Incógnitas y desafíos del nuevo IFAI

La transparencia reclama la exposición accesible y completa de la gestión pública y sus efectos.

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Francisco Javier Acuña 30/03/2014 00:58
Incógnitas y desafíos del nuevo IFAI

El organismo nacional garante de la transparencia, el IFAI transformado, se ubicará al centro de la geografía informativa de las funciones de la República.

Porque, a la vez, será guardián del derecho a la privacidad de una buena parte de la población, en tanto velará por la protección de los datos personales de los usuarios y de los funcionarios de las instituciones públicas federales,  además de los derechos de acceso a la información y a la privacidad de agremiados de sindicatos  e integrantes de los partidos políticos y, mientras no se disponga otra cosa mediante una ley que apruebe el Congreso de la Unión, continuará la delicada encomienda de proteger los datos personales en poder de los particulares (el mercado, sus corporaciones y agentes individuales).

Sin embargo, no podrá ser baluarte de la transparencia pública y de la privacidad personal  sin conseguir se consolide antes un verdadero sistema nacional de archivos, con el respaldo de los órganos equivalentes locales y de la sociedad civil organizada, sus aliados indispensables. La información es la sábila del árbol estatal y los archivos las venas por las que circula.

La integración del nuevo organismo dará paso al estreno de algunas de sus competencias, porque otras tendrán que ser detalladas en las nuevas leyes secundarias, y es urgente reformar la Ley Federal de Transparencia vigente, que servirá de base a su funcionamiento inmediato.

Además, deberán reformarse leyes de otras materias, como la electoral, para disipar las dudas de cómo va a intervenir el nuevo IFAI en determinados terrenos respecto de sus nuevos sujetos obligados. Inclusive, se conjetura si le modificarán el nombre para asentar que se ha vuelto un órgano nacional más que federal (cuestión de menor relevancia).

La transparencia reclama la exposición accesible y completa de la gestión pública y sus efectos; la privacidad exige hermetismo obligatorio sobre los aspectos de la vida privada de los individuos, que consta, mezclada con la otra información, en los archivos públicos.

La única vía segura para localizar y, en consecuencia, reclamar un correcto tratamiento de la información privada de las personas, dispersa en los registros informativos que mueven al Estado y al mercado, ocurre en la certeza de un medio público transparente.

Si la información es pública por regla y por tanto accesible (salvo la reservada temporalmente y la confidencial), sólo en un circuito en el que el aparato público responda por la información que posee en sus archivos y por conexión en los de los particulares (en supuestos concretos), se podrá asumir tan delicado reto.

                *Analista

                fjacuqa@hotmail.com Twitter: @f_javier_acuna

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