El truco

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Gerardo Galarza 23/02/2014 02:47
El truco

El periodismo es un oficio sin pases mágicos. El único truco de este oficio se llama reportear. Es, por cierto, un truco muy viejo, tanto como el oficio mismo. Reportear es investigar, por eso el periodismo siempre es investigación.

Investigar es recurrir a diversas fuentes para obtener información sobre un hecho, en este caso noticioso, saber qué, cuándo, dónde, cómo, por qué ocurrió. Este procedimiento de investigación no sólo es parte del oficio periodístico, sino de muchos otros que tienen el objetivo de investigar.

Como en otros oficios y profesiones, esas fuentes pueden ser orales, documentales, directas, indirectas, de protagonistas y de expertos, creíbles e increíbles, certeras y especulativas, serias y dudosas, interesadas y desinteresadas… Las fuentes son esenciales para el ejercicio del oficio de informar. La buena calidad de las fuentes producirá información de buena índole.

La verdadera obligación de un reportero es consultar todas las fuentes posibles para obtener información y transmitirla al público (lectores, radioescuchas, televidentes, internautas). Nada más.  Es el viejo truco.  Y, como en La Bamba, hay otra cosita: la preparación, los conocimientos del reportero.  El escribidor sabe bien que muchos reporteros no están de acuerdo ni les gusta leer que esencialmente su oficio es el de ser intermediarios entre los hechos y los usuarios de los medios de información. (Opinar, comentar, analizar, especular son otro cantar. Parte del periodismo sí, parte de los medios, pero diferente).

La fuente informativa, más el trabajo del reportero, son la parte fundamental en la credibilidad de una noticia… o deberían serlo. Un texto con información producto de investigación en fuentes veraces, confiables, directas, identificadas plenamente será mucho más veraz y mucho más creíble de otro que no cumpla con esos requisitos.

Ése es el “truco” que deberían aprender y aplicar los usuarios de los medios de información: ¿de qué fuente o de quién proviene la noticia? Sencillo: no es lo mismo “dicen”, “al parecer”, “habría”, “podría” que fulano dijo, tal dependencia o institución informó.

Luego, el lector podría seguir aplicando esa prueba a cualquier texto periodístico, comparar las respuestas a las preguntas que al reportero le sirvieron para investigar. La comparación lo llevará irremediablemente a la calificación informativa de ese texto periodístico… La redacción, la escritura, deberían cumplir con el mínimo de la corrección gramatical, y podrá dar valor agregado o desagregado a ese texto, según sea el caso.

Ayer pasó. Poco antes de las diez de la mañana un despacho, así se decía antes, de la agencia informativa estadunidense AP (Associated Press) anunció la captura de Joaquín Guzmán Loera El Chapo, considerado el mayor capo del narcotráfico mexicano y quizá del mundo, fugado y prófugo desde hacía 13 años. La primera nota no tenía fuente identificada. Sin embargo, esa agencia tiene fama de rigurosa en la confirmación de su información y hace algunas semanas anunció el despido de alguno de sus fotógrafos por haber alterado una gráfica.

El equipo de Excélsior comenzó a trabajar de inmediato. Su labor la pudo ver usted en el canal 127 de Excélsior Televisión, desde el momento en el que Atalo Mata dio el primer adelanto de esa información a eso de las 10:18 horas. Después, Pascal Beltrán del Río y José Buendía transmitieron siete horas sin interrupciones, con la información obtenida por todo el equipo que a diario trabaja en y para Grupo Imagen Multimedia.

Lo primero que hubo que hacer era tener confirmaciones propias de la información de AP, donde y con quienes pudiéramos. Varios lo hicieron, entre ellos ese viejo lobo de siete mares periodísticos que es José Carreño Figueras. Él buscó a sus contactos en el Departamento de Estado de Estados Unidos. A las 10:30 horas, según mi teléfono celular, me mandó un mensaje con una respuesta positiva para la confirmación; Pascal, Fabiola Guarneros e Ignacio Anaya también hacían lo suyo, al igual que los reporteros David Vicenteño, Raúl Flores y todos los demás. Se consiguió la certeza para decirlo al aire, y pese a ello se informó con la prevención y la advertencia del caso.

Al mediodía, antes de la conferencia de prensa oficial del gobierno mexicano, ya en la redacción de este periódico, Carreño Figueras mostró al escribidor el mensaje electrónico que le envió a un alto funcionario del Departamento de Estado (con la dirección electrónica y con el nombre propio de ese funcionario) y su respuesta en una palabra: “True”.

Ahora bien, cada uno de los usuarios de los medios de información tienen el inalienable y sagrado derecho de creer o no creer lo que leen, escuchan o ven y también a opinar en cualquier sentido. Otro reportero de mucho tiempo,  Aurelio Ramos, afirma que el periodismo no es una ciencia exacta. Tiene razón, pero hay que añadir, tampoco es una cuestión de fe.

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