Irma Dorantes

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Gustavo A Infante 05/04/2014 00:30
Irma Dorantes

No me cansaré de darles las gracias por los maravillosos comentarios que he recibido por la primera entrega de la entrevista a Irma Dorantes.

Estoy agradecido con ella por haberme abierto las puertas de su casa y de su corazón, y por hablarme de su gran amor: Pedro Infante. En la segunda parte íbamos de momentos divertidos a algunos muy dolorosos y tristes; Irma recordó todos sus momentos inolvidables a lado de la estrella. Desde el primer momento que se conocieron, no se volvieron a separar jamás, hasta que él murió. Se tenían un amor grande y profundo. Me relató de una manera muy simpática que Pedro nunca le pidió que se casara con él; en ese entonces, él estaba casado con María Luisa León, con quien tenía un acuerdo económico en el que Pedro podía hacer de su vida lo que quisiera. Finalmente, se divorcia y tienen que esperar un año para poder casarse. Así lo hicieron por el civil en Mérida y, después, se fueron de luna de miel a Cozumel. Dos años después nació su hija. Hasta ahí, parecía ser un cuento de hadas, hasta que Pedro, desafortunadamente, muere. Ella no se hacía a la idea, quería pensar que estaba de viaje y que algún día iba a regresar. Al quedarse sola, sufrió mucho porque María Luisa le quitó todo, la señalaron como “la otra”. Esto y mucho más podrá ver este domingo, a las 20:00 horas, por Cadenatres.

 

José María Yazpik, un hombre coherente

 Siempre da gusto hablar con personas coherentes con lo que dicen y hacen. Además de ser talentoso, es de los pocos famosos que cumple lo que dice. 

A José María Yazpik nunca le ha gustado hablar de su vida privada. No anda vendiendo a ninguna revista su intimidad, simplemente no la comparte con nadie. Me reafirmó su postura de que No se aceptan devoluciones, la película de Eugenio Derbez, no tiene las cualidades que piden para ser nominada al Oscar,  lo cual respeto. Le aplaudo que sea contundente y firme en su decisión de no hacer más telenovelas, ni por todo el dinero del mundo. Dice que en la última telenovela que hizo se sintió tan mal que, aunque tenía su cuenta de banco llena, se lo gastó en pastillas antidepresivas, así que, en ese momento, tomó la decisión de no trabajar por dinero. Ahora hace lo que le gusta, lo que le llena y lo que lo satisface.

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