Vamos a discutir la legalización, sin mentiras

COMPARTIR 
Francisco Zea 17/02/2014 01:33
Vamos a discutir la legalización, sin mentiras

Es evidente el fracaso del modelo actual de lucha en contra de las drogas. Eso ha llevado a muchos a pensar cuáles son las nuevas alternativas para poder controlar este flagelo. Hay una importante mayoría de sectores de la sociedad que ven en la despenalización o la legalización, (que por cierto no es lo mismo) una posibilidad.

Primero debe quedar claro que consumir drogas fue legal durante todo el siglo XIX y principios del XX en nuestro país. Siguiendo el fervor prohibicionista gringo en 1925 Plutarco Elías Calles expide un decreto para regularizar el comercio de las drogas. Y en 1920 y 1926 fueron prohibidos por la ley la comercialización y el cultivo de la adormidera y la mariguana, lo cual se complementa con el Código Penal de 1929 en donde queda totalmente proscrita la conducta.

Pero hoy en día el debate se ha centrado en las imprecisiones, en el desconocimiento y en las mentiras. Con frecuencia leemos y escuchamos que, legalizar o despenalizar la mariguana es el primer paso para minar de forma efectiva, los flujos de efectivo de los grupos del narco. El problema es que, despenalizar y legalizar son dos términos totalmente distintos. Y con total irresponsabilidad han sido confundidos por estudiosos y políticos. Legalizar se refiere a eliminar las prohibiciones legales sobre toda la cadena de producción, distribución y consumo de una sustancia determinada, evidentemente prohibida. Despenalizar alude a eliminar la sanción contenida en un código penal para la conducta típica, para no perseguir ese delito.

Otro mito basado en la ignorancia es que en Holanda por ejemplo, el consumo y venta de drogas está totalmente permitido. Lo anterior es  falso. La legislación holandesa sigue considerando como un delito la venta y consumo de droga. Solamente se pueden vender en lugares designados drogas blandas y en cantidades que no excedan los cinco gramos para la mariguana y otras cantidades para otros estupefacientes. Es decir, es una conducta tolerada, pero no legal. Y pese a ello, a juicio del fiscal se puede perseguir al establecimiento y al consumidor si así es conveniente para la corona holandesa.  Pero si recorremos América Latina encontramos desde prohibiciones absolutas como Colombia, hasta países que permiten el consumo personal sin un umbral máximo, salvo el consumo en grupo como en Chile. El caso de Estados Unidos es de todos conocido que ya algunos estados han permitido el consumo de mariguana recreativa. El caso de Perú no está penalizado la hoja de coca y su consumo y en Uruguay la liberación es total.

La propuesta presentada en dos pistas por el PRD debe ser suficientemente aclarada. Una en el Congreso de la Unión, la otra en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal que no tiene facultad alguna para despenalizar o legalizar la producción, distribución o consumo de droga alguna en la capital, incluida por supuesto la mariguana. Las dos leyes que castigan todo lo relacionado con las drogas son la Ley General de Salud, que desde su artículo 224 habla de las sustancias controladas de importación, que habla también de las sustancias consideradas como estupefacientes y que además aporta una tabla de orientación de dosis máximas de consumo personal e inmediato, que debe de ser tomada en cuenta por el Ministerio Público para no proceder en contra del presentado que no exceda estas cantidades, entre lo más conocido son los  cinco gramos de mariguana, según la tendencia internacional, que dicho sea de paso no es una cantidad menor, suficiente quizá para fabricar cuatro cigarros de buen tamaño. Cabe aclarar que en este país según el Código Penal federal, en su título séptimo, capítulo primero que norman las sanciones en contra de las conductas ilícitas derivadas de las drogas, el consumo no es penado, salvo la posesión de la droga que pueda exceder los máximos establecidos por la ley. Es decir la legislación que castiga las conductas relacionadas con las drogas es una facultad exclusiva del Congreso de la Unión. Y el jefe de Gobierno capitalino lejos de erigirse como el adalid de estas modificaciones debería de ser la figura que con autoridad moral, razones y estudios ciertos, encabece la discusión nacional, porque es evidente que al día de hoy no hay los amarres legislativos suficientes para lograr las modificaciones necesarias, pues no sólo operarían en la capital, sino también en todas las entidades federativas, en las cuales las resistencias serán evidentes.

Lo único real que puede ser movido en la Asamblea es la modificación al Instituto para la Prevención y Atención de Adicciones del Distrito Federal, que en su momento fue creado con  apoyo federal  de 400 millones de pesos, con el fin de abatir este problema de salud pública en la capital del país donde los índices de drogadicción superan la media nacional. Nadie tampoco ha explicado en qué se basan para proponer la dosis máxima de cinco gramos a 30.

El problema de todo esto es que tampoco se explica si lejos de despenalizar, legalizaran también toda la cadena productiva. Imaginemos la creación de una paraestatal tan eficiente como Pemex o CFE para la producción y distribución de mariguana, que a nuestro más puro estilo se pueda llamar Motamex. “Una empresa de pase mundial”, seguro estos toques serán mejor que los de Garibaldi, garantizado. Pero somos tan buenos administradores que en poco tiempo sería escasa, cara y de mala calidad. Sin duda la mejor forma de acabar con la adicción, acabando con la producción. Así que voto por Motamex, si es verdad que hace daño, nuestro gobierno la extingue en menos de diez años.

Sin tomar partido en el asunto, sólo me preocupa algo. Qué le vamos a decir a las viudas y huérfanos de los miles de militares y policías que perdieron la vida luchando contra el tráfico de mariguana en México. Perdón, te quedaste sin padre, te quedaste sin esposo, porque los tiempos han cambiado y Obama piensa que la mota no hace más daño que el alcohol y el cigarro. ¡Qué poca madre!

En el estribo.  Importante resultará la reunión de los líderes de América del Norte, Enrique Peña, Barack Obama y Stephen Harper, el 19 de febrero en Toluca. Manlio Fabio Beltrones ha dejado en claro que estará pendiente de los acuerdos para coordinar acciones en su fracción parlamentaria que puedan convertir en leyes esos acuerdos. Beltrones tiene claro que en la medida en que esos acuerdos se puedan convertir en leyes y acuerdos esto beneficiará a todos los mexicanos, que siguen esperando que el trabajo político se transforme en beneficios para sus familias.

Comparte esta entrada

Comentarios