.mohar@gmail.com

 

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