Los días tristes de Mancera

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Francisco Guerrero Aguirre 18/12/2013 01:01
Los días tristes de Mancera

El 1 de julio de 2012, Miguel Ángel Mancera logró un triunfo aplastante en el DF. Obtuvo 63.58% de los votos, al sufragar más de tres millones de ciudadan@s por su oferta de gobierno. La diferencia con el segundo lugar fue de 43.85 por ciento. Fue una victoria contundente; nunca antes vista en el escenario político de la capital.

A más de un año de su llegada al poder, Mancera vive días tristes. Días que merecen una reflexión profunda para desentrañar las causas de su súbita caída en las encuestas y el repudio estridente de quienes deberían ser sus aliados. Del gozo al pozo en poco más de 365 días.

El jefe de Gobierno había construido la imagen de un hombre prudente, capaz de escuchar diversos puntos de vista y renuente a afiliarse a las anquilosadas estructuras del poder de la ciudad. Sin embargo, los acontecimientos han puesto a uno de los políticos más importantes de la izquierda en una permanente zona de riesgo, ante su indefinición en asuntos tan sensibles como la invasión de la CNTE en el Centro Histórico.

Todo lo anterior se ha sumado a las derrotas recientes de la izquierda parlamentaria y la representada por Morena, quienes fueron incapaces de demostrar “músculo político” ante la alianza PAN-PRI en el proceso de discusión y aprobación de los cambios a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución. Con pocas ideas y muchos desfiguros, los representantes “progresistas” no lograron incidir en la opinión pública, dejando la cancha libre a los promotores de los cambios.

A pesar de que Mancera ha construido una relación cordial con el presidente Peña Nieto y esto le generó beneficios tangibles como el Fondo de Capitalidad para la Ciudad de México; en contraste, ha mantenido una actitud ambigua en los temas que afectan a l@s ciudadan@s de a pie. Particularmente, su renuencia a legislar en materia de marchas y plantones o el lamentable estado de las vías de comunicación que han hecho de nuestro espacio urbano el “reino de los baches”.

En el debate energético, Mancera debió tener un papel más protagónico y constructivo. Su silencio lo marginó de una discusión histórica, donde una izquierda moderna estaba llamada a contribuir con mejores ideas que mejoraran la propuesta PRI-PAN. El jefe de Gobierno optó por refugiarse sólo en algunos temas de la ciudad, sin entender que por su posición política, su voz debería ser un referente.

En cambio, al coquetear con las tribus más cuestionables del espectro político del sol azteca en la capital, Mancera fue abucheado por simpatizantes ligados a la corriente de René Bejarano, que asistieron al primer informe de actividades de su esposa Dolores Padierna. Las crónicas dan constancia de que la multitud, de manera agresiva, interrumpió con gritos, consignas y rechiflas el mensaje de sólo un minuto pronunciado por el político capitalino en un ambiente hostil.

Balance

El tiempo pasa y el jefe de Gobierno deberá tomar decisiones urgentes si quiere mantener el aprecio de la mayoría que lo llevo al poder. En esa apuesta, debe entender que su proyecto tiene que ser para tod@s. Tratar de complacer sólo a clientelas a sueldo de líderes políticos es una mala idea si pretende forjar un liderazgo propio.

El atractivo político de la Jefatura de Gobierno radica en la capacidad de quien dirige los destinos de la ciudad de construir una agenda incluyente que posicione a esta gran urbe como una punta de lanza en la modernización del país. Eso incluye tomar decisiones que en ocasiones pueden ser impopulares como el reciente incremento en las tarifas del Metro.

Los días difíciles que vive Mancera continuarán si no hace un alto en el camino y reflexiona en estas fechas decembrinas, que por encima de los intereses atávicos de la izquierda, de sus sindicatos permisionados y sus tribus, está la libertad de millones de capitalin@s que quisieran vivir, trabajar y circular en su ciudad sin marchas y plantones que sólo defienden privilegios particulares enmascarados en la libertad de expresión.

                Twitter: @pacoguerreroa65

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