Lupillo Rivera no acepta reconciliación

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Gustavo A Infante 03/12/2013 00:00
Lupillo Rivera no acepta reconciliación

Como bien saben desde hace tiempo, en la familia Rivera, existe un enorme distanciamiento con Lupillo Rivera.  Han protagonizado una serie de dimes y diretes que parecen interminables, incluso a veces resultan hasta delicados. No es un secreto que mi relación con Juan Rivera ha sido bastante ríspida. Ambos sabemos que nunca podríamos ser amigos, pero no por eso dejaremos de tener una relación cordial. Le agradezco el hecho de que haya aceptado tener una entrevista conmigo; una charla larga y muy conmovedora, evidentemente por lo cercana que está la fecha en que se cumple un aniversario luctuoso de la muerte de la Diva de la Banda. Tuve el gusto, también, de conocer a Jaqueline, hija de la cantante. Les confieso que al verla pude percatarme de que tiene la misma mirada que tenía su madre. Fue hermoso verla a través de ella. El caso es que durante esta charla le cuestioné a Juan si no era momento para que se reconciliara con Lupillo. Casi al borde de las lágrimas miró la cámara y le mandó un mensaje. Le dijo que en ocasiones ha sentido mucho coraje y rabia en su contra, tanto, que hasta le han dado ganas de que se “avienten un tiro”. Hay otras ocasiones en que piensa en lo mucho que debe estar sufriendo su hermano. Le pide que olviden todo y que recuerden cuando eran niños. Lo único que desea es un hermano y que lo dice con toda sinceridad, pues se considera un hombre franco que siempre dice lo que siente. Ante esto, era inevitable saber la postura de mi querido Lupillo, a quien le tengo un gran afecto. Considero injusto lo que él está viviendo porque lo que le hicieron sí me parece una falta de respeto y debe ser muy triste que su familia le esté dando la espalda. Él tiene razón al enojarse. Imagínense nada más: lo quisieron golpear estando arriba de su camioneta, acompañado de su esposa y sus hijos. Perdón, pero eso no se hace; él sólo está pidiendo respeto a su familia, y con justa razón. Este fin de semana fue difícil para Lupillo porque regresó al lugar donde abrazó, miró y platicó por última vez con su hermana. Ahí fue contundente al asegurar que cuando alguien quiere reconciliarse con otro, va y lo busca y no anda utilizando los medios de comunicación para hacerlo; que él, cuando fue irrespetuoso con la prensa, ofreció disculpas y aceptó su error; que cuando las disculpas son sinceras no se hacen con lágrimas ni a través de televisoras. Considera que las disculpas sinceras son en persona nada más. Incluso confesó que él siempre ha tenido la iniciativa en muchas cosas con su familia, pero en este caso la falta de respeto fue muy grande. Lupillo está en todo su derecho de fijar su postura; tiene razón, el daño ha sido muy grande y es que de verdad debe ser sumamente doloroso que tu propia familia te esté dando la espalda y eso está clarísimo con el simple ejemplo de que él sólo estará dándole un merecido homenaje a su hermana en Iturbide, donde cayó el avión, y su familia aparte está haciendo un evento para recordar a la Diva de la Banda en la Arena Monterrey. Es difícil poder dar un punto de vista y, mucho más, ponerse de parte de alguien, pero lo que sí reconozco es que mi querido Lupillo vive una etapa diferente. Se nota el dolor que vive por toda esta situación. En lo personal, puedo asegurar que considero a Lupillo un gran ser humano y me dará mucho gusto poder acompañarlo en esa serenata que le dará a su hermana, a quien, por supuesto, admiré y quise profundamente. 

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