¿Transparencia en tragedias ambientales?

Lo cierto es que todos los ríos de México están más o menos contaminados y eso sí es alarmante.

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Francisco Javier Acuña 31/08/2014 01:37
¿Transparencia en tragedias ambientales?

Sí, por resignación tendremos que soportar que las aguas de los ríos, lagos y mares nacionales se hayan vuelto turbias irremediablemente por la “modernización contaminante”; es urgente exigir que haya transparencia en las historias de cada desastre y que ello sirva para fincar responsabilidades y, más aún, acciones de reparación (consuelos) de los descomunales daños medioambientales.

Se dice que el compositor mexicano Juventino Rosas escribió el famoso vals Sobre las olas, inspirado por el murmullo del río Magdalena, Sonora. Lo cierto es que todos los ríos de México están más o menos contaminados y eso sí es alarmante.

Circuló la funesta noticia de que el pasado 6 de agosto ocurrió un derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre acidulado de la mina Buenavista del Cobre, filial de Grupo México, que afectó tres cuerpos de agua (Arroyo Tinajas, río Bacanuchi y el río Sonora).

Así las cosas, la transparencia se convierte en una exigencia de las poblaciones en conocer los estudios que se efectúen para determinar el daño real, asimismo de convertirse en una herramienta de seguimiento en las sanciones a la cadena de actores involucrados.

En 2008 trascendió la muerte de un menor en el estado de Jalisco, a consecuencia de haber caído en el río Santiago, las causas: la ingesta de ácido arsénico.

En 2011 un ciudadano solicitó copia de todos los resultados de las muestras simples, compuestas o de cualquier análisis o caracterización de calidad del agua en el río Santiago o de descargas de usuarios de aguas nacionales directas o indirectas al Río en el estado de Jalisco y Nayarit, realizados entre 2005 y  2011 al Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).

En respuesta, el IMTA señaló —en pretexto para negar los datos— que la información le pertenecía a la Comisión Estatal del Agua.

En marzo de 2012 el IFAI revocó la respuesta emitida por el IMTA, dando a conocer el informe final y con eso la existencia de  mil 090 sustancias químicas en el río, entre ellas, tolueno, sustancia cancerígena.

¿A cambio de qué, las concesiones para la explotación de recursos naturales con fines turísticos o industriales destruyen los entornos y los contornos de las reservas de la biosfera sin consecuencias evidentes en perjuicio de los depredadores y sin efectos políticos colaterales para quienes autorizaron esas empresas o dispensaron medidas para prevenir riesgos en su funcionamiento?

Me temo que por la imprevisión indolente o interesada, los corresponsables son cómplices de esos ecocidios. Como dijera el poeta Jaime Sabines, “yo no lo sé de cierto, lo supongo”. Y espero equivocarme.

                *Comisionado del IFAI

                Twitter: @f_javier_acuna

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