Brasileiros: percepción y realidad (I)

Creo que va a ser necesario que nuestro jefe delegacional y nuestro partido expliquen a los vecinos de Benito Juárez qué sucedió.

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Germán de la Garza Estrada 08/07/2014 00:00
Brasileiros: percepción y realidad (I)

Que no escriba de este tema porque con nadie voy a quedar bien, me dicen unos amigos. ¿Acaso quiero quedar bien?

¿Acaso para mí que soy panista y orgulloso exjefe delegacional en Benito Juárez no es lo suficientemente grave como para reflexionar sobre el tema, que dos panistas de nivel directivo, y además funcionarios altos de la delegación Benito Juárez estén detenidos en una cárcel de Brasil, bajo acusaciones de tocamiento y tentativa de homicidio?

Quiero primero aclarar que en tanto no se prueben los hechos, ninguno de los imputados puede ser considerado culpable. Pero tampoco debemos dejar de lado que en este tipo de casos, además del proceso jurídico, existe siempre el juicio público que es alimentado por las hogueras mediáticas y atizado por el insidioso combustible de la política y la ignorancia.

Por lo tanto es preciso advertir que como panista no me siento representado por las proyecciones (que no realidades aún) que desde Brasil se han alimentado respecto de dos miembros de mi partido. No son esas las conductas que rigen en el PAN, ni tampoco las que espero de jóvenes panistas que recibieron oportunidades generosas gracias al trabajo de muchas generaciones y a la entrega honesta de panistas en todos los frentes de la batalla democrática. El tema lo desplegaré con amplitud más adelante. El caso lo amerita.

Por el bien de ellos mismos, de sus familias, del partido y de la delegación Benito Juárez, espero que no sean culpables.

Delicado y muy importante tema este de la representación. En democracia tenemos el privilegio de elegir a nuestros dirigentes y gobernantes. Ellos nos representan a los demás.

Como orgulloso habitante de la Benito Juárez, tampoco me siento representado por las imágenes que se proyectan desde Brasil, de dos funcionarios de nuestro gobierno, como estoy seguro que tampoco puede sentirse representado uno solo de mis vecinos. Y como tampoco, por cierto se debe sentir representado ningún ciudadano mexicano de bien.

Gracias al honor que me fue concedido de gobernar la delegación Benito Juárez, pude constatar el tremendo orgullo que tenemos los habitantes por nuestros vecindarios, nuestras colonias, nuestros parques, nuestra demarcación en general.

Benito Juárez es en términos generales, una delegación que cuenta con estándares de vida similares a los de municipios del primer mundo en cuanto a los indicadores de bienestar medidos por la ONU. El lema “Benito Juárez, el mejor lugar para vivir” que fue el sello de nuestra administración era después de todo, tan sólo una definición.

Es una demarcación en la que mayormente habitamos familias tradicionales. Ya saben: las que incluyen hasta al perro, así como personas solteras y adultos mayores que buscan el bienestar de sus colonias con un enfoque muy marcado de clase media. No existen ni conviven la grosera opulencia y la miseria lastimosa que se encuentran en la mayoría de las demarcaciones del DF con ingresos per cápita importantes.

Lo que se encuentra aquí mayormente, son personas que vivimos de nuestros empleos, pequeños o medianos empresarios, profesionistas; parejas en las que ambos trabajamos, hijos en colegios privados, muchos de ellos, pagados con el esfuerzo de sus padres; adultos mayores asistidos por el cariño y el apoyo económico de los hijos, o por las pensiones que son producto de sus propios esfuerzos y sacrificios.

Yo diría que lo que sí conviven en Benito Juárez son la voluntad de un buen nivel de vida y la piedad hacia nuestros semejantes, nuestros adultos mayores, los niños y los más necesitados.

¿Cómo podríamos, entonces, sentirnos representados por las imágenes que nos muestran de unos altos funcionarios del gobierno delegacional abusivos y golpeadores?

Estoy seguro de que los habitantes de Benito Juárez no estaremos satisfechos si en este caso sus funcionarios han sido acusados y denostados injustamente. No podríamos estarlo.

Pero tampoco, y eso es más grave, quedaremos conformes con el simple despido de los involucrados, si es que se les encuentra culpables. No.

Creo que va a ser necesario que nuestro jefe delegacional y nuestro partido expliquen a los vecinos de Benito Juárez qué es lo que sucedió. Porque en este momento la sensación es la de unos vecinos a los que de pronto les aseguran que son representados por unas imágenes que están en las antípodas de lo que en realidad son ellos, sus familias y sus aspiraciones.

De los significados para el PAN concretamente hablaremos en la próxima.

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