El juego del tío Lolo

Al día de hoy, sin duda, la representación de las minorías no encuentra, desde mi punto de vista, en los plurinominales, una defensa.

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Francisco Zea 25/08/2014 00:22
El juego del tío Lolo

No hay una figura más devaluada para los ciudadanos que los legisladores. En particular los diputados. Hay muchos, gente decente, que dicen que ser diputado dura tres años, pero la vergüenza dura toda la vida. En la última encuesta de confianza en las instituciones realizada por Mitofsky, los diputados obtienen la calificación de 5.9, aun por debajo de las policías. Es por eso que ha caído muy bien la propuesta priista de disminuir en 100 el número de diputados plurinominales y en 32 el de los senadores electos en la Lista Nacional, un principio parecido.

Esta perversa institución de los plurinominales nació en 1977 bajo el gobierno del Divino López Portillo, y no era más que un engaño para dar una falsa apariencia de democracia. Al día de hoy, sin duda, la representación de las minorías no encuentra, desde mi punto de vista, en los plurinominales, una defensa. Podrán hacer propuestas y estar presentes, pero su voz no es escuchada porque no tienen ninguna clase de poder, salvo a veces ser comparsas y a veces hacer el más completo de los ridículos. Estoy en contra de la opinión de Woldenberg en el sentido de que eliminar estos 100 plurinominales sólo fortalecería a las mayorías. Hoy en día las minorías ni importan ni tampoco han aportado nada.

La consulta popular hoy regulada en el artículo 35 de la Constitución me parece que no ha sido del todo entendida. Todo mundo tiene la percepción de que se necesitan las firmas de 2% de la lista, omiso de electores, lo cual no es exacto. Ese es el caso de la consulta iniciada por ciudadanos, pero cualquier cámara con 33% de sus miembros o el Presidente de la República pueden proponer una consulta popular, cuyo único requisito debe de ser la aprobación por mayoría simple de ambas cámaras para ser llevada a la próxima elección y ser operada por el INE. Recordando que la consulta y la pregunta deben ser autorizadas por la SCJN.

El artículo 35 de la Constitución en este apartado a la letra dice:

“3º. No podrán ser objeto de consulta popular la restricción de los derechos humanos reconocidos por esta constitución; los principios consagrados en el artículo 40 de la misma; la materia electoral; los ingresos y gastos del Estado; la seguridad nacional y la organización, funcionamiento y disciplina de la Fuerza Armada permanente. La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolverá, previo a la convocatoria que realice el Congreso de la Unión, sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta”.

Por lo anterior, desde mi punto de vista, debe ser utilizado este instrumento para la legitimación de medidas y políticas públicas de naturaleza muy delicada, como ha sido utilizada en los países europeos para evaluar su integración a la Unión Europea, o la utilización del euro como moneda. También en Estados Unidos se ha utilizado para la polémica “legalización de la mariguana”.

Preguntarle a la gente si quiere eliminar 100 diputados es un ejercicio inútil, estéril y ridículo. Es como preguntarle al espejito quién es el más bonito. Y resulta que al espejito lo tenemos más comprado que a los partidos del América (es una figura literaria, no se ofendan los canarios).

No hay quien en su sano juicio no quiera evitarle al erario el gasto que representa la dieta mensual de 100 rémoras que no sirven de gran cosa. Y evitarnos también sus seguros médicos y sus ejércitos de asesores y ujieres.

Hay quien le apuesta a que la Suprema Corte no deje pasar ni esta consulta, que implicaría una modificación a la Constitución, ni la del PRD respecto a la Reforma Energética, y menos la del PAN sobre el salario mínimo. El problema es que las tres consultas, que sólo son marrullerías partidistas para poder tener actos anticipados de campaña con miras a 2015, son un ejercicio que el “Tío Lolo” envidiaría. Quién no quiere ganar más dinero, quién no quiere 100 mantenidos menos, quién no quisiera envolverse en la bandera y aventarse desde lo alto del Castillo de Chapultepec. Seamos serios. Si, como dice César Camacho, la reducción de diputados es una promesa del presidente Peña Nieto, pues propongan sin más trámite. Dejemos de gastar dinero en cosas que ya sabemos la respuesta, espejito, espejito.

Por su parte, el presidente Enrique Peña anunció diez acciones inmediatas para que se pueda potenciar y acelerar la puesta en marcha de las reformas estructurales, principalmente la energética. Mientras tanto, en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones, coordinador de los diputados del PRI se ha puesto el overol para diseñar un nuevo modelo de presupuesto, que será discutido entre septiembre y noviembre. Esto, con la finalidad de acercar los recursos suficientes para cerrar el círculo de reformas estructurales, pues el sonorense es consciente de que, plasmadas en la ley, en el papel, sin dinero para ser puestas en marcha y sin instrumentarlas, de nada sirven las modificaciones. Así que hay que ponerles dinero y voluntad política.

En el estribo.- Está cercana la elección del nuevo presidente de la SCJN.  Con  este pretexto se inaugura el fuego amigo al interior del  máximo organismo jurisdiccional en nuestro país. Los que no tienen posibilidades y sigan así están atacando a sus pares con posibilidades reales. Pero los nombres de los agresores “amigos”, que son tan burdos que dejaron su huella digital en los ataques, no obstante que su pantalla fue el uso de legisladores federales, están en el escritorio del actual presidente Juan Silva Meza, quien, que les quede claro, no va a permitir este tipo de conductas.

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