Las reformas según Calderón

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Francisco Guerrero Aguirre 31/08/2014 01:50
Las reformas según Calderón

A sus 52 años, Felipe Calderón es un hombre joven. Con una fulgurante trayectoria, su perseverancia lo llevó a ocupar la Presidencia de la República en un periodo turbulento para el país. Ante la imposibilidad de continuar con su carrera política, toda vez que la Constitución no contempla la reelección del Poder Ejecutivo, el michoacano decidió “exiliarse” en Massachusetts sabedor de que sus años de poder habían concluido.

No obstante, la nostalgia por la política termina doblegando a los más disciplinados y seduciendo a quienes han tenido la oportunidad de demostrar su capacidad en espacios de alto nivel. En el caso de Calderón, el expresidente ha decidido salir del ostracismo al impulsar una fundación privada, escribir un libro y dar entrevistas, cuidadosamente seleccionadas, para intentar un regreso al activismo en su partido y quizá dentro del propio sistema político.

Al explicar su gestión, Calderón pone sobre la mesa una tesis central: se siente satisfecho por las reformas estructurales, pactadas entre la oposición y el presidente Peña Nieto, pero fustiga al PRD y al PRI por no haberle dado el mismo trato que a su sucesor. Según su versión, los cambios tan ansiados desde su sexenio no fluyeron porque sus adversarios “cobraban caro las reformas”.

Como era de esperarse, estas expresiones generaron respuestas airadas. Jesús Zambrano, líder del PRD, señaló que el expresidente es un político “desmemoriado”, a quien le debería dar vergüenza poner como excusa de su fracaso a la oposición y a las muertes trágicas de sus excolaboradores.

Manlio Fabio Beltrones, coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, consideró que las reformas que propuso en su momento el expresidente panista carecieron de imaginación y visión, y que las explicaciones propuestas no reflejan lo que verdaderamente pasó. En todo caso, el mea culpa de Calderón es visto por el sonorense como una justificación tardía ante su incapacidad política para entregar resultados.

Desde el partido en el gobierno, César Camacho aseguró que “para infortunio de los mexicanos”, la alternancia panista no fue una alternativa y a final de cuentas, un gobierno dividido trajo un “gobierno detenido”. En esa ruta, el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong consideró que a Calderón le faltó “hacer política” para alcanzar la aprobación de las reformas que impulsó.

Más allá de los dimes y diretes, la decisión de Calderón de brindar un balance sobre su mandato significa un intento legítimo por dimensionar los alcances de su gobierno, ante dos hechos incontrovertibles. El primero, está asociado a la pérdida de capital político de sus “fieles” y seguidores, mismos que han sufrido tanto la derrota en la elección presidencial de 2012, como en la disputa de la presidencia del PAN.

El segundo, está vinculado al deseo soterrado de todos los hombres de poder por construir un legado histórico del cual se puedan sentir orgullosos. El expresidente entiende que la valoración pública de su gestión sigue siendo muy críticada, en particular, por el ostensible fracaso de la tristemente célebre “guerra contra el narcotráfico”, razón por la cual busca ampliar el juicio sobre su periodo de gobierno a otros temas menos controvertidos.

Balance

Calderón no logró mantener unido a su propio partido, situación que se hizo evidente con las derrotas de Ernesto Cordero; ante Josefina Vázquez Mota y Gustavo Madero. A partir de estos descalabros, el expresidente ha tenido que dar un paso al frente y encarar la defensa de su sexenio en contraste con la eficacia manifiesta de su sucesor, quien logró concretar las reformas que su antecesor simplemente no pudo procesar.

En 2012, l@s elector@s decidieron producir la segunda alternancia de nuestra transición democrática. En menos de dos años, Enrique Peña Nieto logró forjar pactos efectivos con su oposición, encabezando personalmente el proceso de negociación, sabedor de que sin esos acuerdos el país continuaría en la parálisis que ni Fox ni Calderón, lograron remediar. Por supuesto que ese esfuerzo tuvo costos, pero sería mucho más caro no haber hecho las reformas.

                Twitter: @pacoguerreroa65

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