México no debe ser un país de plañideras

COMPARTIR 
Francisco Zea 13/01/2014 01:22
México no debe ser un país de plañideras

Me rehuso a que este país, se convierta en una nación de plañideras. No quiero vivir en un lugar en donde los ciudadanos se cruzan de brazos a hacer berrinches por la ineptitud de nuestros políticos, en donde se vuelven feroces activistas de internet para denunciar lo que sabemos, son algunos, unas ratas sin vergüenza. Pero en la realidad son parte de esa corrupción de una u otra manera, sin respetar la ley, en asuntos tan sencillos como pasarse un alto o tirar basura, hasta aquellos que engrasan la maquinaria de la justicia o del proceso administrativo para obtener un beneficio.

No quiero que México sea un país dominado por el desánimo y la desesperanza. No quiero vivir en un país acobardado, que tiene miedo de la delincuencia organizada.

Desgraciadamente es a lo que estamos siendo convidados todos los mexicanos, a cambiar de hábitos, a no salir en las noches a temer por la vida de la familia y la propia. El miedo es la peor sensación colectiva que podemos sentir. No en su nombre, pero motivados por él, se han cometido los peores errores en la historia de la humanidad y los excesos más absurdos. Amén de que se convierte en el peor enemigo de la productividad y del desarrollo de un país.

No quiero ser testigo de pláticas en donde todas las desgracias nacionales son culpa de un gobierno a veces ineficiente, a veces corrupto, otras, incapaz. Pero en donde parece que los ciudadanos no tuvieran responsabilidad alguna. Como si el Metro se deteriorara solo y no por la acción de barbajanes que raspan las ventanas. Como si los policías por sí mismos se hicieron corruptos y nunca estuvo el ciudadano que borracho, les dio dinero. Como si las licitaciones se arreglaran solas y no existiera un empresario que ofrece jugosas comisiones a todos los involucrados en el proceso. Como si los narcotraficantes hubieran surgido solos y en México no existieran adictos ni personas dispuestas a todo con tal de tener un nivel de vida que no podrían conseguir de manera legal.

Que si los impuestos son difíciles de pagar, y no existiera página de internet del SAT o módulos de atención en donde casi te elaboran la declaración. Y hay quienes esperan que vaya Luis Videgaray a su casa a mandar la transferencia con el pago de los gravámenes. Que odiamos pagar impuestos, sin duda. A quién le gusta compartir aquello que ha ganado con mucho esfuerzo y después atestiguar casos como la “bendita” maestra o el hombre de los mil trajes. Pero es nuestra obligación, y si estamos en una situación como la que hoy nos aprieta el cuello como país, es porque pocos mexicanos pagan impuestos y los menos pagan lo que deberían. Y no dejo de mencionar que la mayor de las veces los más ricos se las arreglan para ellos ser los que menos paguen, no lo niego.

Pero si el problema de este país fuera solamente el gobierno, señoras y señores la solución sería de una simpleza demoledora. Bastaría con un mega movimiento ciudadano que nos sacara a todos a las calles, de verdad organizados y en el mismo sentido y no habría infiltrados gubernamentales ni violencia oficial que pudiera frenar la caída de un gobierno opresor y culpable de todos los males nacionales. Pero en dónde quedaría el microbusero que no respeta el Reglamento y por traer la unidad en malas condiciones y exceso de velocidad, mata y deja inválidos a sus pasajeros. El ciudadano que se estaciona en lugar prohibido y se arregla con el de la grúa. El empresario que viola reglamentos y disposiciones y prefiere comprar a inspectores y autoridades. El ciudadano indolente que tira basura y daña el mobiliario urbano. El narcotraficante que sólo porque desapareció el gobierno corrupto y opresor, cambiará de actividad y ahora producirá analgésicos. El defraudador acostumbrado a estafar a viejitos en la calle con cuentos increíbles y montajes difíciles de adivinar. El ladrón qué por necesidad, odio o comodidad despoja de carteras, celulares y relojes a los ciudadanos de bien. El abogado corrupto, el ingeniero inepto, el contador chicanero.

Este país no saldrá nunca de su letargo, de su atraso y de su postración hasta que no nos reconozcamos nosotros mismos como parte central y fundamental del problema, hasta que no se nos quite lo comodinos, lo huevones, lo fiesteros, lo embusteros y el poco respeto que sentimos por la ley y por este país. Al que desde chicos aprendimos a faltarle al respeto al que nos enseñaron, que lejos de engrandecerlo, hay que joderlo, como se pueda, aunque sea en dosis pequeñas. Así que con todo y las reformas aprobadas, que son apenas buenos propósitos en papel, este 2014 no traerá nada bueno si nosotros como sociedad y motor fundamental no lo impulsamos.

Tenemos la obligación de apoyar iniciativas que permitan dar fuertes golpes al crimen organizado, a esos malos mexicanos que se aprovechan o dañan a los demás. Tal es el caso de la presentada por Miguel Romo Medina, senador por Aguascalientes. En ella plantea la reforma al artículo 16 constitucional, para permitir el acceso al almacenamiento de datos y la obtención de esta forma de elementos de prueba de la comisión de algún delito.  Esto para hacer eficientes los sistemas de investigación. Evidentemente se trata de acotar la actuación de malos ministerios públicos. Lejos de fantasmas de violación a los derechos humanos, suena como una iniciativa poderosa del senador Romo.

En el estribo. Se debe, resaltar como corte de caja de 2013 las iniciativas aprobadas por el Congreso de la Unión, entre las que destacan la energética, hacendaría, educativa, político-electoral y de transparencia.  En sólo 16 meses de trabajo legislativo se han expedido 13 nuevas leyes, se avalaron otras 192 reformas a leyes ordinarias y se emitieron 12 decretos, una capacidad nunca antes vista en el Legislativo y en la que sin duda ha sido motor fundamental Manlio Fabio Beltrones, líder de la fracción priista en San Lázaro.

En ese mismo sentido, el propio Beltrones ha dejado claro que está dispuesto a apoyar a través de su bancada una transformación legislativa que pueda paliar la deuda histórica con los campesinos de México. Fundamental no sólo responderle a los campesinos sino también garantizar la seguridad alimentaria para nuestro país y erradicar la pobreza extrema que vive el sector. Para este propósito será fundamental el coordinador del PRI en la Cámara de
Diputados.

Comparte esta entrada

Comentarios