La nueva política exterior

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Francisco Guerrero Aguirre 08/01/2014 00:40
La nueva política exterior

Desde hace 25 años se lleva a cabo en las instalaciones de la SRE la reunión anual de embajadores y cónsules, espacio en donde el gobierno de la República tiene la oportunidad de revisar los principales temas de la agenda nacional y la estrategia de difusión de las reformas recientemente aprobadas en el exterior.

Con la llegada de José Antonio Meade a la cancillería, la política exterior giró sustantivamente hacia la promoción económica, bajo el entendido de que por la crisis de inseguridad que se vivió durante el gobierno de Calderón, era necesario mostrar un rostro distinto que pudiera atraer al turismo y la inversión.

Ante los ojos del mundo, México se había transformado en sinónimo de terror y asesinatos como reflejo de la “guerra al narcotráfico” que se desató como tema central de la administración anterior. La mala imagen que se difundió a través de los grandes medios internacionales no pudo ser modificada por el Servicio Exterior Mexicano que, a pesar de notables esfuerzos, se quedó corto ante la contundencia de las imágenes de violencia que caracterizaron al sexenio pasado.

Revertir la narrativa de un país violento y sin ley ha sido desde el inicio del gobierno de Peña Nieto un desafío formidable para el canciller Meade. En entrevista con Pascal Beltrán del Río, en nuestra casa editorial, el secretario reconoció que el mayor reto de los años por venir será proyectar a México como un actor global que aproveche su posición geopolítica y sus importantes lazos económicos con Estados Unidos, con un impulso adicional representado por las reformas estructurales aprobadas en 2013.

En ese contexto, la reunión con embajadores y cónsules es estratégica en la búsqueda de una política exterior que refleje de manera más equilibrada las prioridades del nuevo gobierno y que recupere una visión más optimista sobre la viabilidad de la nación. El objetivo debe ser que nuestros representantes en el extranjero puedan transmitir al mundo que el país ha superado el inmovilismo de los últimos 12 años y que las reformas permitirán grandes oportunidades de inversión.

La política exterior debe transformarse en un mecanismo eficiente de promoción económica en un ambiente internacional de incertidumbre en muchas regiones del mundo. Nuestros embajadores y cónsules deben trascender la vieja visión de una diplomacia defensiva, erigiéndose en activos promotores de nuestras ventajas comparativas.

Por supuesto, no se puede tapar el sol con un dedo y desaparecer de un plumazo la imagen internacional de violencia y peligro que se asocia, con razón, a regiones de nuestro territorio. A pesar de las dificultades en materia de seguridad es indispensable que se reivindique el papel de actor global que le corresponde a México por ser la economía número 14 del orbe.

A 20 años del TLC, México tiene una oportunidad histórica, gracias a la Reforma Energética, para atraer capitales que en el pasado se abstuvieron de invertir en nuestra economía ante las evidentes restricciones constitucionales; 2014 podría ser el año del despegue de nuestro país si la legislación secundaria en esta materia es clara y efectiva.

Balance

Con sagacidad e inteligencia, José Antonio Meade ha logrado cambiar en poco tiempo el énfasis y el destino de nuestra agenda internacional. Su experiencia como secretario de Hacienda ha sido clave en la configuración de una nueva agenda en las relaciones internacionales de México. El eje central en esta metamorfosis es que la política exterior sea un espejo de las prioridades en materia interna.

Existe una oportunidad, quizás irrepetible, para que nuestro país retome la relevancia que durante muchos años ocupó en el concierto internacional ante la gran expectativa que se ha generado con la aprobación de diversas reformas estructurales el año pasado. Mientras AMLO se fija como propósito de año nuevo “abolir lo más pronto posible las llamadas reformas estructurales”, Peña Nieto puede aprovechar legítimamente la enorme red internacional de la cancillería para defender su proyecto de cambio. México lo necesita.

Twitter: @pacoguerreroa65

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