“El medio millón era para pagar un cuadro”

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Francisco Garfias 05/09/2014 02:13
“El medio millón era para pagar un cuadro”

Garganta azul volvió a hacer de las suyas. Nos hizo una crónica de lo que sucedió ayer en la reunión previa del grupo parlamentario del PAN en la Cámara alta. Fue testigo del cónclave. Dice que vio “caras tristes, tensión, desesperación” entre los legisladores de Acción Nacional.

No es para menos. En el ambiente gravitaron las graves acusaciones hechas por los senadores José María Martínez y Martín Orozco —ambos ausentes en la previa— en contra del maderista Jorge Luis Preciado, coordinador de esa bancada.

Uno, Chema, lo acusó de ofrecerle medio millón de pesos a cambio de su voto para una iniciativa del PRI. El otro, Martín, de haberlo llevado con engaños a una fiesta con pirujas en un hotel del sur de la Ciudad de México.

Garganta citó palabras que, aseguran, escuchó en boca de Preciado durante la reunión: “Dijo que el dinero —medio millón— era para pagarle a Chema el cuadro de un artista de Jalisco que tiene en sus oficinas”.

Esperamos pacientemente a que el coordinador saliera de la sala de juntas del grupo panista, donde se había realizado la reunión previa, para preguntarle sobre el tema. Pero también a que declarara a los reporteros de la fuente sobre el escándalo que sacude no sólo a los panistas, sino al Senado entero.

Nos llamó la atención que en sus declaraciones se rehusó a acusar a Martínez de haberlo difamado. “¿Es una calumnia?”, preguntó la reportera de Televisa, Claudia Flores Barreto. “Son chismes”, repitió una y otra vez.

Nos acercamos al colimense una vez terminada la entrevista con la fuente. Lo cuestionamos sobre la versión del cuadro del pintor jalisciense. “¿Quién te dijo?” reviró, intrigado. Obvio que no revelamos la fuente. “No voy a responder a trascendidos, rumores o chismes”, evadió.

Preciado fue un tema constante de conversación en el recinto legislativo. Su permanencia es motivo de apuestas. Unos los ven fuera de la coordinación en breve plazo. Otros no. Madero está en un dilema. No puede relevarlo mientras no haya pruebas de los dichos de Martínez y de Orozco. Pero sostenerlo tiene un alto costo.

Le preguntamos a Miguel Barbosa, presidente de la Mesa Directiva, sobre el impacto negativo que acusaciones de esa envergadura tienen sobre el Senado, ya de por sí muy abajo en la estima ciudadana, según las encuestas.

El perredista nos puso el brazo sobre el hombro y nos invitó a caminar, mientras respondía muy serio: “Yo exhorto a los senadores y senadoras a un trato más respetuoso entre nosotros”, dijo primero.

Ya encarrerado, sus palabras le salieron del alma. “(los panistas) se tiran mucha mierda entre ellos…”.

Previamente, frente a los reporteros de la fuente, Barbosa manifestó que lo de Martínez “son dichos y los dichos son, a veces, producto de enojo y de molestia”.

Era una clara referencia al hecho de que, antes de hacer la denuncia de intento de soborno, Chema Martínez fue destituido por Preciado como vicecoordinador del grupo panista.

Abordamos también al panista Ernesto Ruffo. El senador bajacaliforniano encendió su cigarrito antes de emitir su opinión. “Todo esto es consecuencia de lo que yo llamo la onda grupera. Unos y otros gravitan alrededor de intereses y no de convicciones”.

Otro panista, Francisco Búrquez, nos aseguró que en la reunión previa se habló de la necesidad de recuperar la unidad en el grupo. “Es de preocupar lo que se dice. No hay pruebas. Todo sale por una destitución. El origen es muy claro. No hay problemas con la coordinación. Son problemas personales”, aseguró.

Ya de salida nos topamos con el senador priista Arturo Zamora. “Está canijo”, nos dijo. Su formación de abogado salió espontánea cuando dijo que si Chema tiene algo sólido debe denunciar. De lo contrario, destacó, “el que queda en entredicho es él”.

No todos los senadores piensan igual que Búrquez. ¿Qué es lo que hay atrás? Preguntó otro senador del PAN que prefirió mantener el anonimato. Él mismo respondió: “Intereses…”.

Madero, añadió, “debe dejar de tener un coordinador que lo represente a él y poner uno que represente al PAN”, sintetizó.

Desayunamos con el gobernador Egidio Torre Cantú. Quería dar un adelanto de la agenda energética de Tamaulipas que presentará en la entidad el próximo 10 de septiembre en presencia del secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, y del titular de la CFE, Enrique Ochoa Reza.

La agenda está construida alrededor de lo que se viene con la famosa Reforma Energética, en un estado donde se afirma tiene: 60% de su territorio potencial de  hidrocarburos, según el mandatario estatal. En 19 de los 43 municipios hay yacimientos de gas lutitas.

Egidio no vislumbra agitación sindical ni movimientos alrededor de las posibles afectaciones de la tierra. “No somos como los tabasqueños”, comentó en tono de broma. Ya toma previsiones para evitar brotes de inconformidad a la hora de las afectaciones por las tierras. “Es lo que queremos evitar”, dice.

Añade: “Yo le digo a la raza: no vendan, no renten, espérense hasta que tengamos claridad, no se comprometan con nadie”.

El proyecto de Torre Cantú incluye la creación de una agencia energética que equivaldría a una subsecretaría local. Se encargaría de armonizar las acciones para que no sólo se cumpla la agenda, sino de cuidar “los intereses de la raza”.

Salió el tema de la seguridad en el atribulado estado. A Egidio se le ve más tranquilo, más confiado, más satisfecho con la Federación. “Hoy tenemos una mejor coordinación y el presidente Peña nos quiere ayudar”, comentó.

—¿Y Felipe Calderón no quiso ayudar?— preguntamos.

—¡Naaa! Replicó el mandatario, con expresión de rechazo.

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