Populismo electoral

Quien recurre a la demagogia y a las prácticas populistas sabe que sus acciones buscan generar rendimientos electorales, a pesar de que las propuestas carezcan de conexión con la realidad

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Francisco Guerrero Aguirre 03/08/2014 00:47
Populismo electoral

América Latina ha experimentado en carne propia las consecuencias funestas del populismo. Enrique Krauze lo considera una “adulteración de la democracia”, en la cual quien pretende gobernar por medio de promesas fáciles y por ende irrealizables, busca establecer un vínculo directo con el pueblo, por encima, al margen o en contra de las instituciones, las libertades y las leyes.

Soledad Loaeza encuentra difícil categorizar al populismo, ya que éste no está ligado necesariamente a una ideología en particular. La experiencia demuestra que la “tentación populista” puede ser de izquierda o de derecha porque se fundamenta en actitudes e imágenes enraizadas en el antielitismo o la creencia de la defensa a ultranza de los débiles, así sea a través de planteamientos irreales o promesas incumplibles.

Quien recurre a la demagogia y a las prácticas populistas sabe, en el fondo, que sus acciones buscan generar rendimientos electorales, a pesar de que las propuestas carezcan de conexión con la realidad o de un sustento suficiente. Con las elecciones de 2015 a la vuelta de la esquina, diversos partidos recurren a planteamientos populistas como parte de su estrategia política, confiando en que instrumentos, como la recién aprobada consulta popular, puedan generar “simpatías instantáneas” que vayan directamente a sus alforjas electorales.

El presidente del PAN, Gustavo Madero, informó recientemente que su partido buscará llevar a cabo una consulta popular sobre la necesidad de elevar los salarios mínimos. Este ejercicio sería organizado por el INE durante las elecciones concurrentes de 2015, el día 7 de junio. El político chihuahuense señaló que el propósito de este ejercicio es que se establezca un salario mínimo que “satisfaga de verdad” las necesidades básicas de millones de trabajadores que actualmente tienen una remuneración diaria de 67.29 pesos.

De igual manera, PRD y Morena, por separado, llevan a cabo un ejercicio de recaudación de casi dos millones de firmas para realizar la consulta popular en materia energética. El objetivo es que a través de este mecanismo se puedan revertir los efectos constitucionales y legales de la recién aprobada Reforma Energética. No obstante, desde el punto de vista legal, las consultas públicas no pueden revertir modificaciones constitucionales, situación que se está ocultando a l@s ciudadan@s.

En ambos casos se pretende despertar el interés de la gente mediante mecanismos de democracia directa, con la esperanza de que las campañas en torno a dichas consultas “energicen” tanto la elección de diputados federales, como la de gobernadores, presidentes municipales y congresos locales.

En el caso de la propuesta blanquiazul, no deja de ser contradictorio que durante los 12 años en que el partido gobernó el país, no hubiera ningún pronunciamiento sobre los salarios mínimos y mucho menos algún intento serio por incrementarlos de la mano de las fuerzas productivas.

Por el contrario, los gobiernos panistas siempre actuaron con responsabilidad en el terreno de las finanzas públicas y el manejo de la economía, conscientes de que las variables del modelo productivo tienen una dinámica propia que no está sujeta a caprichos o decretos. Tal es el caso del salario mínimo que no puede determinarse a través de ejercicios populistas.

BALANCE

Las campañas políticas en México se caracterizan por ser “torneos de propuestas”, donde los promoventes buscan ganar la atención y simpatía del electorado, sirviéndose de todos los instrumentos que les brinda la mercadotecnia política y el manejo adecuado de la comunicación social.

Conforme nos acercamos a las elecciones del próximo año, los partidos políticos buscarán atraer votantes, así sea a través de propuestas descabelladas o demagógicas. El salario mínimo no puede determinarse por aclamación popular.

De igual manera, las consultas públicas no tienen alcances legales suficientes para revertir las decisiones constitucionales y legales en materia energética que han sido tomadas por la mayoría en el Congreso. Lo que estamos viviendo es un episodio más de populismo electoral. Dependerá de l@s ciudadan@s no dejarse engañar.

                Twitter: @pacoguerreroa65

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