Cuarón y su repentino interés en México

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Francisco Zea 05/05/2014 01:27
Cuarón y su repentino interés en México

¿Qué es el tiempo? Si se busca la definición en el Diccionario de la Real Academia Española se encontrará con la más extensa definición para vocablo alguno. Si se lo pregunta a un físico o un matemático le dirá con una mezcla de extrañeza y vergüenza que no hay definición.

En el mundo han existido grandes genios, Albert Einstein y su teoría de la relatividad, John Nash y su teoría de la negociación, pero sólo los mexicanos contamos con la mente preclara e irrepetible que inventó el “tiempo legislativo”. Sí, el tiempo legislativo. Uno que sólo transcurre para nuestros valerosos diputados y senadores. El genio detrás de esta invención se llama Beatriz Paredes. El tiempo legislativo es aquel que transcurre, corre, se para y se estira según le dé la regalada gana al Congreso de la Unión. En las reformas constitucionales cantadas y celebradas ellos mismos establecieron tiempos para expedir y modificar las leyes secundarias en las diferentes materias. Ellos mismos ya incumplieron el plazo. Ya se habla de periodos extraordinarios. Pero qué carajo importa. Si el tiempo legislativo, conocido como la “Teoría Paredes”, se para a conveniencia de esta bola de rémoras que poco conocen más allá de levantar el dedo y seguir los dictámenes de los líderes que son los verdaderos autores y alma de reformas y trabajo. Qué mal ejemplo es que los encargados de crear y aprobar las leyes sean los primeros que las incumplan. Según lo establecido en sus propias reformas, el día límite era el 30 de abril, y evidentemente hoy ya hablamos de periodos extraordinarios, pues no ha habido los consensos necesarios para la aprobación de las leyes secundarias en materia política, comunicaciones y energía.

Hablando de la Reforma Energética, tengo sentimientos encontrados al respecto del muy mal escrito con preguntas de Alfonso Cuarón. De entrada, me parece un mexicano exitoso y ejemplar. Claro, eso de mexicano debemos de ponerlo en duda, pues cuando recibió el Oscar por su extraordinaria película, Gravedad, mencionó hasta a su madre, pero ni media palabra a México. Vive en un país en donde sale de su lujosa residencia y tiene la oportunidad de cargar gasolina en por lo menos cuatro marcas de gasolineras, y sus preguntas en el dichoso desplegado de alguna forma reflejan un rechazo a una reforma que permitiría lo mismo en el país en donde no vive y al que, según dice, no tiene nada que agradecerle. Entonces: ¿cuál es el interés de Cuarón en la Reforma Energética? De un país al que no le debe y en el que no vive.

Con respeto o sin él, sus preguntas son bobas, obvias y evidentes. Debe ser claro para todo el mundo que un personaje público, con la legitimidad de ganar un Oscar, aunque esto no debiera de dar legitimidad en todas las materias, debe de ser responsable. La televisión, por sí misma, legitima sus mensajes. Pero lo peor es que legitima al mensajero. Esa es una responsabilidad enorme. Por lo que creo que si Cuarón quería respuestas sobre la Reforma Energética no debería de haber hecho preguntas sino buscar respuestas. Su materia es el cine, y es sin duda genial para ello. Qué tal si hubiera hecho un documental al estilo Michael Moore, sobre su postura de la Reforma Energética. Buscar a los expertos del mundo, ir a los países que tienen diferentes esquemas de explotación de hidrocarburos, un documental informado y bien hecho. Eso hubiera sido una bendición para un país en donde la verdadera discusión sobre esta reforma estuvo ausunte. Fue una concatenación de monólogos sin sentido y una votación pactada que nos dejó igual, sin información, sin un verdadero debate. Ni hablar, cosas de los ricos, famosos y ahora ganadores del mítico Oscar.

Sin embargo todo lo anterior, hubo una reunión de coordinadores parlamentarios que convocó el Senado de la República. Ahí ha quedado clara la disposición del grupo parlamentario del PRI, encabezado por Manlio Fabio Beltrones. El político sonorense ha dejado en claro siempre su plena disposición y voluntad política para apoyar las reformas que impulsen la modernización del país. Beltrones ha lamentado que no se respeten los tiempos, pero ha dejado en claro que, aunque sea en periodo extraordinario, su grupo parlamentario será columna fundamental para acabar las reformas, aprobando las leyes secundarias de una forma responsable.

En el estribo.- De nueva cuenta el inefable Carlos Romero Deschamps es noticia. En primer lugar el senador y líder petrolero no deja de mandarle mensajes y operar las críticas en contra del gobernador de Veracruz, Javier Duarte. En un pasquín que está en plena devaluación y desaparición no se cansa de criticarlo y publicar mentiras en su contra. El pleito tiene vieja data. Desde que Duarte no le aceptó a los ocho diputados que proponía el corrupto líder para la actual Legislatura. Y hoy que Romero Deschamps sueña con el gobierno de la entidad no deja de atacar al mandatario veracruzano. Y el segundo frente abierto para Romero Deschamps es con su otrora ahijado y casi hijo, Ricardo Aldana. Todo porque este último compró una casa en el Pedregal a conocido senador de la República. Ha trascendido que el precio de la operación ronda los seis millones de dólares. De esa magnitud es la corrupción entre nuestros políticos. Un sindicalista y un senador de su honrado trabajo y su sueldo jamás reunirían estas cantidades de dinero. Ni hablar, los mexicanos a tragar sapos.

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