¿Alfa y omega de la información pública?

En más de la mitad de los estados, los partidos locales son sujetos obligados directos ante el organismo garante local.

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Francisco Javier Acuña 17/08/2014 02:20
¿Alfa y omega de la información pública?

A Robin Williams, humorista en un mundo violento e insolidario,un personaje capaz de sanar la tristeza de todos menos la que lo ahogaba desde muy adentro.

 

Los partidos políticos —a nivel federal— serán sujetos obligados directos en materia de transparencia y privacidad ante el IFAI. Antes de esta nueva disposicion constitucional (en camino de una parte de su implementación legal, la otra parte la resuelve en la reciente Ley General de Partidos Políticos, que incluye obligaciones de transparencia para aquellos).

Antes, los partidos políticos eran sujetos indirectos de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública. En términos más sencillos, respondían por aspectos de opacidad de su funcionamiento que fuera reclamada por la ciudadanía a través del IFE, hoy denominado Instituto Nacional Electoral.

Los partidos políticos mexicanos son entidades de interés general y son dotados de financiamiento público; las aportaciones privadas de sus militantes son realmente simbólicas, por tanto, casi todos los sucesos intrapartidistas son motivo del más natural, conveniente y saludable interés público.

A pesar de haber en el seno de los partidos políticos muy reconocidos convencidos de la causa de la apertura informativa, la batalla por la transparencia efectiva (no cosmética o superficial) de los institutos políticos ha sido lenta, desde 2002, cuando nació la ley federal de la materia, en más de la mitad de los estados, incluyendo el Distrito Federal, los partidos locales son sujetos obligados directos ante el organismo garante local.

En cambio, la hazaña de volver a los partidos políticos sujetos obligados directos ante el IFAI ha sido arrancada a los escépticos. Es un trofeo democrático que “amenaza” con aplacar y reconducir las resistencias pasivas y hasta frontales que prevalecen en su interior respecto del oportuno escrutinio público.

La densidad democrática se mide en la asimilacion de los procesos y los procedimientos sociales e institucionales con los que se celebra la vida pública, y en ese esquema un sistema de partidos competivos es indicador clave, pero es un rasgo insuficiente. Se precisa que los partidos políticos sean permeables a la transparencia de su gestión, a la de sus directivos y a ciertos datos de sus militancias.

Para completar esta importante empresa democratizadora urge que la Ley General de Transparencia incorpore un capítulo exclusivo para los comportamientos de los partidos políticos y ese es un acicate para las bancadas políticas al seno del Congreso de la Unión. Urge atender el reto a pesar de las agitaciones internas de los partidos políticos inmersos en escandalosas divivisiones más o menos tormentosas.

        *Comisionado del IFAI

        Twitter: @f_javier_acuna

            fjacuqa@hotmail.com

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