Nazario: dos estilos de gobierno

El gobierno de Peña Nieto ha entendido que en el tema del narcotráfico debe comunicar sus logros con mesura y extremo cuidado.

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Francisco Guerrero Aguirre 12/03/2014 01:38
Nazario: dos estilos de gobierno

En 2005, Tommy Lee Jones actuó y dirigió la película Los tres entierros de Melquiades Estrada. Este espléndido filme está basado en el relato del mexicano Guillermo Arriaga, quien gracias a esta historia ganó el premio a Mejor Guión en el Festival de Cannes. El autor seguramente nunca pensó que la realidad podría superar a su febril imaginación artística.

Los hechos recientes desafiaron el talento de Arriaga para presentarnos una crónica digna de las mentes más brillantes de Hollywood. Fuerzas especiales del Ejército y la Marina abatieron en Tumbiscatío, Michoacán a Nazario Moreno, ideólogo de Los Caballeros Templarios y fundador de La familia michoacana.

Forzado por las circunstancias, Alejandro Poiré, secretario de Gobernación con Felipe Calderón, dio la cara y emitió un comunicado en Twitter, donde justificaba la “primera muerte” de El Chayo, reconociendo que en diciembre de 2010, había anunciado el deceso del capo con la información que le habían proveído. Queda claro que la hoja de inteligencia que recibió tenía información falsa.

Los medios se han solazado con esta insólita noticia que desnuda la ineficacia del gobierno anterior en su manejo mediático en relación con los grandes “golpes” a las cabecillas del narcotráfico, y que demuestra lo peligroso que puede ser presentar información tan delicada de manera atropellada y sin mecanismos mínimos de verificación previa que honren las reglas de la cadena de custodia.

Ahora sabemos que a pesar de que el gobierno federal había decretado la muerte del capo desde 2010, el “líder absoluto” de Los Templarios estaba “vivito y coleando” y continuaba con sus tareas de extorsión, secuestro y delitos contra la salud. Por fortuna, las áreas de inteligencia del gobierno actual no se tragaron las versiones de la “primera muerte” y continuaron la búsqueda hasta enfrentarlo y abatirlo.

La caída de Nazario Moreno es, en sí misma, una buena noticia que ojalá traiga paz al castigado estado de Michoacán. Es una prueba más de que el uso de la inteligencia y la coordinación interinstitucional en las labores contra el narcotráfico son la mejor fórmula para atacar el problema. De igual manera, es un revés claro y contundente contra las estrategias “estridentes” de comunicación política del pasado que a la postre sólo pusieron en ridículo a quienes las idearon, tal y como lo reconoció el senador panista Jorge Luis Preciado.

La “segunda muerte” de El Chayo evidencia la necesidad de actuar con protocolos serios que se acompañen de elementos forenses indubitables antes de hacer anuncios espectaculares. Cuando el gobierno difunde información incierta y finalmente falsa, lastima de manera irremediable la credibilidad social y banaliza sus propios esfuerzos.

El gobierno de Peña Nieto ha entendido que en el tema del narcotráfico debe comunicar sus logros con mesura y extremo cuidado. Abusar de la información, construyendo imágenes que al paso del tiempo resultan erróneas o son vistas como montajes, significan una amarga lección que bajo ninguna circunstancia se debe repetir.

La estrategia de comunicación del nuevo gobierno ha sido exitosa al no sobredimensionar sus acciones contra los grupos delictivos. El Presidente ha evitado festinar detenciones, sabedor que el combate a este flagelo tomará tiempo y mucho esfuerzo. Fiascos tan lamentables como el que se presentó en 2010 nos enseñan que la lucha contra el narcotráfico es un asunto serio que no debe ser excusa para la propaganda barata.

BALANCE

La detención de famosos narcotraficantes es un aliciente para las instituciones de seguridad del Estado y una muestra evidente de que en esta materia se percibe un viraje en la forma y en el fondo entre el gobierno anterior y la actual administración. Es un evento que retrata, fielmente, dos estilos distintos de gobierno.

Como ha dicho Roberto Saviano, a pesar de que el futuro en materia de narcotráfico podría parecer negro en el mundo, “México es un país joven que cuenta mucho en la manija del desarrollo del país más poderoso del mundo: Estados Unidos”. Tiene razón el experto italiano, a través de una nueva estrategia existe una buena oportunidad para cambiar la historia. Ojalá podamos lograrlo.

                Twitter: @pacoguerreroa65

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