Jacobo Zabludovsky

COMPARTIR 
Gustavo A Infante 05/07/2014 00:20
Jacobo Zabludovsky

Sería imposible concebir la historia de la televisión sin Jacobo Zabludovsky, es una de las personalidades a las que más admiro y reconozco en este maravilloso grupo de la comunicación, de hecho ha sido maestro de muchos.

Es el claro ejemplo de la disciplina, profesionalismo y talento, es imborrable aquella crónica que hizo durante el sismo de 1985 que sacudió la Ciudad de México, fue los ojos de los que estábamos escuchándolo, ha sido testigo de momentos relevantes e importantes de la historia vistos con objetividad y análisis periodístico. Debo decirles que en lo personal fue un sueño cumplido y un gran honor el tener la dicha de platicar con él. Me dio gusto verlo tan lúcido y recordando cada detalle de lo que ha vivido. Iniciamos la charla con su infancia, fue un niño que creció en una vecindad de la colonia Doctores, es judío, pero nunca fue víctima de discriminación, pues incluso sus amigos siempre lo invitaban a las posadas, obviamente nunca vivió la emoción e la ilusión de la llegada de los Reyes Magos, pero sus padres lo compensaban. Desde pequeño tuvo ese deseo de sobresalir en lo que hacía, fue un buen estudiante, terminó su carrera como abogado, pero a pesar de eso lo que amaba y lo que le atraía era el periodismo. Ha hecho radio, televisión, prensa y medios electrónicos, en todos es un experto, pero lo que más le gusta es la radio, sin duda Jacobo fue de las figuras más importantes de la noticia en Televisa, sorprendió cuando se dio la noticia de que había renunciado a dicha empresa, hubo muchas especulaciones, pero en esta charla contó su verdad. Te invito a verla este domingo a las 20:00 horas a través de Cadenatres.

Al igual que las diez mil personas que estaban en el Auditorio Nacional, me quedé con las ganas de ver a Enrique Guzmán y Alberto Vázquez juntos en el escenario. Imagínense ver estas estrellas, que se han dado hasta por debajo de la lengua, haciendo un dueto. Se pensaba que esa sería la gran sorpresa, era la noche, el lugar y el pretexto ideal para que ambos limaran asperezas, dejaran de lado su añejo pleito y subieran al escenario juntos para lograr la algarabía y locura de su público. Se reconoce la extraordinaria carrera que tienen y confieso que me han divertido muchísimo con tantos ataques y declaraciones que ha hecho uno del otro, pero considero que si ya dieron el primer paso hubiera sido genial verlos juntos, cosa que no se logró. Fue un deleite verlos sobre el escenario, aunque Alberto se notó bastante afectado con la voz, ya que a la tercera canción le tuvieron que llevar oxígeno porque ya no podía ni cantar. La vida cobra facturas y él casi toda su vida fumó y éstas son las consecuencias. Es un verdadero agasajo ver a Enrique, siempre simpático y haciendo bromas, cantando todos sus éxitos; ojalá que logren convencerlos y que algún día acepten cantar juntos.

Comparte esta entrada

Comentarios