La inútil mano negra de Felipe

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Francisco Garfias 21/05/2014 02:41
La inútil mano negra de Felipe

Felipe Calderón metió de lleno las manos en la elección interna del dirigente nacional del PAN. El expresidente de la República hizo llamadas telefónicas para pedir apoyo para Ernesto Cordero.

Garganta Azul nos dice que les habló, incluso, a tres gobernadores panistas que apoyaron a Madero. “Ninguno le tomó la llamada”, asevera.

Otra llamada la hizo el pasado viernes a su compadre coahuilense y diputado federal, Guillermo Anaya Llamas. Le reprochó su respaldo al de Chihuahua. Le echó en cara lo que había hecho por él. Le dijo de todo…

El legislador le contestaba con monosílabos. “Sabe que a Felipe le gusta grabar las conversaciones telefónicas”, puntualizó la fuente.

No sirvió de mucho la mano negra de Calderón. Madero ganó 60-40 en Coahuila, y 56.7-43.3 a nivel nacional. Una ventaja que cerró la puerta a las impugnaciones.

  •  Garganta Azul andaba ayer con incontinencia verbal. Tenía ganas de hablar, de decir, de contar lo que sabe sobre la elección interna del PAN. Fue una plática larga, ilustrativa, en off the record (fuera de grabadora), como se dice en el argot de los periodistas.

Nos contó también que un ala del panismo-maderismo empuja la idea de apoyar al perredista Silvano Aureoles como candidato común en las elecciones de gobernador en Michoacán. Lo ven como una vía para evitar que el partido se vaya al tercer lugar en la entidad y pueda conservar, o aun ganar, municipios importantes en las elecciones de 2015.

Están convencidos de que Luisa María Calderón, la famosa Cocoa, no tiene ya nada que hacer en una elección de gobernador.

Cordero ganó Morelia por un margen pequeñito. La hermana del expresidente operó a favor del senador con licencia. Un dato interesante. La capital michoacana es territorio de Marko Cortés, coordinador de campaña de Madero. En la contienda por la candidatura a gobernador Luisa María arrasó.

Cortés, por lo demás, no da color con la apuesta que hizo con este reportero. Se jugó una cena a que Madero ganaba dos a uno. No hubo tal. El margen de victoria fue menor. Ya pasaron más de 48 horas. Ni una llamadita para ponernos de acuerdo.

¿Irá a pagar? Aquí le iremos contando… ¡Ah! El vino va por cuenta de Roberto Gil.

La citada ala panista-maderista promueve también una alianza en Jalisco con Enrique Alfaro, excandidato a gobernador en Jalisco por el Movimiento Ciudadano, quien es un fenómeno de popularidad.

  •  Las negociaciones para reunir al PAN se iniciaron desde el domingo. Los calderonisas Roberto Gil y Max Cortázar pusieron sobre la mesa las condiciones para salir con éxito de la operación cicatriz.

De entrada exigen respeto a los estatutos aprobados por la bancada del PAN en la Cámara de Senadores. El ordenamiento quita el control político y de los recursos al coordinador del grupo parlamentario. Normal. La Cámara alta es el último bastión del calderonismo.

Quieren equidad en el Comité Ejecutivo y que la composición de la Comisión Nacional Permanente, que asumirá las tareas políticas de la anterior Comisión Nacional de Elecciones, refleje, en su integración, la votación en la elección interna.

La postura la resumió ayer en este diario Max Cortázar: “Lo que esperamos es que la pluralidad que se manifestó en las urnas se refleje en los espacios de decisión del partido”.

Los corderistas reclaman también con fuerza que se “limpie” el nombre de Juan Manuel Oliva, compañero de fórmula de Cordero. El también exgobernador de Guanajuato enfrentó denuncias penales por la entrega a familiares y amigos cercanos de contratos millonarios, sin licitar, en el DIF estatal.

  •  Un tema de disputa son los coordinadores parlamentarios. Los maderistas atribuyen a Cortázar haber dicho en las negociaciones que la gobernabilidad en el PAN depende del cambio de los coordinadores. Cordero llevó equivocadamente el asunto a los medios. Quiso litigar. Pidió públicamente la cabeza de Preciado. Madero le contestó en el programa del tocayo Paco Zea: el colimense se queda.
  •  Otro que ha padecido la ira de corderistas echados para adelante es José González Morfín, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Hasta “puto” le gritaron. Nomás no le perdonan que, siendo presidente de la Mesa Directiva, no haya hecho nada por ellos.

¿Los más duros? Verónica Sada, Alicia Ricalde, Germán Pacheco, Raquel Jiménez y Esther Quintana. Esta última subió incluso a la tribuna a increparlo.

  •  Muy protegido por el PRI y el PAN estuvo Raúl Plascencia, titular de la CNDH, al comparecer ante senadores de la Comisión de Derechos Humanos. El contraste lo vimos en las redes sociales y en las intervenciones del perredista Alejandro Encinas y la obradorista Layda Sansores.

Encinas habló de la masacre de migrantes en San Fernando, Tamaulipas, en la era Calderón. Llevó a la señora Mirna del Carmen, salvadoreña, madre de Glenda, una de las 72 víctimas que apareció en la fosa de la muerte. La citada señora no recibió la audiencia ni la atención adecuadas.

“La pregunta que ellos formulan es: ¿por qué la Comisión no vio ni escuchó directamente a las víctimas ni a los familiares de la masacre de los 72 migrantes encontrados en esa fosa?, reprochó Encinas.

Layda criticó abiertamente la pasividad de la CNDH.

En las redes sociales le tupieron macizo a Plascencia. Imposible recoger todo lo que leímos. Va uno que resume el sentir generalizado. “El ombudsman opta por el camino de la victimización de la CNDH. Dice que las autoridades no hacen caso. ¿Esa es su defensa?”, preguntó Darío Ramírez.

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