Ingrid Coronado, una mujer fuerte

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Gustavo A Infante 21/08/2014 00:00
Ingrid Coronado, una mujer fuerte

Bien dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Ingrid Coronado encaja perfectamente con este dicho. Se nota que aprendió al pie de la letra: “en las buenas y en las malas”. Ha demostrado que a pesar de las circunstancias se debe estar con el amor de su vida, no importa el obstáculo que sea. Mi querida Ingrid ha estado al pie del cañón y hombro con hombro con su esposo Fernando del Solar, quien, dicho sea de paso, se me hace un chavo muy talentoso. Hace un par de años nos cimbró con la terrible noticia de que tenía cáncer. Afortunadamente esta lucha está por terminar. Espero que así sea pronto y así me lo dijo Ingrid, con quien tuve el gusto de platicar. Primero, déjenme decirles que es una mujer guapísima, pero sobre todo encantadora. Confieso que desearía no preguntarle sobre lo que vive Fer, porque entiendo que tampoco debe ser muy grato estar platicando de eso; sin embargo, ella siempre se ha portado muy educada. Me dijo que espera cerrar este capítulo, darle carpetazo y dejarlo como parte del pasado porque ha sido como una montaña rusa emocional en donde hay días buenos y otros malos; que ha sido altamente doloroso y fuerte, pero también lo han tomado como una prueba llena de aprendizaje y cosas maravillosas. Me confesó que cuando uno se enfrenta a ese tipo de situaciones no queda más que dar el volantazo porque no se pueden seguir haciendo las cosas que hacían antes. Uno empieza a darse cuenta de los valores que hay en tu vida, cambias drásticamente las preocupaciones que tenías. En su caso, dice que fue la primera vez que cabalmente entendió que esta enfermedad la puede sufrir cualquiera, porque no se trata de edad ni de estar sano y mucho menos de los cuidados que puedas tener, porque de pronto te dicen: “Estás enfermo y te puedes morir”. Se dio cuenta de que somos vulnerables y que podemos morir al día siguiente. Entendió perfecto que debe estar consciente de lo que quiere en su vida y lo que no quiere. No deja pendientes para mañana porque nadie garantiza que lo habrá. Vive el día a día y hace lo que más le gusta. Es por eso que mientras enfrenta esto con su esposo tomó la decisión de hacer algo que había dejado en el olvido a pesar de que es su más grande pasión: la música. Desde que era niña deseaba cantar. Era a lo único a lo que jugaba. Cuando salió del grupo Garibaldi estaba segura de que su carrera no estaría enfocada en la música, así que ese tema lo enterró, pero ahora que tiene claro que no se debe dejar nada para mañana ni en pausa, hoy toma sus clases de canto, piano y composición, pero lo hace sólo porque en verdad es algo que le apasiona y con lo que soñó toda su vida. Lo hace sin ninguna presunción y mucho menos porque tenga ganas de lanzarse como cantante; eso lo descarta definitivamente. Lo hizo porque  la hace sentirse plena, así que está cumpliendo ese sueño. Debo aplaudirle porque mientras la escuchaba entendía que sus palabras eran verdad, es decir, cuántos de nosotros nos preocupamos en tonterías, nos enojamos por cualquier cosa o vivimos simplemente por vivir, nos olvidamos de vivir. Fue como un abrir de ojos y disfrutar la vida al máximo. Es una realidad que no tenemos nada seguro, así que a mi querida Ingrid yo debo decirle que ahora la admiro aún más. Antes ya lo hacía porque considero que es una de las mejores conductoras de entretenimiento que hay; es de las cartas fuertes en TV Azteca, y lo ha sabido aprovechar muy bien.

Los espero de lunes a viernes a las 11 del día en el 98.5 FM o a través de www.gustavoadolfoinfante.com.

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